RSS

Cráneo #64: Valeria Román Marroquín

09 Nov

 

11998044_10201040831060200_646898836_n

 

Valeria Román Marroquín (Lima, Perú, 1999)

Estudia en un colegio de monjitas francesas. Ha aparecido en diferentes blogs y revistas físicas y virtuales. Pasa sus días trabajando en un poemario inédito que espera algún día se publique.

 


 

 

postal en un techo ajeno

 

“Nobody wants to lie in bed with you when your flesh is rotting” 
Daniel Johnston

 

-estaré sola-, dije por primera vez cuando sentí una mano tocándome la rodilla: eran las dos y diecisiete a.m. en la casa de un amigo sin nombre

así se debe sentir el amor, pensábamos

dejamos de hablarle a la muerte por los cráneos humeantes en búsqueda de otro vientre para acariciar
es así: llegamos tarde
los recuerdos se derretían uno a uno frente a la tv,
tan silenciosos como van cayendo las aves

ahora solo quiero pensar en aspirar una y otra vez
la ceniza que va dejando mi memoria,
mientras un muchacho rompe el asfalto en mi espalda
ahora solo quiero pensar en la casa
en los recibos que no voy a pagar,
las tareas que no quiero hacer,
los años que no quiero vivir

esas cosas

todo se va pareciendo mucho a cuando hablaba con dios
y siempre me preguntaba si cambiaría algo en mi vida
pero jamás terminé de contestar
toqué tu puerta cuando me sangraba la nariz
todo se va pareciendo a la copia de una copia de una copia
todo se va pareciendo a ese día
¿todavía puedo quedarme?
voy a llenar de sangre la pista de baile/ el futuro/ el cielo
los caminos que llevan a este corazón de ciudad
los e-mails a medio escribir
los mensajes que nunca pensamos enviar
voy a llenar de sangre todo un poema:
sentirme como en la primera/ segunda/ tercera vez
como en todos los polvos que aún no me toca probar y gritar cualquier nombre
romper con cada uno de los ecos en tu mugre boca
junto a dios
junto a uno de esos ácidos nuevos que se cantan
aquí, donde todavía sigo de pie

esta vez voy a quedarme,
y ya no quiero llorar ni recordar que estoy sola

aquí, donde me dijeron que así de bonito
se debe sentir el amor

aquí, en otro techo ajeno

 

 

 

 

 

 

 

 

pequeña reunión de promesas que todavía no están en vídeo

 

“En la catequesis
me decían
no jures jamás
niña idiota.” 

Berta García Fae
t

no es ninguna novedad que mis palabras
valgan lo mismo que cinco céntimos
para los niños pobres en las latas del supermercado
una vez llegué muy ebria a casa, y tú estabas tan molesta conmigo
que decías cosas como:
“cuando eras mucho más chiquita prometiste que no ibas a tomar de grande
porque el alcohol
es malo
es horrible,
debí grabarte,
ahora mírate
no tienes vergüenza”
qué peligroso es prometer
y qué triste no tener cámaras como testigo

te digo la verdad:
me hubiera gustado mucho que me grabaran

apagaría la televisión,
pondría los videos
con todas las promesas rotas
y mis nietos pensarán
-esa historia ya me la sé, vieja loca
al final todos mueren-

una vez le dije a mi madre
que nunca
jamás en toda mi vida
prendería un cigarrillo
dije que esperaría al correcto
dije que sería
como en las telenovelas mexicanas
dije que el hombre existe más allá
de la televisión
cuando comenzaron a brotarme las tetas dije
que solo
el amor podría verlas
cuando aprendí a mentir me olvidé de llorar

dije
muchas cosas que ahora están ahogándose en el lado vacío de mi cama
y todavía quisiera creer en ellas
pero
se siente tan bien
torcer el cuello de una paloma
se siente tan bien
pisotear una flor

digo muchas cosas porque necesito hablar conmigo,
tengo que decírtelas
porque hay demasiado silencio
acumulándose
en estas manos
o es que a veces
me da vergüenza el frío
me da susto besar al fantasma con el que duermo
pero siento que estás aquí para matarme

será tu palabra contra la mía: no tenemos pruebas en vídeo
para ir al tribunal
y todos los acusados ya se fueron de la sala:
hemos perdido, mamá
he cerrado la puerta con llave
he dejado de contar los días
y los nombres
y las caras
en especial, pierdo mucho tiempo tratando de mirarte a los ojos

y sí,
no tomo
no fumo
no aplasto hormigas en la pared,
yo no soy así

soy peor

 

 

 

 

 

 

 

una vez hablé

 

una vez hablé
frente a todos los estudiosos del idioma
frente a todos los maestros,
los obispos,
los poetas,
los hombres que trabajan las máquinas,
que trabajan
todo lo que otros miles de fracasados sueñan
sé que hablé,
recuerdo mis manos embarradas
recuerdo la saliva caliente de la fosa
donde los grandes superhéroes
en las dictaduras/ en los aeropuertos
fueron enterrados por mi generación,
sosteniendo al mundo en un frasco

la teoría del universo es simple:
yo aprendí a hablar
en el vientre de mi madre
esta es la única verdad absoluta que no se respira
y nunca olvido que cada día aprendo a hablar de nuevo
esta es la verdad entre todas las otras:
el grito
también puede ser un lenguaje

yo aprendí a gritar
en los cauces de mi madre,
pero luego de eso, ya no hay mucho más que pueda decirles:
todo lo dijo ella cuando el doctor sentenció:

de tres semanas no pasa,
pobrecita ¿ya sabe cómo se va a llamar la guagua?

en ese mismo instante
el sol se abrazó al invierno:
era una madrugada maldita de 1999
no teníamos hilo en los bolsillos
y nuestra casa
todavía era de barro y arena;
creyeron todos en la sala que mamá estaba loca,
porque tuvo dos ojos bien tallados
para ver de frente estas
épocas
-estos años que vienen
ahora
a apagarse sobre sus brazos-

en ese mismo instante creyó recordar
un viejo dicho
que dictaba mano y piedra
en el pueblo donde siempre volvía a caer,
muy lejano a este exilio,
en el pueblo donde los espejos y los milagros
también necesitan de un nombre

mamá abrió la boca entonces para darle silencio al cuerpo
y los doctores
los maestros
los poetas
los obispos
todos los que nos arrancaron las manos
volvieron a desaparecer

 

Anuncios
 
5 comentarios

Publicado por en noviembre 9, 2015 en Cráneos, Perú, Poetas de los 90's

 

Etiquetas: , ,

5 Respuestas a “Cráneo #64: Valeria Román Marroquín

  1. Una letra

    noviembre 9, 2015 at 2:22 pm

    A una pequeña reunión

    Una vez leí un poema tuyo
    y lo tuve que leer dos veces,
    pensé que era mentira,
    engaños a mis ojos,
    el diablo,
    Belcebú sentado en una silla
    dibujando ángeles con polvo blanco,
    desnudando vírgenes y haciéndolas cantar cómo pájaros;
    escuchaba tu voz,
    y eras peor que el diablo.

    ¿Qué es estar vacío?
    admirar el amanecer antes de abrir los ojos;
    y el ego queda reducido a soñar
    en la cabeza de otros;

    esto quizá ya no sea el infierno:
    las hojas se mueven, las siento
    no por su sonido, ni por su aroma,
    no porque saben a hojas,
    ni porque que saben que son hojas,
    no porque las toco y están húmedas,
    ni porque las veo,
    ni por el sexto sentido,
    ni por la séptima cabeza, de la séptima diosa,

    de pronto estoy solo en tu poema,
    me has atrapado
    y desde ahí siento,
    desde ahí sólo soy una letra,
    y el trazo dibujado por tus manos
    me dice que grite.

    Me gusta

     
  2. Tomás León

    noviembre 11, 2015 at 3:15 am

    Me gustan todos los poemas, tienes que seguir adelante.

    Me gusta

     
  3. Tomás León

    noviembre 11, 2015 at 3:17 am

    Me gustan todos los poemas, tienes que seguir escribiendo.

    Me gusta

     
  4. Danna Rodrigo

    noviembre 26, 2015 at 5:22 pm

    Sexo, Valerita.

    Me gusta

     
  5. jorge romero

    diciembre 8, 2015 at 2:29 pm

    Me ha gustado, felicitaciones.

    Me gusta

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: