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Archivos Mensuales: marzo 2015

Cráneo #19: El fantasma con Sombrero

fantasma

El fantasma con Sombrero (Cuenca, Ecuador 1980):

Cuenca es una ciudad llena de frío y tiene cuatro heridas siempre abiertas: nací con frío, silencio y dolor, cosas que no existen, no soy nadie.

 “I’m nobody
I’m a tramp, a bum, a hobo
I’m a boxcar and a jug of wine
and a straight razor… if you get too close to me”
 C. Manson

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Y estas tragedias que no se iluminan

se aclaran un poco, como cuchilladas que resplandecen

en un drama mexicano de Buñuel[1].

 

 

1 1/2

Podría ser que yo muera atropellado en una sucia calle por no mirar al cruzar, y como siempre me pasa, seguir caminando con la impresión de ya haber muerto y no darme cuenta.

Llegar a algún punto, inevitablemente cálido, donde se comerán mi pierna: las hormigas y las jirafas, donde el penetrar vaginas oscuras o que me hagan señales en la espalda con un falo purpureo, sea común como levantarse temprano.

Allí, millones de sombras negras me cobijarán el cuerpo hasta que la gran máquina ponga en mi frente un sello blanco final, entonces, habré vendido mi ordenador para comprar un cuartucho donde estar y que no me joda nadie.

Intermedio:

En lo que espero las sombras negras, recorro la mesa: hay botellas, suciedad desconocida, vasos, hormigas y el metal, el metal que sigue esperando frío e inmóvil sobre el incandescente entorno putrefacto y patético: un sucio espejo delante de mí.

Un espejo puede ser un entorno, le sonrío y me asusta la mirada que me doy.

Unos cuervos me pasan encima y fabrican un halo, se quieren posar pero revolotean violentamente confundidos.

-¿Este está vivo? o ¿me lo puedo comer, papá?-

Fin del intermedio

Imagina sábanas negras envolviendo un bulto antropomorfo, encima y casi como un adorno de mal gusto, un sombrero como una pequeña capilla quemada.

Estoy ciego, y mis dedos como ramas infértiles encuentran la escopeta.

¿Cómo haré lo siguiente? Y sobre todo, ¿qué le sigue?

Como no sé estas cosas, dejo la escopeta en la mesa y suena como el fin de la guerra.

Ahora el mar, ¿porque no lo vi?, bastaba que te arrodilles nena, y a veces, te lo confieso (mas no te despiertes) quería matarte.

Las algas se mueven como lenguas, allí me hundo por el agujero que me traspasa el pecho.

Pienso que sí, que necesariamente ahora pudiera llorar de memoria[2], y el verso se hunde como un cráneo entre las lenguas oceánicas.

Aunque me parece inútil, mi cuerpo suspendido y azul, te escribo una nota:

“hace mucho frío, regreso el jueves[3]”,

me imagino que no te has levantado, que a ti también te hará frío, pero no me importa mi amor, acuérdate que a veces quisiera matarte.

Los vasos que están sobre la mesa, están todos medio llenos con dulces líquidos apoteósicos. ¿Qué será una sobredosis?, quizá un poco más de algo, un poco más de vos, solo un poco más.

Ahora, mi amor, recuerdas que tengo un nuevo cinturón, quizá cuando nadie me vea, en las vigas lacres de mi techo, lo ate y me ate. El resplandor de cualquier cosa que habré sido, será eterno e inmóvil como la moneda que eché al rio y nadie la vio, he tenido que usar un sombrero de ruinas para que alguien se ría de él, de mí, ¿o es que tengo un clown muerto en la espalda?

Esta madrugada me convertiré en campana, te lo advierto por si me encuentras primero.

El golpe lo darán mis pies contra el aire que ahora es la nada para mí, el sonido serán las gotas de espectral semen que caigan de mi rosa blanca. Babearé mi amor, babearé, recordando orgasmos, sueños, pequeñas distracciones, ensimismándome hasta ser nada más que olvido.

Jesús, esquizofrénico, nunca cerró los ojos, así cuidarás mi mirada cuando bajes mi cuerpo.

Miro el vacío, subiéndome a tu espalda, en ti siempre seré un ente que vive en alguna habitación de tu alma, en un rincón.

Salto y con los dientes me arrancas unas alas que no sabía que tenía; salto y paso por bosques y otras salvaciones, al final lo que encuentro, es el frio suelo de tu bota, de tu escupitajo.

Creí ver una luz,

pero era el brillante metal del cerrojo.

 

 

La ruleta rusa

es poner la canción equivocada

en el momento equivocado,

hazlo lentamente

si vas a colocar la bala en el tambor

y con un solo movimiento hazlo girar.

No mires

estas cosas se hacen

como si uno no estuviera presente

y en ningún lugar.

Conduce un automóvil por un túnel infrahumano

conduce como un esquizofrénico

acelera para salir

así lo tendrás que hacer

hala el gatillo para salir

apunta bien.

 

 

 

Y cuando la noche se para en dos patas

la miro en plano americano:

desenfunda dos revólveres de plata

-me apunta-

me dice: “que haces aquí, extranjero”;

tiemblo

dejo caer unas flores negras

y dos mares de agujas

se me agolpan en los ojos.

Imagina hasta donde he llegado:

robando cadáveres

y cambiándolos por niños

-ya eso es demasiado-.

Cuando la noche se muere,

vos desenvainas dos puñales

y muestras dientes bestiales.

 

 

 

[1] Tomado de la canción “Una de dos” de Luis Eduardo Aute

[2] Referencia al texto Llorar a lágrima viva” de Oliverio Girondo

[3] “Canción de invierno” Silvio Rodriguez

 
 

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Cráneo #18: Javier Alvarado

 

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Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, Panamá, 1982)

Hizo sus estudios en el colegio Panama School y después obtiene el título de Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá en el año 2005. Candidato al Máster en Bellas Artes en Teatro por la Universidad de Panamá.  Ha dado lecturas de sus poemas en Cuba, Chile, Nicaragua, Costa Rica, México, Inglaterra, Guatemala, El Salvador, Escocia, Colombia, Ecuador, Canadá, Argentina y Uruguay; así como también la aparición de sus poemas en varias antologías de Poesía Hispanoamericana. Ha publicado: Tiempos de Vida y Muerte (2001), Caminos Errabundos y otras Ciudades (2002); Poemas para caminar bajo un paraguas (2003);Aquí, todo tu cuerpo escrito, (2005); Por ti no pasa nunca el Tiempo (y otros poemas al espejo) (2005), No me cubre de edad la Primavera (2008), Soy mi Desconocido (2008), Carta Natal al País de los Locos, México (2011), Ojos Parlantes para estaciones de ceguera, Nicaragua (2011),  Balada sin ovejas para un pastor de huesos, (2011), Viaje solar de un tren hacia la noche de Matachín, México (2013), El mar que me habita, Nicaragua (2013)Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño en los años 2000, 2004, 2007 y 2014.  Premio de Poesía Pablo Neruda 2004 y Premio de Poesía Stella Sierra en el 2007. Poeta residente por la Fundación Cove Park, Escocia, Reino Unido 2009. Mención de Honor del Premio Literario Casa de las Américas de Cuba 2010 con su obra Carta Natal al país de los Locos (Poeta en Escocia). Primer Premio de los X Juegos Florales Belice y Panamá, León Nicaragua con Ojos Parlantes para estaciones de ceguera.Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011 en poesía con el libro Balada sin ovejas para un pastor de huesos.  Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua por su libro El mar que me habita. Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012 por su libro Viaje Solar de un tren hacia la noche de Matachín.  Finalista del Festival de la Lira (Ecuador) 2013 por su libro Carta Natal al País de los Locos (Poeta en Escocia). En 2014, un jurado conformado por el poeta español Antonio Gamoneda, el poeta peruano Rodolfo Hinostroza y Julio Pazos de Ecuador, le ortorgaron el Premio Medardo Ángel Silva a obra editada por su libro Carta Natal al país de los Locos (Poeta en Escocia).


 

 

MARCARIA ESPINOZA

Y en su vientre nos reunimos en un llanto compacto

Eugenio Montejo

A Mamá
Todos colocados en la misma escena.
En las esquinas los nietos
Y a los lados los hijos de ella (amortajada como una novia).
Yo estoy en el fondo de su pecho
Naciendo de su cuello como un tumor
O como una prismática vena.
Los poetas nacemos de los torrentes más extraños.
Dicen que el olvido presionará el disparador.
De esta nueva Lumix saldremos todos:  la familia que nunca fuimos.
La que se quebró como un espejo y donde se diseminó
Como un rio de larvas, la memoria.
Aquí cada uno muestra su mejor sonrisa
Y otros su disimulada alegría, ocultando la más notable decadencia.
Unos tras de otros iremos faltando.
Aquí posamos con su único retrato, el que desconocemos.

¿Quién trazó los caminos de la loca?
¿Quién determinó los partos en el aire
Donde cuajaron los átomos de su maternal locura?
¿A dónde ese abuelo perverso que le arrancó
Los llantos, el hambre y la risa opacada de sus hijos?
Ella revolotea por los cielos de Las Minas
Como una cascocha en reposo,
Como un vapor de cristal en el arco del sonido.
En todas las aguas ella los busca sin hallar
Todas las teorías que fenecen en los ojos.
¿A dónde vivió?  ¿A dónde fue?  ¿A dónde estuvo?
Caminaba con un palo y terciaba
Las figuras moldeadas por el polvo,
Andaba con un traje limpio y con unas trenzas largas
Tejidas por la nervadura de la noche.
El humo nunca entró en sus ojos
Y se le oía cantar desde los lejos.
Abuela: voy moldeándote en cada paso por estas tierras
Con un cordel de furia
Donde no tengo nariz ni ojos ni manos en la opacidad para palparte
Para ser como el arroz que crece como una mano de pilón que sorbe gritos
Una enjundia de los terneros que tiritan
Acurrucos que danzan en el espacio hasta dominar el frio.

Si te  he de imaginar entre las sombras
Portando la mortaja del alba en manicomio
Trazando una fábula por ese Matías Hernández en donde te oigo llorar
Como una niña atiborrada de muñecas
Donde hay asfixia y musgo, o campanas sordas atragantadas por el limo
Por una jofaina seca que se revienta en la pubertad del foso
Son estaciones inversas las que encuentro
En tu fervor de remolino.

Te da mucho miedo el enfermero negro.

No soy un conejo para estar comiendo tantas hojas.
Yo no he de estar aquí, he de estar en una casita de barro
Con la comida caliente y la infancia de mis hijos,
Pobres pero radiantes y mordiendo los tubérculos de la tierra.
Mírenme aquí  paciente psiquiátrica
Con expediente desaparecido.

¿Quién puede descifrar o imaginar el dolor
Que se postra en el cerebro de los locos?

Aquí estuvo y se sentaba a llorarlos en los resfriados
Y febricitancias del día.
Nunca imaginó la barba de sus hijos ni las primeras menstruaciones de mi madre.
La queremos imaginar cómo era
Alta y bella como la esfinge
O como una diosa del Olimpo o una flor del Espíritu Santo con pollera.
Se fue deslizando en un quejido agrario.
Al Ciprián fue a dar y no sabemos
El secreto de su tumba.

Posemos todos.  Ella está aquí.
Tiene el vientre abultado, muy abultado.
Hemos regresado a ella.
Hemos vuelto a su vientre
Con un llanto compacto.

 

 

 

EL FOTOÁLBUM

Me pongo a mirar las fotos al fondo
Donde se erige el álbum de la nada
Mujeres antiguas con vestimentas
Que hoy se apolillan en baúles de caoba,
Caballeros de sombrero y corbata que van y vienen
A una boda que siempre asisten.
Los abuelos que se fueron de uno en uno
Hasta desperdigar sus genes y la sangre de sus hijos.
Leonardo con su ropa caqui deambulando
Con su caballo colorado
Por un potrero de maderamen y ceniza,
Lucila con su pollera o pedaleando la máquina de coser
Motivando la aguja que ha de coser los trajes
Inolvidables del invierno,
Marcaria la loca que busca el refugio materno
De las aguas,
Celestino con su sombrero ensimismado
Y el rostro de la vejez tan denso
Como arboladuras animales,
Ahora Reyes que se ha ido
Dejando una blanca cola de estrellas
Y un perfume perpetuo.
La tierra se los tragó como el trabajo
Como el agua de la lluvia, el pan y el sacrificio
Hoy ojeo estas fotos y me persigue
El canto de un gallo fantasma.
Todos los recuerdos están como un guijarro
En la palma de la mano,
Como una oración de un desconocido detrás del muro.
Todas las abuelas me dan sus bendiciones.
Hay algo que busco y se ensombrece.
Es mi foto de muerto, que tarde o temprano, se ha de iluminar.

 

 

 

LA TEJEDORA DE COVE

A Ciara Phillips

Dijo la fáustica, hágase el prodigio
Digamos que cosemos sobre el ceremonial del tiempo
Ni el mismo William Butler Yeats al amparo de esta cita
Al pie de la página, que nos abre una y otra vez
Los espejos locos de esta arteria.
De este mimo desertor del silencio para asilarse
A tu lengua como un bramido, como un pistolero
Que va arreciando sus balas de lluvia
Contra los soldados de la tierra, queriendo o no inundar de plomo
El estómago de las abejas, o el caballo que rumia las hierbas
De esta transparencia en el rito inmóvil
De los minerales, donde reina el cuarzo
Si pudiera en este éxtasis del verbo condicional
Contemplarte como un sol atardeciendo
Como un trébol de mil hojas que crece en tu natal Irlanda
Donde hay delfines de musgo y ballenas de escarcha sobre las costas
Un desnudo cuerpo que atisbara la melancolía de las sirenas
Esas que peinan los jardines meditados de la espuma
Los buques con averías que se van a dormir al fondo
Con una película para niños o con rondas de juego
Que les ensenamos desde nuestras vacilaciones como un combate
Del milagro a la semilla,
Los turbios montes que se ponen a llorar ansiando tu sonaja
Tu labor maternal de colocarles la bufanda antes de la fatiga
O de la hora contemplativa de los dioses
Que se enojan porque les hemos robado el fuego.

Yo vengo desde mi voz centroamericana
A dejarle un tamborito a tu follaje
Construyendo un camino de canarios y de ranas paralelas
Esas que te dan miedo a que salten y se asilen en el arroyo
De tu corazón como un gajo oscuro.

Contemplo tus manos donde pueden fraguarse
Las apariciones de los conejos de fieltro como si fueses una maga
Las desapariciones de los peces como si fueses una violenta estación
O el milagro de la creación acaecido entre las redes,  tu rubia cabellera
Como un racimo de trigo y de arroz dispuestos a la mesa
Los bostezos del día o el traje de novia que le inventamos a la noche
Las capas de rocío que se yerguen sobre las colinas
O la pequeña pantera que ha de lamer tus brazos
Y dejarte una amorosa guirnalda de furia y de saliva.

No le temes al oficio de la araña
Ni a mezclar la nieve de la oveja en las costuras.
He observado su menudo cuerpo sobre la labor
De las temerarias costureras
Esgrimir sobre sus manos las agujas de los pinos
Bordar como las ninfas las burbujas de agua
Tus manos pueden ser las de una diosa o de una terrestre Penélope
Sin su celestial Ulyses.  Ya basta del mismo mito.

Ella no espera a nadie. Solo va cosiendo hasta plantar un árbol
Una camisa sobre el tronco
O los pantalones de un temible guerrero.

Aracné no es tu nombre ni tampoco tendiste el hilo,
Ariadna ansiada por otros Minotauros.

Dame el hilo de tus costuras y yo te daré la aguja de mis versos.

Un poema tejido será como una fogata
Como un volcán de palabras nuevas
Que han de dominar los copos de nieve
Que nos ha heredado el frio.

 
 

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Cráneo #17: Roberto Valdivia

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Roberto Valdivia (Lima, Perú, 1995)

Editor de la Revista de Poesía Joven Sub 25. Ha escrito [MP3], libro publicado en Editorial Gigante (Argentina) el año pasado, del cual pertenecen los textos publicados aquí. Escribe un poemario de siete partes.

 


 

 

Poema basado en la canción “holland,1945” del grupo “neutral milk hotel”, incluído en el disco “in the aeroplane over the sea”

 

La única chica  que amé

Nació con rosas en los ojos

Luego fue echada a un horno en 1945

Justo unos meses antes de finalizar la guerra

Según los cables del frente occidental

Hubo buen vapor esa tarde

En que los judíos llegaron cantando y repartiendo tortas a los azules oficiales

como vacas las nubes de ceniza se alejaban llovía tifus sobre todo

debajo los rostros aún se esforzaban por pensar el trabajo futuro luego de una intensa ducha

ese deber de menear la cola frente al pan que nos hace libres

arbeit macht frei!

Mientras se bañaban

Sálmica la frase derritiéndose en los cuartos de concreto

/ Ahora nosotros

Avanzamos por  una carretera de luces rojas y naranjas

Llegamos a un puerto que es hogar y nos desnudamos delante de un monitor

Ya no preguntarnos si las voces que se escuchan en el megáfono encima de la ciudad/

Le pertenecen al Führer o al Santo Papa

             son lo mismo me dices como contando un secreto y pienso

Que si hoy fuera un día nublado tal vez se nos invitaría a presenciar la aurora

En una plaza china donde el sol es una moneda que se guarda en pantallas LED

Y pensaría que mi felicidad puede comprarse de igual manera que una piel de lagarto

Ya que inevitablemente una risa es lágrima en el otro

Quién come uno roe los huesos de otro

Matas una cucaracha en la sala y agoniza una colonia de hormigas

Quien canta en la ducha baila en la sala poguea en un concierto

Escucha el crujido de los huesos que cubren toda la tierra

Y todas las danzas tienen el ruido blanco de  cucarachas pisoteadas

Quien ríe ignora a su desleal competidora:

Y aquí pasa la manada de fieles bajando a toda velocidad por las escaleras del reloj

Y aquí pasan los enamorados azules rogándole a un piano en llamas

Y aquí pasan los que guardan el cráneo de Hamlet con moscas en un lugar de la sala

 

[Te encontré leyendo un grueso libro

Pensé que tu rostro blanco tenía que ver en algo con la TBC o una de esas enfermedades que pone la carne macilenta pero

Eras frágil incluso a la hora de ser analizada desde lejos

Como un gato al que le pasas una lupa y se le eriza el pelo de solo frotarlo

Así pasa intocable inalcanzable muerta

En un estanque  como una nínfula al lado del Sena río de cerezas

venimos los chicos del colegio gritándote pero no despiertas más]

/ Me siento en un escritorio inmenso me toma la mano Hegel

Impecable traje sonriendo como la Mona Lisa

El mundo es bonito en pergaminos

Hermosa línea del tiempo donde todas tus guerras son una yunza florida

Esta casa donde antes alguien habitó se llena de formas que la desnudan

sus mecanismos que cantan alegres un poema de lluvias suaves caen por su peso

la única chica que amé tenía rosas  en los ojos

enterrada en Holanda, luego del horno

los delgados labios enmarcados en la fotografía del fan

podrás ver cómo todo mi amor

es solamente

esta pastilla de jabón

que ahora me lava el omóplato

 

 

 

 

 

Heroes

(poema sobre la canción “heroes” compuesta por david bowie y brian eno, incluída en el disco homónimo)

 

13.07.1961

 

Esta tarde mi vida ha acabado para ti

Ya no podremos volar con los cometas

Ensortijándose en nuestros brazos largos y flacos

Ni hacer tiempo en las esquinas

Que pensábamos por siempre nuestras / jamás suyas

Los cortesanos disfrazados de azul caminan en                                                                                                              zig  zag

Trinchera-hombre-trinchera-hombre

Dios salve al emperador-dios

Una mañana más cociendo el pan

El sol derrite nuestros rostros de vergüenza

Pastamos en los mercados solos muy solos

Lady Dollar canta un jazz bajo la espesa niebla del otro lado

He soñado que llame a mi doppelgänger al otro lado

Que él no es feliz pero se las arregla en un Mcdonalds

Que tuesta el pan cada mañana que fue él quien confiscó

La cámara de Lady Babushka impregnada con la sangre de Kennedy

Que fue él  quien diseño el peinado de los Beatles

Que tiene unos brazos colgando sobre su cuello y no es feliz pero se las arregla

Que de vez en cuando llega al muro y pasa su dedo para borrarlo

Como cuando de escolar su línea de carne devoraba la línea blanca en el pizarrón

Tú eres un aprendiz Zen y yo un hijo de la Coca Cola

Despiertas y un alud de realidad se te hunde en el pecho

Como si no hubieras comido en años y te das cuenta que estás solo

¿Dónde reside la fuerza de la libertad en el silencio para no morir o en la muerte en vano de “héroe”?

Cuba 62, los alfiles se mueven

Devorarán algún rey esta tarde?

Los perros se husmean muestran las uñas a lo máximo nada más

Tú que solo puedes soñar con ese mar incendiado por torpedos balísticos

Que desearías nadar como lo hacen los delfines

Solo puedes desear algún fin

Estas sábanas amanecen frías no son más sábanas sino largos sudarios

te recuestas en ellos eres un pescado en conserva

Cierras los ojos fuertemente durante la marcha militar/

Cierras los ojos fuertemente delante  la risa de Claudia Schiffer

Las hormigas caminan alegremente escuchando la  canción de sus pasos

Desearías teletransportarte por radio como una nota musical

/ las que chocan tus oídos con dulzura se meten en tus zapatos en tu cama cuando

Bowie canta we can be heroes

                             Just for one day

                                           What d´ you say?

Piensas en una hipérbole de trampolín azul

Por donde vayas saltando alto Alto

Y el mundo y sus continentes y su muro no sean más que la gota más pequeña de un escupitajo/

Llevas de la mano tu recuerdo

Y no hay nada más en él que un idiota íncubo de pesadillas en tus noches

Arrodillado sobre ti

A esta hora en este

País pobre donde nadie es libre de teñirse de rojo el cabello

Y travestirse

Sin ser mirado

Las arrugas crecen raíces en tus brazos

Mayo del 68: Prohibido prohibir- En serio?

Vestirse de héroe esta mañana

Frente a la ducha al bus a la fachada del Ministerio de La Felicidad Suprema

Recuerdo

Parado al lado del muro

Las armas

Disparando sobre nuestras cabezas

Eres un niño bueno mirando el horizonte solo eso

Las manos solas en la postal arrugada

Has telefoneado a tu doppelgänger

Totalmente sobrio para despedirte

El salmo de: FALSCHE NUMMER rayando el disco

 

Esta mañana/ tarde/ noche

Mirando la panza del oficial

El tumor es enorme inoperable

Y el día se cierra con sus

Miles de ACHTUNGS!!! sobre tus hombros

 

Quien como Bowie que mira el horizonte esperando la mano ausente

Mentira hombre tú sabes que toda esperanza se ha evaporado

Y el vaso seco que bebes no debe hacer otra cosa que no sea quebrarse

Para curar treinta años de polvo

Para aliviar esos treintas años de dolor estomacal

Esperas la espina voladora reventándote

Mientras cantas sonámbulo

No podremos ser héroes

Ni por un día

Whoa ohoh

(♬)

 

 

 

 

 

Fillmore Jive

 

Qué necesitas para hacer fuego esta noche?

 

[Pequeña]

/porque tienes las manos frías

No te gustaría vestir mi saco – porque llueve – o

 

Jugar a la ronda de cervezas en un bar sin señal telefónica

 

Amanecer luego de hacer el amor sobre una cama de conejos muertos

 

Qué necesitas para sentir la vida tatuada a tu iris

 

[Pequeña?]

                                                                      / necesito dormir

 

Tirarás las bolsas de basura

Entonces un gato hará su concierto en la azotea- luego un señor peludo

Acabará su insomnio escribiéndote un piropo en el aire- un aforismo que te apetecerá obsceno

 

Mi boca permanece cerrada con los clavos que un enano-herrero me puso en una fiesta de la cual no recuerdo prácticamente nada solo un monólogo shakesperiano que di frente a un espejo

 

Te digo que en el fondo tú y yo somos la misma persona pero yo tengo encima una decepción del tamaño de un asesinato en Sonora

Que las rehabilitaciones las caídas los resfriados no pasan en vano

Paseo por el malecón  a toda velocidad detrás de una razón que he perdido o he considerado extraviada tanto tiempo

Como una mariposa escondida en un libro por un escolar

 

Necesito dormir /

 

Tenderme en una cama en medio de la avenida Venezuela

Jugar un taco en una mesa puesta en la vereda frente a mi casa en el último desalojo

/ la policía tiene en sus hombros mi cama y mis muebles y mi lámpara de kerosene /

O toser flema vestido en una piyama de rayas negras

Sortear  mi fortuna en los ojos de una ruleta redonda como un sol maya

 

VIENEN A JUGAR O A BUSCAR A ALGUIEN?

 

Dios se ha escondido de las luces de neón

Los punks posan para  mis mejillas frías

Goodnight to the rock n roll era

 

Al lado final del cuadro Enrique Verástegui toma una rosa roja y la prende de su ojal, observa la noche derrumbándose y vocifera,

 

SE CAE EL MUNDO

DERRUMBÉMONOS JUNTOS

 

/Entregando a su forma el odio/

 

Y nosotros solo podemos encontrar edificios rotos en su sentencia

Y a menudo observar hoyos donde cayeron los que quisieron encontrar algo más y hallaron su sombra y mesas y snifearon coca hasta amanecer

 

Desnudos en carne y huesos

 

Estaré en la botica

Comprando las medicinas

NECESITO DORMIR

NECESITO DORMIR

PORQUÉ NO ME DEJAS DORMIR?

 

El bus nos dirige hacia un estadio de provincia

Pienso en un equipo de segunda división llorando el descenso

Yo no tengo nada que gritar en este recinto más que la caída de una época que se marcha/

O remendar mis Converse

 

Las luces del hombre sintetizador

Son un éxtasis que no puedo entender

/ Necesito dormir

 

El tornamesas y el sampler son mecanismos extraterrestres

Que frankestein toca en mi funeral

Frente a diez mil espectadores que pagaron sus entradas para ver a un dinosaurio que habla como ellos ríe como ellos danza como ellos

 

[No puedo permanecer únicamente en el lenguaje de la tribu]

 

Porque los productores van jalando al gigante que es

 

Belleza de la luz refractándose en señales multidimensionales

Belleza de las cosas que aún no han sucedido

Belleza de una cabeza de radio dando letanías

Belleza del día siguiente en la portada de heroes

 

/ te abrazo frente a una estación congelada

Nos prometemos salvar las cosas como fueron en el momento de

Nuestro máximo esplendor nuestras giras frente a jóvenes adolescentes

Las vivas mientras nos entrevistaban en un estudio de BBC2 y portábamos en nuestros labios

Los chismes de las décadas siguientes

 

Desde una ventana Él nos observa

 

Le respondí en una pared escribiendo Enrique Verástegui es Dios

[Cuyos mandamientos nuestra lengua nunca podrá disfrutar]

 

Porque para operarme las cuerdas vocales ya no tengo fuerzas

Sino la de hundirme en la noche espacial

Sentir mi artritis de radio aplastada por la estrella del video

 

A recibir la corona en El Elba

/ Necesito dormir

 

/ Necesito dormir

 

/ Me dejarás dormir?

 

 

 
 

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Cráneo #16: Gabriela Vargas Aguirre

1

Gabriela Vargas Aguirre (Guayaquil, Ecuador, 1984 )

Poeta y Diseñador Gráfico. Mención en el V Premio Nacional de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño 2012.
Textos suyos aparecen en Cartoneras de Bolivia, Perú, Ecuador y México. En las memorias del Festival Internacional Desembarco Poético en los años 2012, 2013 y 2014,
Bandada: Actualidad de la poesía ecuatoriana (Campaña de Lectura Eugenio Espejo, 2014). Ha participado en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil y Quito.

Contemplación

 

A mi madre, mi primer ejemplo suicida

Siempre estabas mirando por esta ventana

el edificio naranja en la mañana

que se desarma en distintos tonos naranjas cuando el sol golpea.

Siempre, de afuera se acercaba remando un ruido

que era casi un silencio

que burlaba las espirales del incienso

(a veces jazmín, a veces mirra, a veces rosa)

que invadía tu cuerpo de nave

que se parqueaba siguiendo otros itinerarios

con otras familias

en una quinta luna

celeste luna

nombrada en otros dialectos (CHANDRA)

mientras yo zapateaba con mis pies chuecos intentando colarme en tu viaje.

Siempre estabas mirando por esa ventana,

precisamente aquella ventana

con toda la cabeza envuelta en chales

de tonos orientales para amarrarte de alas al nido.

“Es para no dejar que se salga el cosmos”, me decías

encaramada en la persecución de una excusa para matarte(me)

para pensar, indagar, creer y aferrarte

a un mantra que está detrás del vapor de una nube

en el altar de dios con cabeza de elefante

lejos, donde las estrellas se vuelven azules

se enfrían

titilan y mueren.

***

Cualquiera que nos hubiera visto

desde fuera habría creído que éramos felices.

***

Anochece y sigues pegada a la misma ventana

y a veces está cerrada

y a veces su reflejo te aclara y me deja verte más adentro

y te miro por encima

y te ves más distante que otro planeta

y te miras en el espejo

y la cara te cambia

como si te hubieran apretado lo que te quedaba de alma

en otro pedacito de espacio en el que te deformas

y se te caen las manos

y la boca

en la contemplación de tu ser de agua

que busca fundirse con dioses vestidos de seda

( a veces índigo, a veces celestes, a veces azules)

de múltiples manos

y uñas pintadas

(a veces rosas, a veces rojas, a veces dedos en llamas)

que entonan flautas y danzan al ritmo de tambores

y entonces mi corazón se apaga

porque no contemplas tu sangre

derramada en piso,

y mis manos te buscan y solo siento

el sonido primordial que eres y somos:

la nada y el blanco.

***

He querido saltar por esa ventana

todas tus ausencias

todas las veces.

R

A Reinaldo Arenas

El Hombre se inicia en un poema cuando por primera vez escribe sobre un árbol, un arbusto se nos arrima, de algún lado nos llega una hoja: un papalote extraviado que espera atarse nuestros dedos una línea que siempre serán más líneas para hacerte un cuento que hablara de nosotros confabulando.

El hombre se inicia en un poema cuando está por encima de los sueños de los niños de ojos colorados, de hambre de manos y de uñas que ahora marcan una plegaria en los troncos que luego será el fuego que aún no conocemos.

El hombre se inicia en un poema cuando se ensucia las manos, se astilla y sangra, ese encuentro con la ruptura que es conversa, que es confusa que es el inicio de los que no pueden ver ni tocar una burbuja que es una canción que escapó de mi para robarte:

Para soñar con ser esos niños que atrapan el mar y se lo guardan todo en el pecho.

Para dejar crecer más allá del cielo las flores.

Para permanecer de pie contra todas las fauces.

El hombre se inicia en un poema cuando se sienta sobre el mar y lo reescribe.

No he vuelto a escribir.

No he vuelto a escribir,  de todas formas traigo esta gran bestia

Que son oraciones que aparecen a lo que camino y que se guardan

que parece que tuvieran que decirse con urgencia, pero no,

no son dichas, solo soy yo y el silencio.

Solo estoy yo y el frío y el silencio.

Solo estoy yo con mis recuerdos y el pasado que al crecer se volvieron algo muy malo.

Algo para no decirse, algo para ocultarles a mis mayores.

Por eso traigo esta noche esta gran bestia.

Que camina tranquila, arrastrándome a dormir durante el día

doblándome la espalda, hincándome los talones

Y aunque salen de mí las palabras como con la luz la voz de los ríos

Me callo.

Me callo porque esto no ha de decirse.

Me callo porque de decirse heriría al infante que fui, a la adolescente que fui, a la madre que no fui.

A la sangre que olvidé y que hoy me espera.

A la sangre que dejé encerrada y que hoy me espera, que me llama constantemente, que me

busca como si fuera su último recuerdo.

Por eso solo soy yo,

el frio

el silencio y el teléfono apagado.

La puerta cerrada. La boca cerrada.

Una larga excusa de cristal para los conocidos.

De todas formas traigo esta gran bestia.

Que apenas puede sostenerse conmigo en el silencio.

Que no se atreve a irse, que sostiene en sus manos unos gramos más de tiempo.

Que apenas puede ir al baño a mirarse al espejo y arrepentirse.

No me han encontrado como antes por los corredores de la casa.

No me han encontrado, como entonces, riéndome de todos los colores.

No he vuelto a escribir desde entonces.

Porque traigo está gran bestia que me dice que esperemos hasta mañana:

Y mañana se desdobla.

Y bien podríamos dormir para siempre y bien podríamos morir esperando.

La gran bestia y yo en el frio y en el silencio.

 

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