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Cráneo #53: Berta García Faet

24 Sep

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Berta García Faet (Valencia, España, 1988).

Es autora de los libros Manojo de abominaciones (XVI Premio de Poesía “Ana de Valle”; Ayuntamiento de Avilés, 2008), Night club para alumnas aplicadas (VII Premio Nacional de Poesía “Ciega de Manzanares”; Vitruvio, 2009), Introducción a todo (IV Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena”; La Bella Varsovia, 2011), Fresa y herida (Premio Nacional de Poesía “Antonio González de Lama” 2010; Diputación de León, 2011) y La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015).


 

 

 

FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN NEOCLÁSICA

 

La función de producción neoclásica
nos dice que el crecimiento sostenido del amor
depende del capital (de si te pago
la cena) y del trabajo (de si te trabajo
por las noches y la oscuridad y el frío).

Pero no es cierto. Este aserto vil y simplista
se hace el loco, disimula
porque sabe que la armonía es inadmisible
porque sabe que las frutas acaban pudriéndose
y el pan florece y las ratas sobreviven
(el corazón es proteico; la boca un afilado
cuerno de unicornio; el corazón cívico, moderno,
recicla libelos de repudio, aúpa
moteles-Alcatraz, cuerpos-refugio):

el crecimiento
incesante del amor
sólo obedece
−para el que no lo sepa aún, a estas alturas
del fracaso y los puñales, lo repito−
a los besos sin más, aislados, sitiados,
a los ojos en valor absoluto, sin signo
ni color.
No tiene sentido, lo siento
muchísimo: por eso los matemáticos
sufren e hipan tanto (pero como consuelo consulten
el discurso cinematográfico del Nobel de John Forbes Nash).
Nada de causas. Nada concreto. Todo inconexo. Sólo
emociones, espasmos, sacudidas
irrazonables y arbitrarias, basura, nudos.

Y cuando se apagan
−no me preguntes por qué, puesto que son absurdas−
has de saber que se han muerto para siempre
y no vale ya ahorrar ni invertir ni estimular
iniciativas privadas de reseducción o concilio,
y no vale ya lamentarse por el riesgo
que te ha estallado en la cara, pues no hay remedio
ni segundas oportunidades de ganancia,
porque no hay nada ni ojos incoloros
de tan pintados para reflejarse dulcemente
ni besos ni te quieros largoplacistas
(ni iris ni anillos ni orillas ni seda).
El ciclo
de explotación se ha agotado: estabas advertida.
Todo ese amor muta en asco
y desencanto. Deslocalización: huyes a otro,
compras rímel, guiñas, triunfas
y, de nuevo, a sudar y a esperar la reproducción
del eterno retorno del amante que dice
que prefiere volverse a dormir a su casa.

 

***Texto tomado de Night club para alumnas aplicadas (Vitruvio, 2009)

 

 

 

 

 

 

 

CASTING

 

Hola venía por lo del casting
“Futuras Pensadoras Célebres”
Sí, pase por aquí ¿Nombre completo?
¿Edad? ¿Fecha de muerte? En nombre
de todo el equipo le damos la bienvenida
(Me adhieren una etiqueta con un diecisiete
y entro a la sala, estoy muy nerviosa, hipo, estornudo;
me he preparado una descripción definitiva
de la vida: soy joven y ambiciosa) Buenas tardes.
El título de mi ponencia es / bueno, lo cierto
es que había pensado en “Los ojos de Émile”
pero sería estúpido porque no lo conocen
(entre otras cosas porque está muerto) /
Mejor empiece ya. De acuerdo. Mi tesis es que la vida
es un vodevil (muecas y flores y números
musicales)

pero de repente ¿ven? hay un perro
con vómito, está muerto en la acera
y no es ningún truco (o un gorrión
recién hecho, aplastado en la calle).

La vida es un vodevil –equívocos,
tropiezos, Keaton cayéndose y ligas
de novia–

pero de repente una niña
se muere de cáncer
y no es ninguna broma. Hay amantes
y de verdad que lo agradezco, son tan
dulces, y hay casualidades, Celan y piñas,
hay sol y Atlántico

pero un vagabundo
rumano con pulgas, con arrugas
sucias (no tiene nada más) me pide
dinero señorita, que Dios
la bendiga.
Así, la vida es un vodevil
(me traes de tu viaje un trozo del muro
y pan recién nacido y burdeles y luz)

No le doy ni un céntimo (musito
lo siento, señor)
porque ambos queremos
gastarlo en coñac.

Bajo de la tarima
y aún me tiemblan las piernas, lo hecho
hecho está, qué fracaso, Dios, qué penosa:
he balbuceado, no he sonado convincente
¿Bibliografía? Eh Conrad, Rilke, Nueva
York. Interesante, te llamaremos, muchas gracias,
adiós muchacha. Muchas gracias
a ustedes. Refunfuño
por lo bajo. En la tarima otra aspirante
melosa bella mejor
diserta sobre epistemología
¿A quién quiere engañar? El de la camisa azul
se la está comiendo con los ojos:
en breve le propondrá un atajo para pasar a la Historia
besos mediante
en el despacho del director. Bueno,
tiene su morbo. Yo ya tuve mi oportunidad
pero la desprecié: el de la corbata
me sonrió muy insistente
pero yo insulté muy efusivamente a Kant.

Y lo volvería a hacer,
pero
llorando.

 

***Texto tomado de Introducción a todo (La Bella Varsovia, 2011)

 

 

 

 

 

 

 

poema sobre mirar el cielo de noche y pensar muchas cosas

 

yo que opino que la hipermetropía es una manera legítima de existir y que intento ser buena persona y que estudio mucho ética y metaética y yo que lloro mucho con David Hume y con los galgos maltratados y con los viejos maltratados y con la contaminación de las heces de las gallinas y sus obscenas celdas del tamaño de un folio A-4 y sus viscosas fiebres del tamaño de un subcontinente y yo que creo en los tirabuzones de los páramos y yo que ignoro todo y que me pregunto qué hacer sin lenin y sin cielo qué hacer con el mundo y su cabello cardado y reseco y cómo tocar sus huesos arcaicos y su praxis y el humo de su belleza impenetrable y yo que siempre siento la presencia de un muro fratricida del sabor umami de la leche cuando quiero verter una palabra amable y desaliñada en la gorra entreabierta del mendigo o del músico y yo que sé bastante del amor y que lucho activamente aunque con sueño o con sueños excesivos a favor de la pandemia global de perdón y de esperanza que arrase el planeta tierra tal y como lo desconocemos de una vez por todas y yo que sueño excesivamente sueños de carácter excesivamente erótico y a veces perverso y abrupto y que nunca le perdonaré a mi especie Auschwitz Rosa Parks el Estado-Nación el dinero el niño muerto y yo que olvido mucho y que propongo encender una vela con todos vosotros juntos para recordar todos nuestros olvidos y yo que hurgo en la ranura del logos y no encuentro nada y yo que tengo un progenitor A y un progenitor B y un hermano y una hermana y yo que aun así ignoro todo de la muerte y me pregunto qué cantar cuando anochece y qué cantar que no insulte al famélico o al translúcido o a la mujer bajo las piedras del odio y yo que tirito con virginal desasosiego en el instante crítico de tener que elegir un campo cromático favorito o un animal favorito o un juicio moral verdadero tan sólo un juicio moral verdadero yo me río un poco con envidia un poco con amargura sí lo admito me río un poco con amargura un poco con envidia un poco con resentimiento de la seguridad ontológica del hombre medieval, qué enternecedor

***Texto tomado de La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015)

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1 comentario

Publicado por en septiembre 24, 2015 en Cráneos, España, Poetas de los 80's

 

Etiquetas: , ,

Una respuesta a “Cráneo #53: Berta García Faet

  1. AdanCastle

    enero 5, 2016 at 4:46 pm

    estremecedor. versos orgásmicos. sin palabras.

    Me gusta

     

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