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Archivos Mensuales: noviembre 2015

Cráneo #70: Leonor Olmos

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Leonor Olmos (1988, Chile)

Estudió una carrera convencional en la cual ejerce de vez en cuando, edita desde el año 2014 La Soga revista de poesía, ha editado artesanalmente una plaqueta llamada 24/2.

Su blog es :

loscuadernosblancos.blogspot.com.

No tiene nada más que sea relevante mencionar.


 

no ahí poema

no ahí poema no es el modo

poema, no es vena eso

es carne eso es río

– el porcentaje , la

calidad : no cortada

no a solas no hallarte

ardiendo poema en un

pabellón como n/ n

entre espamos y jeringas :

y darte agua y vomitar,

y entre enfermos

anudarnos vena & nervio,

y entre enfermos

anudarnos ojo & mano-

no poema, es el modo es

el modo la jeringa,

abrir la carne – el loto – corregir:

no caer sobre el

el charquito,

charquito : limpiar la gasa

las baldosas

no dormir en el

las pupilas

– es jeringa poema,

es inútil –

 

 

 

medicarse un poco, descansar

– levantar la tripa hasta el ombligo, cortar la tripa cortar la

angustia de raíz – medicarse un poco, descansar , extender la tripa

extender el ojo, sajar los dientes y la lengua en un mismo acto

archivar los dientes y la lengua en un mismo acto : enumerar

líneas – vínculos & cuerpos : tachar líneas -vínculos & cuerpos :

medicarse correctamente el día 1 y 15 del mes medicarse

incorrectamente el día 20 y 21 del mes: el ojo extiende su mano a

la tripa , descansa – habla del miedo – medicarse un poco, no

morir : tachar la tripa, tachar el ojo –

 

 

 

 

 

 

tanta boca descosida

tanta boca descosida tanto gusano descosido tanta sangre

descosida y el agua sobre los pies y la hierba sobre los pies –

actualizar ese estado y bootear ese estado hasta el punto 0 hasta el

punto boca : inicio , génesis : un booteo sobre la llama – tanto

rito tanto wagner , un apocalipsis now ! – un efecto secundario

una secuencia entre los ojos : no correr entre los campos con la

muerte entre los dientes : es decir , volar entre los campos o tanta

boca descosida

De la plaqueta “24/2”.

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Publicado por en noviembre 30, 2015 en Chile, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #69: Natalia Litvinova

 

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Natalia Litvinova  (Bielorrusia, 1986)

Actualmente reside en Argentina. Es poeta y traductora de poetas rusos. Publicó: Esteparia (Ediciones del Dock, 2010), reeditado en el año 2013 en España y en Uruguay, Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012), Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012, reeditado en España y en Costa Rica), Rocío animal (La Pulga Renga, 2013), Todo ajeno (Vaso roto, 2013) y Cuerpos textualizados (Letra viva, 2014) escrito en coautoría con Javier Galarza. Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (Editorial Leviatán, 2013) de los poetas rusos Vladislav Jodasevich y Serguéi Esénin, y El espejo equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak. Este año su poesía fue traducida al francés y publicada por la editorial francesa Al Manar. En 2016 la editorial Vaso roto publicará sus versiones de Innokenti Ánnenski.


 

Bajo los olivos

 

Si el fruto no cae lejos de su árbol,
¿dónde está nuestro tronco?
Cuántas personas despiertan sin advertir
que son moléculas coleccionadas por los siglos.
Recorro Córdoba, bordeo la antigua mezquita
donde la gente murmura rezos como melodías,
me siento allí para aprender lo que no se memoriza.
Soy una fotografía capturada por alguien sin párpados
bajo los olivos que renuevan su aceite.

 

 

 

 

 

 

Pequeña canción

 

El vino se vuelve agua,
el paso retorna al talón
Aunque parece que nada cambia
desde que mi rostro empalideció.
Como una donación del cielo,
un petirrojo se posa en la ventana.
Mirándose por primera vez
en los ojos de un humano,
se ve no como una estrella diurna,
ni como flor emplumada,
sino como una arveja negra,
tamaño de mi corazón.

 

***Textos tomados de “Siguiente vitalidad” (inédito).

 

 

 

 

 

Mi hermano se pone sombrío y decide andar solo por el bosque,
desconoce a los animales, pisotea los huertos,
él trae peras y yo manzanas,
él trae ciruelas y yo cerezas.
No coincidimos porque custodio su sombra con mi luz.

Entre el pasto húmedo
sobre el moho viscoso de los árboles
crecen los hongos,
les arrancamos las cabezas,
las llevamos a la boca,
masticamos y escupimos sin tragar,
tenemos aliento a humedad, a sótano, a escondite.
Le arrancamos la cabeza a las amapolas,
aplastamos sus pétalos rojos,
succionamos de nuestros dedos su agua pequeña,
pegamos debajo de los ojos esos pétalos ya desgastados,
le probamos otra muerte a las flores.
Hacemos lo mismo con las mariposas y los escarabajos,
abrimos sus trajes, lamemos el polvillo,
les arrancamos las patas y las alas,
la fuerza vital de lo más débil es lo único que poseemos.

 

***Fragmento de la serie inédita “El hechizo”)

 
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Publicado por en noviembre 26, 2015 en Argentina, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #68: Daniela Camacho

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Daniela Camacho (Sinaloa, México, 1980)

Se graduó de Ingeniería Industrial y de Sistemas por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y de lengua y literaturas hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Publicó los poemarios En la punta de la lengua (Tintanueva, 2007), Plegarias para insomnes (Editorial Praxis, 2008; Fundarte, 2010), [imperia] (Fondo Editorial El Perro y la Rana, 2013), el libro de palíndromos Aire sería (Editorial Praxis, 2008); así como el libro-objeto Pasaporte ((c)acto, 2012), en edición trilingüe, junto a Natalia Litvinova y Beatriz Paz, y la plaquette islísima (Los poetas del cinco, 2013). Es creadora, junto al artista visual Christian Becerra, de los libros de artista Carcinoma y Híkuri, que forman parte de la colección de Artes de México. En 2014 publicó la antología Hijas de diablo Hijas de santo. Poetas hispanoamericanas actuales (Niñobúho Cartonera, Ecuador). Actualmente vive en El Cairo, Egipto.

 [carcinoma]

  1. a)

Quedé asustada porque el cáncer vino como un animal del sueño y yo había dejado las toxinas, los hongos venenosos, el consumo excesivo de alcohol. Vino mientras respiraba mal. Vino cuando yo me pegaba a otras bocas para que supieran lo que era ahogarse. Y quedé expulsada pero sin saber de dónde. Tenía la lengua blanca cuando vino el cáncer y yo soñaba mal como sabiendo:

Perdería el cabello y la voz.

Me daría a la palidez y la fatiga.

Alimentada de protones,

sin poder dormir,

hija del asco,

permanecería cerca de la enfermedad para ahuyentarla.

b)

Que el tumor no era cosa de inocentes

lo supe porque quedé incendiable y helada al mismo tiempo. Antes de dormir miraba imágenes de células escamosas que se multiplicaban dentro de mí. Hablaba sola porque quería decir mi pecado y una vez grité pero nada pareció alterarse. Quedé más turbia porque dicen que los sobrevivientes son así. Me llevaba la punta de los dedos hacia la herida para abrirla de nuevo y quería rezar pero mi voz era oscura y era como si graznara.

[monólogo de la insensata]

 

alguien dijo: se trata del furor. no. lo imprescindible es la quietud. el resplandor de las bestias ocurre cuando vuelven en sí.

 

alguien dijo: por las noches, sobre un paisaje de nieve, se les puede ver soñando con cuerpos humanos. 

 

[la explicación] venía de la infancia desatada la ciudad violenta el mar sísmica ya desde otra vida turbulenta hecha a la medida de ese cuerpo que era hombre que era niño casi abierto inmaculado tú dijiste que temías lo negro de mis ojos ese andar el brillo que salía de mi boca no la lengua las palabras la saliva tan fulgor y yo con mi animala dentro movediza ya lo dije repitiendo no conoces la distancia no conoces la desdicha repitiendo para ti crecerá mi flor oscura en tu corteza cerebral colonizada llevarás este reguero de cenizas este polvo del color de labios deslumbrantes tú tan absoluto imagen semejanza destruida y yo contracción o precipicio porque sabes la semilla de mi vientre se volvió un jardín contaminado cuarentena eso es como morir y ya desenterrada ojos más limpios escorpiona improvisé propagarme dije despedazar con vehemencia porque amar es un destino extraordinario lloré porque amar no es un destino cuando se carece de lenguaje perforación sin más eso es narrativa de lo adverso estoy temblando

(cuánto dura el deseo por qué no cesa)

 

[el presente] cuatro mil setecientos días nos atraviesan ¿tienes miedo? ¿es el tiempo una virtud? en el sueño todo es tan distinto lo saben los que sueñan como escuchar la formación de las constelaciones música de frotarnos la piel esa privación aquel día 14:46 ¿sentiste el movimiento de la tierra? algo azul irrumpía algo negro arrebatado de lo turbio se agitaba dentro de mis ojos derrumbar me repetí hacer polvo en la memoria dos cuerpos niños amantes huérfanos así de movedizos en silencio perpetuar tan descarriados

escucha amor

 

estamos invadidos de futuro

 

audio: http://soundcloud.com/daniela-camacho-6/mon-logo-de-la-insensata

 
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Publicado por en noviembre 23, 2015 en Cráneos, México, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #67: Elizabeth Reinosa Aliaga

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Elizabeth Reinosa Aliaga (Cuba, 1988).

Ingeniera en Ciencias Informáticas. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), del grupo Poetas del Mundo y egresada del XIII Curso de Técnicas Narrativas Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido diferentes reconocimientos a su obra, entre los que se destacan los siguientes premios nacionales de poesía: José Antonio Echeverría (2006), Nieves Xenes(2011), Décima al Filo (2014) y Toda luz y toda mía (2015). Además, ha sido reconocida con el segundo lugar en los concursos Regino Pedroso (2012) y Ala Décima (2013), tercero en el Farraluque (2012), Décima al Filo (2013) y Ala Décima (2014), así como mención en los concursos Wolsan- Cubapoesía (2011) y Emilio Ballagas (2013).

Finalista en los concursos internacionales Caminar entre Sueños (Poesía-Argentina, 2008), La Pereza (Minicuentos-EEUU, 2013) y Un café con literatos (Poesía-España, 2013-2015).

Ha publicado en la Revista Río Hondo  (México 2007), y las antologías: Homenaje a Gloria Fuertes (España, 2007); Cuarta Dimensión de la Tarde (Cuba-Honduras, 2011); el Libro Verde de Cuba (Cuba-México, 2012); El Diez por ciento y más (EU, 2013); Poderosos pianos amarillos (Cuba 2014) y El árbol en la cumbre (2015). Autora del cuaderno de décimas En la punta del Iceberg (Editorial La Luz- Holguín, 2011).


Pegado al seno izquierdo

                                                   …y tú que querías un poema

                                                               para el amor que hace figuras de barro.

                                                                              LYR

En éxtasis, masturbatorio,

recrea la ausencia

la divide

y reparte el áspero sabor sobre la lengua.

Ofrece la limpia sangre de los corderos

para hundir las manos

y borrar los deslices de la noche.

Este rictus de amor te pertenece

como la piedra volcánica del cuello,

la marca del metal sobre la espalda…

Tú que pediste el barro y el instante,

acaba de ser esa figura

que ve su esencia destruida

en otros dedos.

Invéntate una estación donde el agua

no pueda con tus actos de cordura.

Sueña en retrospectiva,

compra una coraza, una concha,

un sarcófago egipcio que pueda hacerte inmune.

Alimenta las razones para no creer

en los espejos que te invitan a asentir,

a olvidar las horas perdidas detrás de una pared.

Guarda tu edad bajo una piedra,

deja que el tiempo apague el brillo

adquirido por un rayo de luna.

Di que odias el deseo (en un lugar donde te escuchen).

Pretende una mentira

más cierta que el temblor bajo tus labios.

Abrázate a la idea de no ser

y prueba una vez más el sabor de tu derrota.

Decir noviembre es un suicidio

 

un acto de negar el universo,

de esconderse detrás de una puerta y señalar

con el dedo las heridas.

Un vacío más real que la palabra muerte,

que el flechazo de Ulises contra el muro.

Decir noviembre – la azotea mutilada- el golpe

sin llamarlo privilegio,

una canción en dos mitades:

él tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,

la mirada en la pared y las notas inconclusas.

Ella amó la libertad de cien pueblos
de Algeciras a Estambul,

La ironía de saberse agua, y odiar las dos orillas.

Decir noviembre es otro tiempo de lo absurdo,

un pasado de burbuja,

               una realidad que explota.

 

Vocación de Samaritana

 

Hoy la Pompadour me habló del agua,

de su tinte rojizo en las aceras,

del rubor de amar la calle

y sus hombres que escapan del diluvio.

Yo no supe de tormentas

que asolaran una Isla, un país

de orillas negras pegadas a otro cuerpo.

No supe del dilema existencial,

de la saliva, de la esperma en complot

con los saludos.

No me hablaban los ángulos de la pirámide invertida,

el cansancio de los pies, las azoteas.

Nunca vi la paz en la bandera de la cama.

Pudieron ser mortales el placer y los excesos,

la memoria colectiva, los deslices.

Ahora siento cómo quema el fuego en la garganta.

Hoy la Pompadour me habló de la inocencia.

 
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Publicado por en noviembre 20, 2015 en Cráneos, Cuba, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #66: Bryan Ayala Córdova

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Bryan Ayala Córdova (Quito, Ecuador, 1997).

Estudiante de Ingeniería Ambiental en la Universidad de las Américas del Ecuador. Herido de gravedad por la poesía contemporánea. Algunos de sus textos han sido publicados en la página web de Revista EL HUMO.


Sobre la penumbra del Cruz-cóndor

“La Belleza será convulsiva

o no será”

(André Bretón)

 

 

 

Qué asedio o qué hipérbole de sueños se ha involucrado defectuosa y silenciosamente en esta bóveda de confusión / pequeños bordes de éxtasis en el recuerdo de los dioses amarillos / los sacrilegios del océano / los pensamientos amarrados que formaban rompecabezas en el espacio / la melodía gótica del miedo / acaso soledad desenfrenada / acaso misericordia derramada / ilusiones de voces en el cielo / significativos enigmas / pupilas dilatadas / acaso nieve que se impone o recuerdos de penumbra / acaso venas color bosque semideciduo o distancia tenebrosa atravesada en los pequeños instantes drenados del eco / Levantad vuestros brazos desesperadamente / levantad vuestros miembros erectos a las nubes / resurgid de las cenizas de cigarrillo / de la quema de la resurrección prosaica / quién procede a estigmatizar vuestras miradas / silencio / silencio en los templos del terror / no nacidos decrépitos e insolentes / siniestros esclavos de la voluntad / tergiversad entonces: todo aquello que sea puro / toda evocación de realidad / toda penumbra del Cruz-cóndor / todas las plegarias en susurro / las voces de vuestros dioses / la oscuridad de las cortinas / las vitrinas del apogeo / el vello púbico de la virgen / los escribas de los cielos / la música de fondo / etcétera / pues en el fondo solamente ha de encontrarse ella / y al amanecer nada más tendrá forma de cristal de caracol de lluvia / nada más poseerá la incertidumbre del sol / ni las espinas de su corona / ni la sangre de su periodo / ni su diabólica risa ▪ ni su último aliento / sin resurrección / Pues no he de ceder vuestra sangre a la dama de los poemas / nadie ha de vestirse de inocencia / nadie vestirá de paciencia / puesto que todos serán la orgía de los cielos / todos serán uno más que la vida / uno menos que el suicido / una bandera incrustada en el ano de la victoria / y muchas flores en vuestros ojos / que serán un clítoris para Él / que serán un salmo para la tierra / un solo piano para los niños / un oscuro texto para los ciegos / una danza imperfecta para las putas / un sueño para los soñadores / y luego el silencio / Caminante que tropieza / caminante que blasfema / caminante que asesina / ten piedad de la noche / pues de ella nacerán nuestros temores / la lluvia de la que huirás / la esperanza a la que no te has de aferrar / la puerta que no se abrirá / el cansancio que te sacudirá / la culpa en forma de herida / la visita del pánico al borde de tus párpados / palabras que no llegarás a comprender / ilusiones que te llevarán al borde de la locura / habrás de recordar entonces, que fue la noche quien nos presentó / caminante femenino / caminante mariposa / mutilada por los versos / por la inmensidad de la penumbra / por el desierto / por el silencio / por el adiós / Haz de morir de la manera más bella posible.

 

Pequeño delirio de mi sangre

 

Cajas de tormento apremian / incineraciones racionadas

de par en par/ cuando la sombra de tu sombra se colapse /

se tienda hacia los sueños de rodillas

el mundo que conoces habrase dejado de existir

sobre la mirada de los tuyos

de todos aquellos quienes se atrevieron

a posarse como gárgolas gélidas

sobre la cumbre de tus montañas

pequeño delirio de mi sangre

que nada tendrá que ver con vos

ni con la solubilidad de estas palabras

puesto que a veces lo soluble

no es más que un tipo de silencio

acorralado por la inestabilidad

que se conmemora dentro de su sexo

marcando el tiempo suspendido

Rozábase la distancia cual oído

de un ser menester del silencio

inadaptable como mosca

perseguido por la sombra

de tu sombra

muchacha cabellos de lana

pupilas resonantes de alcaloide

amistosas como el temor

a la muerte

tras haberse escuchado al dulce infierno

cantar un sprechgesang

con el vacío de fondo

y esa brisa del no mes

atravesándonos la inspiración

los cuervos nunca dejarán de hablar con nosotros

El espejo del oráculo

 

Desde los extremos nacen las sombras / las siluetas / los cánticos / las vértebras / asoman las esquirlas cual aves oscuras flotando sobre la luna / aparecen sedientas de más / arrinconadas entre monumentos de furia / la inmensidad de la escalera / voces paradisiacas imitando al infierno / Nadie ha de ceder ante la voluntad del ruiseñor / no ahora / no ahora que la sola repulsión acaba de llegar a los jardines de la ignorancia buscando quemarlos con gasolina sólida / restricciones superpuestas por juramentos / exceden los espíritus / el aliento incomunicado / el magma despedazado / los ventrículos divergentes / los astros desvistiéndose / la legión de los calzones / interminable flujo de conciencia que toma forma de pene / y vuestras venas dibujando mapas / siendo el tesoro vuestro chancro / animales esquizofrénicos ignorantes aventándose hacia el silencio / cornamenta de vuestros dioses en la tierra / en el Ecuador y en sus montañas / que nacisteis como insurgentes armas de guerra / asedios de confianza / de pantalones / de semen incrustándose en los párpados de la paz / boleta de victoria / seguro de vida / asesinos de la sombra / que en realidad es un sol / un obsequio / su luz de lujuria / voces angelicales que se dispersan con el sonido de las armas / despídanse de su felicidad / de sus sexos y de su futuro / He aquí la gloria de los cielos / atacando la ineptidud personal que recorre las voluntades del destino / pequeños desiertos que reflejan / la verdad de tu callado / animal esquizofrénico / deja ya de mirarte en el espejo / que el ying y el yang son tus calzones / y tu corazón de estafilococo / que se derrite como la cera / en los oídos de tus dioses.

 

 

 
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Publicado por en noviembre 17, 2015 en Cráneos, Ecuador, Poetas de los 90's

 

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Cráneo #65: Anthony Guerrero

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Anthony Guerrero (Pichincha, Ecuador, 1996)

Creció en un cantón costanero de la provincia de Esmeraldas. Está graduado de bachillerato. En el 2014 formó parte del colectivo de gestión cultual AFROARTE. No se considera para nada un escritor, sin embargo considera que no hay forma más efectiva de romper cráneos y en ocasiones mermar a la tristeza.


 

 

Declaración

Después del sexo
una balada de sonatas tántricas agitan mi tristeza,
mi amante reafirma su posición,
y me recuerda que pronto se irá,
que está de paso,
y en sus palabras no tardo en notar los rastros de pena:
“Somos amigos, te dije que me iría, estabas avisado”.
Sólo pienso en la desesperación cuando acaricia mis piernas
llenas del resto de la noche
y contengo el llanto
porque hay más de un oído que se deleita con mi desilusión.
¿Qué debo hacer?
debería darle las gracias por tan crueles palabras,
es así como mi corazón las codifica,
aunque realmente me están animando a permanecer solo
y nunca posarme sobre el pecho viajero.
Debería maldecirlo por tenerme tanta pena,
aunque yo elegí ser tan triste y solitario
mi alma tiene un pozo lleno de amor sin dispensar.
Debería sentirme celoso,
porque entre líneas veo
que jamás podría quererme,
y que sólo necesita de un compañero de paso
que caliente sus huesudos pies
y preste su concavidad para que descanse su verga.
¡Argentino hijo de puta!
gracias,
que de todos modos
me has mostrado que la ternura todavía existe,
y que mi cuerpo,
es una confortable manta para los hombres.

 

La gravedad cae sobre mí

La gravedad cae sobre mi cara
cae el tiempo, las hojas, y mis glúteos
que trato de levantar
para atraer más falos a mi osamenta.
Talk is cheap my dearling
y sólo medito silencios entre mis labios
Crecientes
Decrecientes
Vacíos.
El césped pica en mi espalda
y el vacuo azul del cielo rodea la atmosfera
ascendiendo mi cuerpo,
al no-nirvana
por el efecto de los no-alucinógenos.
Las hormigas picotean mi piel fría
llena de estornudos y de nuevo la realidad,
el césped es verde
y las aves vuelan sobre mí indiferentes.
En este momento quisiera ser sólo yo,
dudo de la posibilidad de encajar en todos los cánones,
en tus gustos,
pero que no hacemos los humanos
para ser queridos por sus ojos preferidos,
ahora los míos son tus ojos verdes.

 

 

Perlas

Hay un peso que cargamos todos
los hijos tristes del Edén,
le debemos tanto al milagro de existir
sin reconocer que es irretribuible,
y pensar que lo es
resulta el gusano dentro de la cianúrica manzana.
No debemos el calor provocado por el solni el alimento
ni el nombre,
no debemos la culpa de existir
ni tampoco debemos cargar con nuestros progenitores
ni sus caprichos de
“quiero lo mejor para ti”.
Mi abuela no acepta a su yerno,
por lo tanto mi madre debe estar sola
con sus hijos incrustados en el hilo de su collar de perlas
anclándola a la tristeza,
yo,
debo ayudar a mi madre con sus perlas
con sus maldiciones/mis hermanos,
y a veces me gustaría decirle
que sus perlas me van mal,
que son pesadas.
Debe saber que llevo la mayor carga
que ella siempre fue débil
y yo siempre quise complacerla,
a todos.

 
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Publicado por en noviembre 12, 2015 en Cráneos, Ecuador, Poetas de los 90's

 

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Cráneo #64: Valeria Román Marroquín

 

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Valeria Román Marroquín (Lima, Perú, 1999)

Estudia en un colegio de monjitas francesas. Ha aparecido en diferentes blogs y revistas físicas y virtuales. Pasa sus días trabajando en un poemario inédito que espera algún día se publique.

 


 

 

postal en un techo ajeno

 

“Nobody wants to lie in bed with you when your flesh is rotting” 
Daniel Johnston

 

-estaré sola-, dije por primera vez cuando sentí una mano tocándome la rodilla: eran las dos y diecisiete a.m. en la casa de un amigo sin nombre

así se debe sentir el amor, pensábamos

dejamos de hablarle a la muerte por los cráneos humeantes en búsqueda de otro vientre para acariciar
es así: llegamos tarde
los recuerdos se derretían uno a uno frente a la tv,
tan silenciosos como van cayendo las aves

ahora solo quiero pensar en aspirar una y otra vez
la ceniza que va dejando mi memoria,
mientras un muchacho rompe el asfalto en mi espalda
ahora solo quiero pensar en la casa
en los recibos que no voy a pagar,
las tareas que no quiero hacer,
los años que no quiero vivir

esas cosas

todo se va pareciendo mucho a cuando hablaba con dios
y siempre me preguntaba si cambiaría algo en mi vida
pero jamás terminé de contestar
toqué tu puerta cuando me sangraba la nariz
todo se va pareciendo a la copia de una copia de una copia
todo se va pareciendo a ese día
¿todavía puedo quedarme?
voy a llenar de sangre la pista de baile/ el futuro/ el cielo
los caminos que llevan a este corazón de ciudad
los e-mails a medio escribir
los mensajes que nunca pensamos enviar
voy a llenar de sangre todo un poema:
sentirme como en la primera/ segunda/ tercera vez
como en todos los polvos que aún no me toca probar y gritar cualquier nombre
romper con cada uno de los ecos en tu mugre boca
junto a dios
junto a uno de esos ácidos nuevos que se cantan
aquí, donde todavía sigo de pie

esta vez voy a quedarme,
y ya no quiero llorar ni recordar que estoy sola

aquí, donde me dijeron que así de bonito
se debe sentir el amor

aquí, en otro techo ajeno

 

 

 

 

 

 

 

 

pequeña reunión de promesas que todavía no están en vídeo

 

“En la catequesis
me decían
no jures jamás
niña idiota.” 

Berta García Fae
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no es ninguna novedad que mis palabras
valgan lo mismo que cinco céntimos
para los niños pobres en las latas del supermercado
una vez llegué muy ebria a casa, y tú estabas tan molesta conmigo
que decías cosas como:
“cuando eras mucho más chiquita prometiste que no ibas a tomar de grande
porque el alcohol
es malo
es horrible,
debí grabarte,
ahora mírate
no tienes vergüenza”
qué peligroso es prometer
y qué triste no tener cámaras como testigo

te digo la verdad:
me hubiera gustado mucho que me grabaran

apagaría la televisión,
pondría los videos
con todas las promesas rotas
y mis nietos pensarán
-esa historia ya me la sé, vieja loca
al final todos mueren-

una vez le dije a mi madre
que nunca
jamás en toda mi vida
prendería un cigarrillo
dije que esperaría al correcto
dije que sería
como en las telenovelas mexicanas
dije que el hombre existe más allá
de la televisión
cuando comenzaron a brotarme las tetas dije
que solo
el amor podría verlas
cuando aprendí a mentir me olvidé de llorar

dije
muchas cosas que ahora están ahogándose en el lado vacío de mi cama
y todavía quisiera creer en ellas
pero
se siente tan bien
torcer el cuello de una paloma
se siente tan bien
pisotear una flor

digo muchas cosas porque necesito hablar conmigo,
tengo que decírtelas
porque hay demasiado silencio
acumulándose
en estas manos
o es que a veces
me da vergüenza el frío
me da susto besar al fantasma con el que duermo
pero siento que estás aquí para matarme

será tu palabra contra la mía: no tenemos pruebas en vídeo
para ir al tribunal
y todos los acusados ya se fueron de la sala:
hemos perdido, mamá
he cerrado la puerta con llave
he dejado de contar los días
y los nombres
y las caras
en especial, pierdo mucho tiempo tratando de mirarte a los ojos

y sí,
no tomo
no fumo
no aplasto hormigas en la pared,
yo no soy así

soy peor

 

 

 

 

 

 

 

una vez hablé

 

una vez hablé
frente a todos los estudiosos del idioma
frente a todos los maestros,
los obispos,
los poetas,
los hombres que trabajan las máquinas,
que trabajan
todo lo que otros miles de fracasados sueñan
sé que hablé,
recuerdo mis manos embarradas
recuerdo la saliva caliente de la fosa
donde los grandes superhéroes
en las dictaduras/ en los aeropuertos
fueron enterrados por mi generación,
sosteniendo al mundo en un frasco

la teoría del universo es simple:
yo aprendí a hablar
en el vientre de mi madre
esta es la única verdad absoluta que no se respira
y nunca olvido que cada día aprendo a hablar de nuevo
esta es la verdad entre todas las otras:
el grito
también puede ser un lenguaje

yo aprendí a gritar
en los cauces de mi madre,
pero luego de eso, ya no hay mucho más que pueda decirles:
todo lo dijo ella cuando el doctor sentenció:

de tres semanas no pasa,
pobrecita ¿ya sabe cómo se va a llamar la guagua?

en ese mismo instante
el sol se abrazó al invierno:
era una madrugada maldita de 1999
no teníamos hilo en los bolsillos
y nuestra casa
todavía era de barro y arena;
creyeron todos en la sala que mamá estaba loca,
porque tuvo dos ojos bien tallados
para ver de frente estas
épocas
-estos años que vienen
ahora
a apagarse sobre sus brazos-

en ese mismo instante creyó recordar
un viejo dicho
que dictaba mano y piedra
en el pueblo donde siempre volvía a caer,
muy lejano a este exilio,
en el pueblo donde los espejos y los milagros
también necesitan de un nombre

mamá abrió la boca entonces para darle silencio al cuerpo
y los doctores
los maestros
los poetas
los obispos
todos los que nos arrancaron las manos
volvieron a desaparecer

 

 
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Publicado por en noviembre 9, 2015 en Cráneos, Perú, Poetas de los 90's

 

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