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Archivos Mensuales: enero 2016

Cráneo #82: Tania Ganitsky

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Tania Ganitsky (Bogotá, Colombia, 1986).

Profesional en Estudios Literarios con maestrías en Filosofía y en Literatura. Ha trabajado como bibliotecaria, librera, traductora y docente. En el 2009 ganó el Concurso Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia con la selección de poemas El don del desierto. En el 2014 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Obra Inédita con su primer libro: dos cuerpos menos (2015). Actualmente hace un doctorado en Inglaterra y adelanta una tesis sobre Emily Dickinson y Paul Celan.

 



 

 

 

2.

Asistimos a la majestuosidad del fracaso,
adoptamos la postura del asesino.
Nos lavamos las manos una y otra vez,
camino al paredón
balbuceamos algún verso lejano.

 

 

 

 

 

3. 

Deseo de ser Piel Roja

Soy un modelo de soñadora insostenible.

En tiempos en que sólo podría vivir de otra manera,
no puedo vivir de ninguna manera.

Mi imaginación guarda todos los fracasos
para las cosas importantes.

 

 

 

 

 

4.

Me aburrí mirando el fuego
–Confesión –
Advertencia
Soy menos de lo que era.

 

 

 

 

 

6.

Un día no tendré escritura.
Sacaré la lengua como los colgados,
inútilmente.
Nunca dominé la gramática del fuego
y mi idioma
siempre se inclinó hacia las cenizas.
Para entonces habré domesticado
el silencio,
que me seguirá como un perro.

 

 
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Publicado por en enero 28, 2016 en Colombia, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #81: Xel-Ha López Méndez

 

xelha

Xel-Ha López Méndez (Guadalajara, México, 1991)

 

Estudiante de Letras. Forma parte del consejo editorial  de Metrópolis. Es Premio Nacional de Poesía Jorge Lara 2012 y Ex premio Nacional de Poesía Joven  Elías Nandino 2014. Publicó a mis nuevos amigos inmortales. Antología personal (El viaje, 2015) y Cartas de amor para mi amigo cerdo (Letour1987, 2015). Ha colaborado en varias revistas:  Replicante, la línea del cosmonauta, Metrópolis, La rueda, Reverso, Radiador y Anders Behring  Breivik, y en los blogs: Poetas del nuevo milenio, Transtierros, Letrina, 10avenida, entre otros. Tiene una gata y un blog: jaboncitorosavenus.tumblr.com.


 

Ana, parece que va a llover

A mí no me dieron sentido común
yo lo compré y por eso me quejo
porque me costó caro me quejo,
porque no sirve.

Ana está cansada de saber ser pobre, comer cuando hay, cuando hay abrir las piernas,

Ana es un nombre genérico mi vida, ana es ana y no va a la escuela porque para todas es más fácil abrir las piernas, amarrar al hombre aunque sea una bestia y la cuerda sea infinitamente larga, y el perro ladre, el perro muerda.

En la azotea se secan las cosas y las plantas, en la azotea a la vista de todos los soles
en la azotea lloran los perros y las mujeres
anas tienden la ropa pequeña de unos bebés que nacen medio muertos
que crecen porque es natural que las plantas crezcan también
y luego aparezcan en el martes de tianguis y luego se pudran
adentro o afuera de las gentes,
que algunos árboles den frutos
y que algunos frutos se estrellen en el suelo y se los coman los gusanos de la calle,

en la azotea se ve un poco de cielo un poco de aviones o pájaros o superhéroes gringos
un poco de cielo mientras se tienden unas sabanas nada blanquísimas
mientras se estampan en las colchas caricaturas viejas con la risa de piedra deslavada
mientras se estampan en la cama las caras percudidas de los héroes,

hay que deshacerse del sentido común
hay que regarlo por las azoteas miniatura y embarrarlo en las colchas, para que la gente no duerma cubierta por el lodo de los héroes y afuera no haya un pedazo de cielo
sino campo abierto y vacío y azul para pensar en cosas.

 

 

 

 

 

 

 

Todas las manifestaciones son inútiles, Elvis

Habíamos sido así de irreverentes, corazón, contestatarios y violentos como nuestras mezclillas roídas por la moda, como nuestros obreritos roídos por las mezclillas, como nuestros cielos roídos por escupitajos de mis fábricas. Las negras cicatrices de los cielos, porque son dos cielos, siempre, y para nosotros nunca hay tiempo de mirar el nuestro, aunque esté ahí, aunque nos pertenezca.

Éramos rebeldes y erasmistas y verdugos de la comida rápida y de la comida y de lo rápido, porque el que no trabaja solo tiene hambre, eso es lo que tiene el que no trabaja, y aunque miré el cielo suyo o el del otro, los dos cielos, “el aire no alimenta” “la literatura no alimenta”, pero no te vayas, yo tengo siempre algo, lo guardo para que no me lo quiten, pero yo tengo siempre algo, aunque sea solo vacío en el estomago, aunque sea solo vacío, y tengo de vez en cuando una cerveza fría para cuando llegues ofrecerte algo que no sea mi vacío, porque entiende, es lo único que tengo.

Éramos, mi amor, un discurso, y a pesar de los gritos del mundo tenía oídos para ti, y los estruendos venían desde muy cerca hasta muy dentro, pero escucha: yo ponía sobre el pecho de una puerta mi oído izquierdo y no tenías corazón, tenías en su lugar una serie de versos para cambiar el mundo, pero no tenían ritmo, eran lentos y hermosos como nada.

 

 

 

 

 

 

 

Playas

 

 

                a mis nuevos amigos inmortales

 

En tijuana hay un cielo que se mueve
un cielo vivo

las cosas convergen con su pobreza de joya

bajamos al infierno de las putas
al cielo de la putas

las putas son un cielo vivo / un cielo que se mueve

hubo una vez un hombre y un hombre y otro
asomando sus garras de avecita minúscula a través de la barda
tocando la tierra prohibida de los pájaros
qué cárcel!

hay un muro y un hombre y hay pájaros
y un cielo que es espejo de algo
un cielo que son dos cielos

los pájaros se elevan sobre la muerte azul de los hombres
y un cielo vivo traga la felicidad de todos tocando sus pies
y un cielo vivo es agua de todas partes

Hay de pronto la certeza en la ubicación de un mapa
y la certeza es el límite
una esquina del mundo.

 

 

 

 
 

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Cráneo #80: Martín Zúñiga Chávez

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Martín Zúñiga Chávez (Cusco, 1983)

Poeta y escritor. Es una de las voces con mayor proyección de la nueva poesía latinoamericana. Su obra ha merecido varios premios: su libro Gavia obtuvo el Premio Internacional de Poesía Ángel Martínez Baigorri en España; y el poemario Pequeño Estudio sobre la Muerte recibió el Premio Internacional de Poesía Cope de Plata 2010. El año 2011 gana el Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos en España y en Perú el Premio Nacional Juvenil de Poesía Javier Heraud ambos por el poemario Cover, reeditado en Ecuador este 2015 por Mecánica Giratoria. Colabora en medios nacionales e internacionales como columnista y ha publicado diferentes cuentos y ensayos. Es editor de Conde de Lemos servicios editoriales, organiza el Festival Internacional de Poesía Ari Quepay y dirige urbanotopia, catálogo de poesía peruana contemporánea.



CANTUCHO CANESCO

 

Clandestino
El cuerpo posee en rededor su fuerza; en su interior, la furia.
Cuando la furia y la fuerza entran en contacto, nace la palabra.
Palabra donde en las ramas de una higuera erguida sobre las tablas del escenario
está mi amigo, enredado. Las lanzas lo han atravesado. Las flechas
lo han herido; han alcanzado su fuga moral
su carrera de caballos rabiosos, de nuevo extranjero, de nuevo anormal.

En el fondo ella rogaba para que no lo alcanzaran, para que pueda huir sin daño.
Temía, es verdad, su propia cólera de virgen usurpada.
Pero no tanto.
Teme mucho más al pueblo borracho de envidia, denojos
contra su hermano, el príncipe violador.
Un argumento viejo, pero qué bien la pasa el pueblo viendo sufrir a la realeza.
Al final una escena un poco recargada de sentimentalismo acerca al padre a la higuera.
Abraza el cuerpo de su hijo, lo descuelga
mientras en la ventana instalada en la esquina
izquierda del escenario
desnuda, ella
llora.

Aplausos. Aplausos.

Dos horas después ella va metiendo su imagen en el espejo
Deteniéndose en contemplar cada curva, cada arruga, cada médano.
Una camisa de algodón, un pantalón ligero
y se acuesta a leer un libro casi por compromiso. Yo la atisbo por las cortinas
de su cuarto. Pequeña ceremonia de cercanías
entrelazada con mis signos cilíndricos e invencibles en su jardín de virgen.

No hay nada nuevo en este argumento. Tal vez sólo ella.
Si fuese el osado hermano yo tampoco
tocaría a la puerta, en silencio treparía los muros y llegaría a ella
que no es princesa, que no es nueva, que no es ella.

¿Qué es lo que sucede ahora en esta higuera?
Oculto en las barricadas de mis excusas me quedo sentado
un rato más, hasta verla apagar su lámpara roja
y se acurruque para dormir.
Los silbatos de los centinelas se multiplican en cada esquina y s’encorva mi espalda asustada,
besa su propia imagen en la sombra.
Les gustaría, lo sé, hallarme agazapado detrás de mi cigarrillo, sacarme a la luz
lincharme aturdido entre gasolina y escupitajos.
Sin furia, mi fuerza consist’en llegar al final de mi cigarrillo.
Torear, como si fuesen monstruos mirándome desd’el fondo destos versos,
los silbatos de los centinelas, las gracias suicidas de los conductores a las 3 de la madrugada
hasta llegar a mi propio cuarto, en donde oculto una nube del infierno.

No te equivoques. Yo soy un gran lugar común.
Desnutrición y analfabetismo.

 

 

 

 

 

 

 

BALADA PARA EL AMENAZADO CON EPIFORA Y AFORISMO CHAMUSQUEADO.

 

Pájaros de eucalipto arden dentro de sus paredes.
Paredes de carne y de sal. En la primera epístola a los tibetanos el apóstol habla
sobre el sonido en la inmersión del agua y del fuego.
Bolas de fuego cayendo sobre la muchedumbre intrigada.
Bolas de fuego que no les queman; habla

de cómo el agua le teme al fuego, aunque no debería,
de cómo el fuego le teme a la arena, la arena al viento
que la amontona y la separa.

Lo compara con la armonía de las flores y de los insectos repudiando el apetito de la carne.

Abre en su narración un paréntesis: habla de un viejo romano
que antes de cierta batalla, olvidada ya por el tiempo,
tomó agua. Si voy a tener sed, ya la tengo, dijo. Y mató a unos cuantos antes de
seguir la senda de Arquíloco.

En esta historia aves de eucalipto se postran dentro de su pelo
y todas las verdes criaturas de la tierra y del agua.

Si me quedé a almorzar al borde de la laguna,
si me quedé a ver a un caimán apareándose bajo un lejano trueno,
si me quedé fue casualidad. Y ataraxia.
Y pocas monedas para tomar el tren —¡tan literarios siempre los trenes! —
adecuado para llegar a casa.

En esta historia rondan otra vez la soledad y el frío que es su apariencia.
Luna herida en mi talón a la manera de una metáfora, de un artilugio accesorio, innecesario.

Adorna así la verdad con mentiras y lo llama belleza,
porque sabe que la gente cree disfrutar
de la sorpresa al encontrar un león en mitad del camino.
A los ocho años, en la clase de gramática, su padre de un sopapo le enseñó
el orden cierto de las cosas
que conocía por sus ancestros.
Cosas importantes para un hombre de bien, no para mí, respondió.

Si el sonido de la refrigeradora vacía me acompaña con su canción
de cuna, ¿para qué gasté el tiempo al lado de musarañas?, se preguntaría luego.

Resumamos la cuestión: es delicioso y tentador no hacer nada. Gastar mal el tiempo.

En clases de gramática el filósofo pone nombre al juego de equilibrio
entre conciencia y armonía. Síntesis.
La belleza para el gramático es planear el juego. En cambio el apóstol entró en él:

pone un pie sobre la cuerda
y luego otro
y otro.
El gramático recomienda: no mires abajo está el cielo.

Hay un nuevo intermedio donde las vacas se juntan
tratando de hacer casar sus manchas. Es su ingenuidad, heroica.

La verdad se parece a una cuerda tendida sobre el camino puesta ahí más para
hacer tropezar que para guiar a alguien.
Y tentado por las formas sensuales de la vanguardia, quien habla
reconoce no saber consolar a nadie. Se agarra a golpes
con su soledad: mascota olvidada en el aeropuerto, muerta de inanición y pena.

Al año siguiente se escapó de casa. Fue un viaje corto, por cierto.
Pronto olvidó las reglas para escribir cartas.
Su padre debía tener razón al notar algo raro en su hijo:
le es imposible aceptar a las nubes blancas y decide ver azul,
amarillo, bermellón y gris nieve. Falta de sentido común, repetiría el padre.

Luminosos manuales y tratados sobre el orden cierto de las cosas
vendió para regresar a casa. No volveré
no volveré otra vez
no volveré en ratas alimentadas por mis ojos bajo las uñas de mi soledad.
El caimán será devorado no por su pasión, sino por el resplandor del trueno.

El apóstol finaliza su epístola recomendando viajar y no mantener una casa;
incendiar todos los libros
y las paredes en la cabecera de las autopistas. Acostados al costado de las vías
por nuestra cabeza salía el sol, mientras los números del calendario se teñían de rojo.

Encontraron el cuerpo del apóstol detrás de muros tapiados
huyendo de las extraordinarias máquinas del amor.
No encontró defensas que le sean útiles.
No hubiese podido encontrarlas.

 

 

 

 

 

 

OSCURA GOLONDRINA

 

La situación es esta: estoy en casa,
he lavado los platos sucios
juntado al sonido en un cajón del armario
guardado tu porción de cena en una olla
y sin muchas ganas prendí la televisión.
Entonces se ha hecho de día.
Entonces aún no has llegado.
He calentado tu porción de cena
y sin ganas almorzado. mis ojos
se han cerrado, me he despertado casi cada hora.
Limpio un poco pongo el sonido en su sitio
rebusco algo para la cena. serví dos platos
con un mantel nuevo. Han cortado el fluido eléctrico
otra vez y otra vez el mechero la noche y la sed
se encienden. tengo la tentación a ratos de salir a la calle
a esperarte, tomar el sonido entre mis dedos reventados
sentarme en la vereda entre la fría madrugada.
Entonces has entrado por la puerta de moscas,
tirado las llaves y las balas sobre la mesa
encendido el sonido y sin mirarme has flotado
hasta la habitación y luego de tumbarte
sobre la cama poco a poco has vuelto a ser tú
y yo he hecho como si no me hubiese fijado.

 
 

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Cráneo #79: Francisco Ide Wolleter

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Francisco Ide Wolleter (Santiago, Chile, 1989)

Fue becario de la Fundación Pablo Neruda en 2010. Ha publicado Observatorio (Ediciones Corriente Alterna, 2011), Yakuza (Cinosargo Ediciones, Arica, 2014; Yerba Mala Cartonera, Cochabamba, Bolivia, 2015), Poemas para Michael Jordan (Luma Foundation, Zurich, Suiza; Ajiaco Ediciones, Santiago; 2014), Noreste: La vida peligrosa. Antología 1985-1990 (Ediciones Lastarria, 2014) en coautoría con Ileana Elordi y Catástrofe (Casimiro Bigua Ediciones, Argentina, 2015).

Sus textos se incluyen en las antologías: Tea Party, Antología trinacional de poesía: Perú, Bolivia, Chile (Cinosargo / La Liga Ediciones, 2012) y en Nuevos poetas de América, poesía joven Chile – Nicaragua (Fundación Neruda, 2013).

En 2013 obtiene el segundo lugar en el Concurso Internacional de Poesía Lamas Médula (Buenos Aires, Argentina). En 2014 obtiene el Primer lugar del Premio Roberto Bolaño en Categoría Poesía, Premio Especial en Categoría Novela, y el Premio Municipal Toribio Larraín.


 

Scanners

 

Pruebo las sandías que venden en la feria:
hay que trozarlas con cuchillo carnicero.

Allá las cosas son menos salvajes hay más
control: las sandías no tienen pepas.

Dispararle con metralla a una sandía en Sudamérica
es infinitamente más realista.

Ahora pienso que cuando ametrallé la cabeza
de Yoshida “el-hijo-de-puta”
fue como ametrallar una sandía sudamericana:

la cabeza estalla
en pirotecnia de pulpa, pólvora y ceniza.

 

 

 

 

 

 

Instant Karma

 

Un poeta coreano dice que todo poema
es de amor y que
no pensar en la muerte es
no apreciar la vida.
Hay cosas por las que sería un goce y un honor, morir.

Tú eras un árbol delicado.
Era precioso ver la lluvia sobre tu pelo.
Las gotas rodar sobre tu frente.
Era la floración de la lluvia sobre tu rostro, Yasunara.
La sombra de la primavera frotándose sobre tu piel
como un felino.

Yo me condenaría feliz a la rueda del samsara
por ver tu rostro bajo la lluvia, Yasunara Satori
durante eones de tiempo
aunque sea en la forma de un insecto o
polvo de polen.

Quizás un día reencarne
en agua y tú, también, agua; coincidimos
nos mezclamos  /  partículas.
Algo nos bebe, calmamos esa sed.
O el sol, vapor (el sol nos bebe), lo que sea.
Una partícula.
Yasu mía
Satori mía.
***Textos tomados de Yakuza (2014)

 

 

 

 

 

 

I

la tersura porosa del balón
me hace pensar en la piel humana

nostalgia por el contacto
aunque el contacto sea siempre ilusorio:

lo cierto es que estamos formados de átomos
hechos de vacío
y que los átomos se repelen entre sí

por eso no nos mezclamos con las cosas
por eso cuando tocamos
realmente no tocamos nada

 

 

 

 

 

 

XIV

en mis salidas nocturnas
a veces me topo con Bob Dylan o Snoop Dog
vecinos que también trotan de noche
por estos barrios periféricos y marginales
en que vivimos los que ganamos dinero
desproporcionadamente

nos miramos de reojo como un tigre que mira a otro tigre
en la oscuridad del zoológico vacío
y lo ilumina

***Textos tomados de Poemas para Michael Jordan (2014)

 
 

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Cráneo #78: Dmitri Boderov

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Dmitri Boderov (Guayaquil, Ecuador, 1991)

Escritor, músico, y gestor cultural.
Estudió Literatura en la Universidad Católica De Guayaquil.
Primer lugar en Slam del Último Jueves 2014.
Actualmente trabaja en proyectos de cultura y de audiovisuales.



 

Yo amé a una mujer que supo despedirse de mi diciéndome: eres mi

superhéroe y a mí nadie me ha amado nunca y no te tengo pena

E.Carrión.

 

Biografía de la Hembra.

Tu, que con tus labios abriste paso al Támesis

En el omoplato izquierdo de la pena

Y ofreciste en vano tu cuerpo a cambio de cuerpo

No responderás al aullido de la tierra

Meciéndose en tus párpados

Nunca sembraron esperanza en tu rostro

más bien reclamaron en alto vuelto

por la cabeza inocente creadora de torturas

De dónde proviene la causa, decías

De dónde se sostienen los obeliscos

Apunto de agujerar la mano de Dios

Vociferas plegarias al unísono del llanto

Albergado en lo más profundo de la arteria

Aquella nos servirá como hilo

Para llevarnos del abismo a la cima

Y en la cima veremos cómo nuestros pies

Conducidos por el odio y la venganza

Se ciernen dejándonos sobre uñas mugrosas

En ese instante el terror no será distinto al alivio

Y Dirás: Mis labios no fueron brechas en el pálido

Rostro de la desdicha

-Los tuyos hicieron del miedo un lugar habitable-

Anoche una visita me hizo el hada de la paranoia y me dijo: “Toda causa está

perdida, cubre tu casa con este chorro de luz y semen, y abandona tu madre,

tu padre, y quema tus recuerdos de la infancia”; el hada me dice cosas que no

quiero hacer, pero siempre que me visita termino haciendo lo que me pide,

quizá lo que me hipnotiza son sus hermosas alas de marihuana, las que fumo y

en las que me hundo como un barco a la deriva. ¿Qué es el hada? ¿Hacia

dónde va? me besa en la frente y deja lagunas mentales en mi cabeza.

Oh santo dios, cuan duro es escribir, sin música, sin rosa de los vientos, ni

nada, se lee y se escribe en silencio, nada de nada, pero esta sombra me

recuerda una calle mojada, y el frío de la madrugada, pero estas manos me

recuerdan la creación, y el vacío que llevo dentro.

También sé de espectros que con dientes amarillos vienen hablar de pureza y

sembrando falsos testimonios, estiran su lengua para medir sus mentiras, y

enseñando sus manos miden su vanidad, desde donde lanzan precarias

palabras; no me asustan, les dije, para mí son producto de mis desvaríos, la

ciudad es una terraza en la que un Dios lejano se divierte, y no está en el cielo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No pertenezco al bello grupo de los monstruos ni de los hábiles.

G.Cúneo.

 

Ian curtis en Padre Aguirre y Rocafuerte

 

No dirás precariedad sin haber recogido tus dientes del asfalto

No dirás incertidumbre hasta no recordar el nombre de tu padre

La muchedumbre te avergüenza, sabiendo que no es real.

Una garganta barítono atorada con sangre de tus narices

No esperaste que te salven, menos que te nombren.

Y entregaste tus palabras para ser recordado.

Has recibido el merecido propinado en la mandíbula

y saldaste el crudo recuerdo que te azotaba

supiste que caminando llegarías en vuelo de ácidos

esas piernas de elefante, y esos párpados de salmón.

Una conspiración de traidores

existiendo en tu cabeza.

Así como una sarta de siniestro cuervos

Avasallando la oreja escupen sus palabras

Con una crueldad deliberada y ociosa.

En el hueco de la calle hay sangre que se cuela,

-y pensaste en una oleada de niebla.

y ya de pie… y ya de pie…

remangaste tu camisa para pulir

las palabras que te pertenecen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apreciemos sin vértigo, la extensión de mi inocencia.

A. Rimbaud.

 

 

El Colibrí

I

De pronto una chispa en la memoria

la infancia sobre una bicicleta de hielo

aquella que se aleja como una mosca

y se aloja en las vértebras de tu cuerpo.

¿De que se trata este letargo

que esperas para cubrir tu casa

con este chorro de luz y semen,

abandonar el hogar y abordar la ira?

Te mueres de las iras y no haces nada

esperas el amanecer pero el sol no saldrá

en cuanto sepas que tu carne será carne,

y todo es transitorio, y nada es para siempre.

Entonces el colibrí martilla mi ventana, aletea, y expande el horizonte.

le dije: Solo te pido seas la idea, parada en el filo de la noche,

y me respondió: ¿quieres que sea la idea que libere tu corazón a la noche?

II

Algo hay mal en mi, pero no sé qué es

Algo hay mal en mi, no sé cómo ni cuando apareció.

Yo no era este, pero esta sombra me recuerda una calle repleta de manos.

Pero esta sombra me recuerda un día de sol en verano,

Y en verano esta sombra se proyectaba sobre los campos verdes de abril

Y Los campos verdes de abril se fundían en mis ojos

Y mis ojos te veían como el último racimo de flores en noviembre

Y en noviembre me dijiste que no volverías porque te lo prohibieron

Pero esta sombra me recuerda que una noche feliz fui en tus brazos.

Pero esta sombra me recuerda que solo me fui amando

Incluso a tus malditos demonios, y detrás de las murallas

Que construiste con tus manos; nuestros cuerpos de hielo

fueron materia de estudio en museos donde el ácido

es prescrito en laboratorios infames.

Y hasta entonces nadie sabrá cuanto nos amamos.

Y hasta entonces tu piel será esta vieja sábana en llamas.

III

Entonces la mariposa estalla como mi corazón

al sacudir el desorden que llevo dentro.

Y volvemos a nuestro cubículo de espanto

por la mañana observo la colina de la venganza

Y el hada de la paranoia hace gala de su atuendo

Nadie está exento de morir a contramano

Nadie volverá por tus cenizas a contarte

Lo que de niño hacías, un mezquino

Hambriento y aficionado

Pero con la quimera de oro

en el ojo del huracán.

Aquí estoy sin rosa de los vientos

aquí estoy sin brújula de plata

Aquí estoy sin relojes de marfil

Aquí estoy, desnudo, así he venido

Y así me iré por la estepa.

En este sueño venéreo.

Voy en un cohete a la luna

y me veo en motocicletas automáticas

Voy en un tren eléctrico internacional

y me veo cruzando el puente de la unión

y llevo la pena tatuada.

El colibrì, y su aleteo incesante

es la forma infinita del deseo.

El colibrí soy yo.

 

 

 

 
 

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Cráneo #77: Daniela Gaitán

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Daniela Gaitán (Bogotá, 1993).

Escribe poemas que encontrarás  principalmente en marimariteje.tumblr.com y marimariteje.blogspot.com y además en lugares como: revistatn, digopalabra txt entre otros. Hace parte de las antologías Hot Babes (Editorial Ojo de pez) y Pasarás de moda (Editorial Montea) . Su único deseo importante es poder caminar sobre el agua algún día.


Don’t be sad

 

 

Te vi correr como corren los trabajadores  a las fábricas para no llegar más tarde de la hora precisa y supe que era imposible que alcanzaras la hora precisa de extender los brazos.

Quise decirte que no era un buen momento para ir por la calle escurriendo tiempo que no va a regresar

(Recordé cuando Pablo dijo: el tiempo no regresa)

y tuve pena por ti porque Pablo tenía razón

y todos tenían razón, pero no debía decir: sí, tienen razón.

Mentir era más fácil, creer que había algo más, que la frustración no dependía de nosotros, que no era culpa nuestra,

que era culpa de ellos

que nos enseñaron normas de compromiso

que la impuntualidad es un defecto enorme

que los defectos enormes no caben en la boca y

que la boca es un lugar muy pequeño para poner allí las cosas que no nos pertenecen.

Supimos que la esencia del todo

surge cuando le designamos un nombre

pero nosotros no necesitábamos eso

necesitábamos simplemente

detenernos a observar las cosas en movimiento

y su función en el mundo

para poderlas entender.

La acción más valiosa fue sostener la vista aunque los parpados nos pesaran.

Te vi correr como quien ha perdido todo y después piensa que no tiene nada y duerme y al despertar recuerda que ayer era millonario

entonces me dijiste

que todos los días se pierden cosas

y que a veces pierdes aquello que nunca habías pensado perder y pides desde lo más profundo que alguien lo encuentre,

que alguien lo encuentre

y lo guarde con cuidado.

Que alguien con el corazón sano lo encuentre y lo guarde con cuidado, porque, es importante, por sobre todas las cosas,

tener el corazón sano.

 

No estoy aquí para no decir nada

 

 

Pensar en ti es encontrarme en una ciudad,

en medio de tu pelvis, a la que debo darle nombre,

pero yo nunca he visto tu pelvis,

entonces imagino que somos dos personajes

no mencionados en la insoportable levedad del ser,

imagino que la ciudad se llama Praga,

imagino que Praga tiene lindas calles donde

los turistas no saben quién es Milán Kundera y

que es mi ciudad favorita porque estoy en ella contigo.

 

No quiero recordar la lista de cosas que nunca te dije

y estar aquí para ver otra vez por la ventana

una luz equidistante, que podría ser la de tu casa,

o la de cualquier casa pero yo pretendo que sea la tuya.

Intento no meditar en el número de veces

en que tuve el ánimo tan bajo que ya no quise

entender la forma cómo funciona todo.

 

Ya no quiero regresar a casa con las manos en los bolsillos.

Quiero saltar al vacío como saltaría un suicida de un puente

sólo que después de caer quiero abrir los ojos

y ver Praga y hablar con Teresa y preguntarle

si le gusta la ensalada de pollo,

quiero emborracharme con ella y vomitar en alguna

esquina de tu pelvis. Sólo que después, quiero fingir demencia,

y no saber mi nombre, ni recordar cómo era Bogotá

la noche que esperaba que tomaras tu autobús de regreso,

ni imaginar que Praga tiene lindas calles porque tal vez

no podamos ver las calles de Praga más que en los volantes

de publicidad de las agencias de viaje.

 

No quiero saber más del dolor anquilosado en los cuerpos

de todas las personas que no tienen planes de viernes

por la noche, todos aprendieron a no tenerle miedo a la oscuridad

y el dolor es ya, lo bastante oscuro para que las moscas

estén buscando la salida.

No estoy aquí para ver tu boca moverse como

en los videos donde nunca acabo de comprender lo que dices,

ni para guardar silencio mientras todo cambia.

Quiero estar en otro lugar que no sea mi casa,

que se parezca a mi casa pero que no sea,

y no quiero compartirlo con nadie.

 

 

 

 

Un accidente a mitad de la vía

 

me pone muy triste,

 

nadie muere, ni expulsa sangre a borbotones,

 

no hay luces y sirenas rodeando el lugar,

 

no hay guantes blancos, ni recogimientos,

 

no hay reconocimientos familiares,

 

ni llantos desgarradores.

 

Hay un pobre diablo que quería morir

 

siendo atropellado y no pudo.

 

Sigue vivo e inconsciente.

 
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Publicado por en enero 6, 2016 en Colombia, Cráneos, Poetas de los 90's

 

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