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Archivos Mensuales: diciembre 2015

Cráneo #76: Patricio Aguirre

 

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Javier Aguirre Negrete (Quito, Ecuador, 1986)

Antropólogo (PUCE). Candidato a Magíster en Estudios de la Cultura por la UASB. Publicó su primer poemario a la edad de 16 años (aunque prefiere no hablar sobre el asunto). Con Pasos de Woj obtuvo el tercer lugar en el bienal de poesía Premio Pichincha 2014-2015. Es aspirante a Guía de Montaña ASEGUIM. Consume los días entre libros, su dormitorio y la cordillera andina.

 


 

 

(Fragmentos)

(página 9)

la pluma contamina todo con su aroma
disemina la ausencia  

 

 

(página 39)

dónde caer
si el fondo es un lugar indeterminado

a veces sobresale en el techo de este cuarto

 

***Textos tomados de Distancias áridas (ediciones el tábano, 2011)

 

 

 

 

 

 

 

(Fragmento)

Ciudad colgante
modo off del verso reptando en lo que sobra de una órbita
exhausto de seguir las líneas marcadas por los deshechos de una larva
 a ritmo de huecos intercalados como barajas sueltas
As de corazones negros infiltrados en un tablero de sombras
habría que considerar sus pasos como una risa diabólica:
los espacios son animales depredadores del aire que exhalo
resultado mimético de una sombra que se ahorca
soledad infinita de una rueda desprendida de esta carreta en desuso
y estornudas:
“las estrofas son un abismo”
y estornudas
“avispas”
nos inyectan una promesa
la del verso
“somos un engranaje de versos”
pero es mentira
la estrofa es un abismo,
Woj no

 

Woj es una habitación
discute consigo mismo la distribución de las paredes
teoría vana de una caja que otorga cuadros de desnudos para darse compañía en su enclaustro
después es un abismo
avispa
creando panales de seres que sueñan el acto ideal de un suicida
lanzarse todos los días del noveno piso:
“rebuznar es lo que queda
o sobra”

***Texto tomado de Pasos de Woj (2015)

 

 

 

 

 

 

 

Al ser bautizado, Jesús de Nazaret fue atacado por una paloma. Eso dice mucho de la paloma y del hombre de Nazaret. ¿Por qué escoger una paloma como símbolo de paz? ¿Por qué no se escogió, por ejemplo, a un ave carroñera? Dicen que éstas aves inducen a la muerte, no pueden cazar, no atacan… pero inducen a la muerte. Animal honorable, sabiamente piadoso… inducir a la muerte… es como decir: “¿sabes lo que augura mi presencia?” y esperar. Esperar: máquina ineludible, perfecta. Fácil es matar… pero ¿inducir a la muerte?

vuelvo es un trozo de planta a medio crecer entre abonos digitales
un tumor del habla sepultado en un cementerio que lleva de nombre “versos tóxicos”
con esculturas de aborígenes apuntando con sus lanzas a la tierra
¿se siente lo mismo pisar tu hogar?
cuando entra el verano por esta ventana dibujada por un niño inventado
¿tiene ese mismo aroma seco de una casa en ruinas?
mil años después pensarán que sus piezas señalan algún tipo de prisión
“quizá hallemos el cuerpo del convicto y su frase: <<se siente lo mismo pisar tu hogar>>”
y olvidarán que es una pregunta
que nunca te hiciste preguntas
que las piezas están ahí
junto al trozo de planta petrificada.

¿Escuchas el sudor imitando el desliz de una mano invisible? / tornando tu cuerpo alrededor de un índice personalizando likes en b y n / o eres una macha girasol en medio del aire que imagina respirar un cyborg sex / (con el rótulo intermitente “aquí encontrará el nombre deseado“). / Si la belleza fuera una fracción de sonrisa escindida de sus propias comisuras / ensayando sus latas oxidadas al pie de la cama / como quien lleva consigo un par de ojos extras para imaginar doble lo que no ve / ¿sería ésa la figura que merodea los bordes de un cuerpo que dice no ser tuyo?

***Poemas inéditos (2014-2015):

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Publicado por en diciembre 21, 2015 en Cráneos, Ecuador, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #75: Javier Zamudio

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Javier Zamudio (Cali, Colombia, 1983)

Ha ganado diversos premios de cuento y poesía. Sus cuentos aparecen en revistas como El Malpensante, Número, Odradek y Luvina. Su libro de poesía El Infierno de los otros fue publicado por la Universidad del Valle, Cali, 2008. Su libro de poesía Soñábamos con el amor fue publicado por Ed. Caza de Libros, 2015. Su novela Hemingway en Santa Marta será publicada a finales de 2015.

 


EN SILENCIO

 A José A. Silva

En silencio espero
al demonio
Tallo con mis manos
un poema
un largo poema
para éste, el hijo predilecto
de Dios
En silencio sueño
con su cabellera
Y me imagino unas hebras
oscuras y acuosas
Un perfume mortal
y melancólico
En silencio me percato
de su llegada
Me inclino mudamente
frente a su sombra
y descubro el arma con que
me tienta
No hay otra forma de hacer poesía
—me dice—
y en silencio le respondo
apretando el gatillo
justo en mi pecho

 

***Texto tomado de El infierno de los otros (2008)

 

 

 

 

 

 

MATADERO

El hombre
que golpeó a la mujer,
la misma que jura le pertenece
y de la cual quizá tenga
escrituras que lo prueben,
llora y besa el pico de una botella
porque para él el amor se termina
cuando la oveja logra escapar del matadero.

 

 

 

 

 

 

 

 

PAZ DE COLOMBIA

El silencio,
ese minúsculo animal
que grita
entre la bala y el llanto.

 

***Textos tomados de Soñábamos con el amor (2015)

 
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Publicado por en diciembre 17, 2015 en Colombia, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #74: Fiorella Terrazas

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Fiorella Terrazas (Lima, Perú 1990) 

Escritora, diseñadora gráfica, community manager y gestora cultural. Sus poemas han sido publicados en diversas páginas web, revistas y blogs de poesía en diversos países de Sudamérica y ha participado en Festivales de Poesía a nivel nacional: “Festival de Poesía de Lima” en tres fechas, “Enero en la Palabra” en Cusco. En el “Festival Transfronterizo de Poesía Tea Party” en su cuarta fecha. Publicó la plaqueta de poesía: Dejo Cabellos en los Bares (2013) con un formato cartonero hecho a mano. Publicó el muestrario de poesía: Espino(sz)a (2015) con Mano Fantasma.

http://fiorellaterrazasespinoza.blogspot.com/

http://fioloba.tumblr.com

 


 

 

20 uñas rotas

(Poema escrito con Luz Ascárate, Lima-Perú Julio 2015)
Hoy he sido víctima de un embaucamiento crediticio sutil y directo, pero lo supero con un golpe a un nido en el viento emulando un fierrazo en la cabeza del interés
no me reprochen, no me arrepiento del abuso de comisiones,
porque gané mucho endeudándome
por un viaje donde retorné con el corazón entregado,
con la boca enjuta de tanto asombro
Y es que todo lo que se toca, mira o ama tiene un precio
¿y cómo vivir cuando el respiro cuesta?
yo felizmente embaucada no le saco crédito a la vida y mis versos gratis los entrego
tanto como mi cuerpo a quien escuche y tenga tiempo
¿Es que tú no pagas por tu tiempo? Yo a veces pago por dar.

Punto más coma menos
y en términos semejantes se expresaron los números
para todo lo demás está la asamblea electoral entre otras lindezas elitísticas
qué extraordinario ejemplo de civismo como lobos en un país lleno de caperuzas,
temores, notas oficiales, régimen, urnas fantasma, letras pequeñas, tarifario revivido y arrebatos de entusiasmo
acompañemos esto con atención desafiante ya que el antipático fierrazo a la cabeza del interés no es suficiente.

Fui víctima de un embaucamiento crediticio sutil. Un golpe al nido, al bolsillo
pero al corazón no lo golpeo ni con una escandalosa desproporción entre un algo y un tal vez.

Mi cuerpo sucumbe con gran facilidad al infeccioso desamor
y me obliga a intercambiar aliento por desavenencias: crédito hospitalario, oncológico, psiquiátrico, familiar, personal, crédito de trabajo, crédito antigripal, envidia, soledad, crédito de chamán, crédito nacional, crédito de inmigrante, crédito preferencial, crédito para viajar y para quedarse, crédito curativo, para el débil, para el loco.
De sa ve nen cias
de un mundo feliz donde te embargan el teléfono, la mañana, el desayuno ingerido.
Perdonen, perdonen ¡Déjenme pasar allí a donde me jalan las uñas,
pero de forma figurada!
Perdón mister espía, ¿Solapadamente están grabando lo que digo?
Entonces óigame
¡Qué vivan las escuelas! ¡Qué vivan los calibres!
Que me han jalado las uñas para abrir los cerrojos,
las compuertas, la clave de seguridad de la caja fuerte.
E inmediatamente enciendo mi piromanía.
No quedarán más billetes en el “desarrollo del amplio progreso social”, y
cuando ya no queden más que promesas
¿me dejarás en paz? ¿o es que mis restos deberán saldar cuentas puntualmente en ventanilla?
a mí, que sumisa y obediente aprendí a sonreírle al vigilante del banco,
a sacar tetas y culo delante de los prestamistas.
A mí, que en esta utópica desobediencia ensayo mi ceguera / me hago protagonista de una novela, donde la consciencia es el lanzallamas que firma por mí en el contrato de mis dominios, no hay distancia con las cloacas, no hay
socavo donde meterse a gritar, no hay primer ministro, no hay fuerzas del ejército, no hay capital. ¿Qué pasará si me retiro? ¿Qué destino le otorgarán a mi espinazo de valentía? ¿Cómo radicalizarán su plan estratégico? ¿Qué me queda?

Mírame la ropa rota/sucia y siente mi aliento hediondo,
mira mis manos vacías/llenas de desempleo e impureza
mira mis suelas despegadas, una herida abandonada, mendicidad, sosiego, sonrisa chueca, dientes con caries, fracaso, vacío y tripas
mi horripilancia es símbolo de mi libertad emancipada.
Yo me conjugo en un choque personal inquebrantable y le escupo a mi ex miseria señalando con el dedo a la mafia, a las infecciones solidarias.
y a las latas de leche con raja pidiendo una donación de sangre para redondear el vuelto.

 

 

 

 

 

Al hombre que es

Penetro tus-alas desanimadas en etapas, en dédalos, en capas
Háblame de tus escrituras entre cortinas magenta, de tu musa mecánica, del gusano que vive en tu ojo
Lentamente muerde tu jaula y suelta el metal, conviértelo en otra vaina destructible y estética
Háblame de tu enamoramiento de los astros / la luna abre las piernas y es 1970
¿Qué te incomoda más del puesto de periódicos, filósofo con aletas?
Será la fama o el pueblo
Será la expedición de la melancolía
Será la aspiración del polvo en las pieles de tus encuentros
Humedéceme las manos con tu llanto en tu puto viaje oncológico
Ayúdame a soportar los momentos de creatividad
Esos ratos en los que hago historia clínica escribiendo una bella espiral psíquica
Y logro la epopeya del pez y alcanzo la descolonización de América que ahora es Regiones Desunidas, atropello a los perros en la calle (que también podían tener putas) y le doy veneno a los gatos (que también podían congelar
la muerte)
Los poetas son los platos donde se sirve el veneno caliente o frio, en cantidades suficientes para el sacrificio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Zombie-land

Zombie-land es la avenida Arenales el Miércoles 26 de Agosto a las 8:30 am con olor a manzana fresca y quinua quemada.
Amigo Santiago Queirolo,
Desperté de un sueño homosexual para pimpone-arte entre los machos seres amorfos kionésicos de la Lima
En el aparcamiento de esta avenida se necesita una azafata para los trabajos más sucios en la licorería
Yo hago el trabajo de ser el maldito del valle / ¡Se necesita amor!
Y no más usufructos baratos en la niebla mal pagada, en la tinta negra que mancha una mano
Se necesita un esqueleto que danza las intermitencias del abismo, yo nada más soy un cúmulo en la mueblería de la casita del cuadro,
Allí me hallo inmóvil entre olor de pasteles finos y oleos resecos
Y también me hallo sentada en un cráter desierto, la última piedra del hormiguero,
Cruzando gritos y sensaciones con los insectos
Contando 1, 2, 3 mis bailadas en el país que no nos salva.

Amigo Santiago Queirolo, vamos a dejar de comer tierra y bautizar burdeles,
Realmente privémonos del Mexico City, de las mesas en forma de L,
Dejemos de malgastar la poesía en los callejones culturales,
soltemos las versiones simples de taxis de madrugada,
¡Ignoremos los aullidos y bienvenidas las partidas!
Yo me quemo roja en este New York andrajoso, y mis ramas desnudas, mis hojas secas, mi charco de veneno me latiguea,
Me patean en el aire, soy la farisea que bebe agua y un blues…
Santiago Queirolo este es un verano de 1950 en el techo de un hotel,
Cuando fumaba marihuana envuelta en una fotografía
Y la interrupción sadomasoquista me señala: la mente, la mano y el corazón.

 

 
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Publicado por en diciembre 13, 2015 en Cráneos, Perú, Poetas de los 90's

 

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Cráneo #73: Gladys González

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Gladys González (Sanriago, Chile 1981)

Licenciada en Educación con mención en Castellano por la UMCE, diplomada en Fomento Lector y Literatura Infantil y Juvenil por la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora (c) en Letras y Filosofía con mención en Filología Hispánica por la Universidad de Valladolid. Ha publicado Calamina (Libros La Calabaza del Diablo, 2014); Última Noche, reedicióm ampliada (Ediciones Liliputienses. 2012); Última Noche (Ediciones Liliputienses, 2012); Hospicio (Ediciones Inubicalistas, 2011); Vidrio Molido (Libros La Calabaza del Diablo, 2011); Ninguna Palabra, antología (Pajarosló, 2011); Aire Quemado (La Propia Cartonera, 2010; Yerbamala Cartonera, 2010; Libros La Calabaza del Diablo, 2009); Gran Avenida (Ediciones La Calabaza del Diablo, 2005; Yerbamala Cartonera, 2010) y Papelitos (Eloisa Cartonera Ediciones, 2002).


 

vidrio molido

el aire de esta casa
se vuelve repulsivo

soy un trozo de carbón
ovillado y ardiendo

solo logro
perder el equilibrio
y caer hecha cenizas
tiznando esta cama
esperando más dolor
envuelta en analgésicos
y botellas
de agua mineral

solo puedo
levantar la cabeza
para ver esta escalera
angosta y pequeña
en la que todas las tardes
la luz se extingue
oscureciéndolo
aún más
todo

quisiera desaparecer
en lo negro
adherirme a la pared
perder los sentidos
sentir la noche
en sábanas limpias

meter la mano
dentro de mi cabeza
y cubrir
con los ruidos de la calle
los túneles de esta memoria
quiero que el tiempo pase
que la sangre de mi brazo
ya no sea
un hervidero mutilado

quiero abandonar
este colchón
en el suelo
esta habitación
esta miseria

cuando cruce
la puerta de escape
nadie
volverá a comprarme
por un baño caliente
papelinas
y alcohol

nadie
volverá a levantarme la voz
ni tocarme
como si fuera un cadáver

nadie
puede enseñarme
lo que es caminar
sobre vidrio molido
lijando
las aceras
con la palabra
sobrevivencia
lentamente
desapareciendo.

 

 

 

 

 

 

 

despedida

me recuesto en la cama
mirando el techo

estas murallas
llenas de papeles adhesivos
escritos
tachados

abro
y cierro los ojos
encegueciéndome
con la luz de la ampolleta

salgo y entro al pasado
sin deseos de hacerlo
como un efecto
de esta despedida
que no tengo deseos
de perseguir

estiro un brazo
y observo mi mano
su aspecto
no es el que recordaba

una mano huesuda
venosa
los dedos engarfados
las uñas amarillas
tres nudillos rotos
el temblor intermitente
del alcohol
y la abstinencia

no tengo deseos
de jugar en la oscuridad
solo quiero estar aquí
observando
mi mano

las citas y fechas perdidas
que alguna vez
me comprometí a cumplir
y que dejé abandonadas

quiero dormir
hasta el día siguiente
sin despertar con resaca
con los ojos pegados
por la pintura negra
y los labios quemados

ya no quiero
estar en batalla
conmigo misma
tan sólo quiero
no levantarme de la cama
descansar
de estos últimos años.

 

 

 

 

 

 

 

última noche

me hablas a mí
de hombres oscuros
que llegan
a la barra de los bares
pretendiendo beber
a costa de quienes
guiñan el ojo
en la presa equivocada
y terminan arrastrándose
hacia la puerta
tarareando cuchilladas
entre los dientes

me hablas a mí
de hambre
cuando solo el olor
del aceite
de los mercados
saciaba el apetito
y daban ganas de llorar
por el asco

me hablas a mí
del miedo
de la paranoia
del terror
a entrar
en una cabina telefónica
para esperar un automóvil
con las marcas de la muerte

no me hables
de lo que se siente
cuando te rompen el corazón
después de bajar la guardia
y el sudor
te arrastra bajo tierra
a un pozo encementado

no me hables
como si fuéramos niños
dejando migas de pan
en las calles
para encontrar el camino
a la cordura

sólo encontramos
hoteles sucios
y malos negocios
al guardarlas en los bolsillos

déjalas ahí
para que sean alimento
de las cucarachas
que se esconden
entre las fisuras
del concreto

no me hables
mientras bebo
no me interesa
escuchar a alguien
decir lo mismo que yo

-mirémonos
en el espejo de los licores
una conversación silenciosa-

observa a los demás
todos sienten lo mismo
un perro rabioso
les arrancó el amor
de las manos

ninguno
tuvo el valor
para mirar de frente
a la eternidad

ahora
se quejan
como tú lo haces
de que nada tiene sentido
de la desilusión
del desencanto
de las formas en las cuales
se suicidarán
para vengarse

no me hables
de segundas oportunidades
porque son
las que siempre
duelen más

si quieres
improvisamos una canción
para que todos puedan llorar
mientras reímos
sarcásticamente

si quieres
golpeamos las mesas
de esta cantina
o subimos al centro
a buscar balas perdidas
en las esquinas

porque da lo mismo
ya no queda nadie
a quien le importemos

no me hables
de hijos
de llevarme lejos
y protegerme
de mí misma

no me hables
de la civilidad
de los trenes amarillos
de la seguridad social
del frío
que hace explotar
las tuberías

yo soy un mounstruo
y esta selva
de boxeadores viejos
es mi jardín secreto
y mi familia

no me hables
de corazas
de rencores
de odios

yo
sólo tengo
mi reputación
que es la llave
para que las navajas
silben en el silencio
que dejo
tras de mí

no me hables
de amor
de seguirte
a otras ciudades
de conseguirme empleo
y matrimonio

yo solo
voy detrás
de quien me siguió primero
de quien me cuidó
y me dio un lugar
en su pobreza
de quien trinchó
con sus dedos
los trozos de vidrio
de mi destilado
para que siguiera bebiendo

no me hables
por favor
que duele
tanta falsa rudeza
y los amigos van cayendo
uno a uno
enredados con la saliva

esto
es lo que dejaste
para cultivar

esto
que te asusta
demoró años

en volverse
tan severo
tan crudo
tan inclemente

no te acerques
muchacho

que las luces rojas
de este barrio de negros
comienzan
a caerte encima
ya no eres invisible
cuando caminas
junto a la grasa

estas arenas movedizas
solo son
para los que tienen
un cajón desvencijado
lleno de promesas
de la peor clase
para no naufragar

para los que arden
en el reflejo de los cristales

de un hotel

durante una tormenta eléctrica

sin saber nada

el uno del otro.

 

 

 

 

 
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Publicado por en diciembre 10, 2015 en Chile, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #72: Christian Hennings Valenzuela

 

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Christian Hennings Valenzuela (Santiago, Chile, 1994).

Estudia periodismo en la Universidad de Chile. Sus escritos –crónicas y poemas- han aparecido en diversas revistas de Internet como Digo.palabra.txt, ConTintaNegra y Otro Páramo.

 

 


 

Nonsense

A Albert Camus

En camimo a un ridículo baile de sonámbulos
voy despierto
pero a bailar como el que más.

 

 

 

 

 

Bibliocleptómano

Que el bolsillo trague las hojas
mientras se esquiva cada volteo con agilidad
para escapar con el corazón bajo la lengua
para correr bajo un cielo vertiginoso
para entonarse bajo las cómplices paredes del bar la Unión.

Sabino, una jarra de borgoña, por favor,
antes que me rompa el pecho este prófugo palpitar.

 

 

 

 

 

 

Abstracción

Sin saber fumar siquiera
traigo en mis pómulos la contemplación del fumador
y mis palabras no son más que la vellosidad del silencio
que ha merodeado este caminar durante veintiún años.
En parques bulliciosos
dejo dormir el mentón sobre mi palma
y entre tequilas y guitarreos
la miopía me dificulta saber quién a lo lejos me saluda.
Hoy parece que es Sofía, la misma que cortejé años atrás,
cuando intoxicado en inocencias
creía que un poema sincero abría piernas y corazones.
En aquel entonces ignoraba
que el verso era una serpiente de fuego
y el poeta, la polilla sedienta de fulgor
que coquetea con esas flamas alargadas
para evitar incinerarse.

No, no era ella
y tampoco era a mí a quien saludaban.

 

 

 

 

 

 

 

La presidenta está exaltada

La banda reposa sobre un estante de mármol.
Al lado izquierdo hay fotos de un joven.
Al derecho un Bailey recién comprado.
Cierra los párpados, suspira largamente.
Desploma un brazo sobre el cubrecama
mientras atrinchera la palma dentro de sus bragas.
Aprieta las muelas con furia.
En sus evocaciones
las encuestas han perdido la importancia
que diversos torsos esbeltos acaban de obtener.
Es hora de darse un gustito, concluye
mientras piensa en Alexis Sánchez
y de cómo la abrazó semidesnudo
en los camarines.
Sonríe.
Las yemas de sus dedos son poseídas por una fuerza superior
y giran alrededor de un punto ciego.
Exaltada, la presidenta está exaltada
percibe como sus paredes se humedecen
mientras comprende que es tan sumisa como cualquiera
Sus lentes tambalean encima del velador.
Su respiración se vuelve entrecortada.
Su rubia cabellera se agita como plumero.
Pero su dedo corazón e índice
no dan tregua y se siguen mareando
al son de la noche y la soledad
con que la siempre
la ha amordazado
el poder.

 

 
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Publicado por en diciembre 7, 2015 en Chile, Cráneos, Poetas de los 90's

 

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Cráneo #71: Freddy Ayala Plazarte

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Freddy Ayala Plazarte (Aláquez, Ecuador, 1983)

Profesor de la Universidad Central del Ecuador. Es Doctorante por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Magister en Estudios de la Cultura Mención Artes y Estudios Visuales, Universidad Andina Simón Bolívar. Licenciado en Comunicación Social (UCE). Ha publicado 6 libros de poesía, entre ellos se destaca: Mi padre en las rieles de Sumpa (2011); Con un manuscrito en el horizonte obtuvo el II Premio en la Bienal Nacional de Poesía “Juegos Florales” en el año 2011 (La Caída, 2015); Nomenclatura del Internado (Mar Abierto-Manta, 2012); Rebeliones al filo de una sinfonía (Buenos Aires, 2015) Premio Nacional de Poesía “Jorge Carrera Andrade”. Ha publicado estudios La metálica luminosa y Una correspondencia a la memoria (Dadaif Cartonera, 2012), acerca de la vanguardia del poeta Hugo Mayo. Ha realizado el estudio, selección y recopilación del libro; Premonición a las puertas Reciente poesía ecuatoriana (Universidad Central del Ecuador, 2012). Ha publicado el libro de ensayos Vientos paralelos: acotaciones sobre cultura y literatura (CCE, 2015).

Sus ensayos y artículos han aparecido en revistas como Cultura de Veracruz, La Jiribilla (Cuba), Página Zero Revista de poesía (Eivissa), Cyberalfaro (Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí), Filo-Sophia (Universidad Católica de Quito), Casapalabras (CCE), Textos y Contextos (Facso-UCE). Ha participado en el Encuentro Internacional de Poetas y Artistas (ULEAM, Manta, 2011, 2012), Festival Latinoamericano de poesía Sumpa-Vive (2012), Encuentro de Jóvenes Escritores de América Latina y el Caribe, por la XXI Y XXII Feria Internacional del Libro, La Habana-Cuba (2012, 2013). Taller de escritura en la Unidad Penitenciaria de San Martín J. L. Suárez N. 48, Buenos Aires-Argentina, 2014. Forma parte de la Sociedad Imaginaria de la Universidad Cienciasófica de América Latina, fundada por el escritor, matemático y filósofo peruano Enrique Verástegui.


línea primitiva

 

paso genealógico   

Algunos buscan el principio de la infancia en la línea de sus manos
y se quedan en la despedida del horizonte

  

paso matemático

En una escuadra nace el trazo espiritual de un cuerpo
que hizo la comunión de arábigos siglos

 

paso meridiano

Piedra sobre piedra
dicen los habitantes del éxodo
cuando deshojan las líneas del equinoccio

 

paso siglo

Otros pisotean una recta en la cabeza de un antiguo difunto
y le cuentan al sol sobre las historias de una línea

 

paso ausente  

Es el recuerdo de un pentagrama que prolonga cinco líneas en un vidrio
acaso la cometa de carrizo
que duerme en la espalda de un niño
donde el viento pretende la ausencia de otra línea

 

paso geodésico

Un anciano que viajaba entre los códices del océano
postergaba su mirada por el páramo

y solo quería asistir al anochecer de la leña
en el fuego aplastaba cada forma de sus manos
porque reconocía su otra infancia en un geodésico dibujo
y con un catalejo[1] quiso trazar una línea
para medir la angustia de su época

aunque esa línea de acuarela dividía el trayecto de un zapato
él se había ido entre los escombros del siglo XVIII

 

[1] Instrumento óptico monocular.

 

 

 

 

 

 

MAPA LÍNEA

Línea del nudo kipu
Línea del vientre afro
Línea del taino caribe
Línea del antiguo cero maya
Línea del axioma arábigo
Línea del internado hindú
Línea del número romano
Línea del nibelungo círculo
Línea del aletheia griego
Línea del sacerdote egipcio
Línea del céltico frío
Línea del minúsculo haiku
Línea del taoísta ocaso
Línea del indiano fuego

La línea fue un sonido anterior al sonido del mundo

 

*** Textos tomados de Rebeliones al filo de una sinfonía (2015)

 

 

 

 

 

C.

 

Nunca fui tomado en cuenta
por los sacerdotes del ocaso
ni recordado en la arcada de los mares
el tiempo había metido una puñalada mortal
en la persiana de un niño de papel

En el umbral del escarpado tejado
mariposas escar-latas daban piruetas
y el sueño pesado de un ángel
se mortificaba en las cobijas

Habitaciones desnudas
sin nada que ofrecer al destino
la cárcel de golondrinas intentaba
abrirse a un racimo de madrugadas

en la fecunda memoria de los muertos
urgía cerrar los ojos y prolongar la amargura
el drama a un velero de intuiciones
se remordía en la boca de un faro

el adicto trauma del enfermo
arranchaba alegorías al espejo
siendo él quien despintaba pobrezas
cuando nadie quería ingresar a sus soledades

 

***Texto tomado de Kamastro de Matuta (2009)

 
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Publicado por en diciembre 3, 2015 en Cráneos, Ecuador, Poetas de los 80's

 

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