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Cráneo #77: Daniela Gaitán

06 Ene

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Daniela Gaitán (Bogotá, 1993).

Escribe poemas que encontrarás  principalmente en marimariteje.tumblr.com y marimariteje.blogspot.com y además en lugares como: revistatn, digopalabra txt entre otros. Hace parte de las antologías Hot Babes (Editorial Ojo de pez) y Pasarás de moda (Editorial Montea) . Su único deseo importante es poder caminar sobre el agua algún día.


Don’t be sad

 

 

Te vi correr como corren los trabajadores  a las fábricas para no llegar más tarde de la hora precisa y supe que era imposible que alcanzaras la hora precisa de extender los brazos.

Quise decirte que no era un buen momento para ir por la calle escurriendo tiempo que no va a regresar

(Recordé cuando Pablo dijo: el tiempo no regresa)

y tuve pena por ti porque Pablo tenía razón

y todos tenían razón, pero no debía decir: sí, tienen razón.

Mentir era más fácil, creer que había algo más, que la frustración no dependía de nosotros, que no era culpa nuestra,

que era culpa de ellos

que nos enseñaron normas de compromiso

que la impuntualidad es un defecto enorme

que los defectos enormes no caben en la boca y

que la boca es un lugar muy pequeño para poner allí las cosas que no nos pertenecen.

Supimos que la esencia del todo

surge cuando le designamos un nombre

pero nosotros no necesitábamos eso

necesitábamos simplemente

detenernos a observar las cosas en movimiento

y su función en el mundo

para poderlas entender.

La acción más valiosa fue sostener la vista aunque los parpados nos pesaran.

Te vi correr como quien ha perdido todo y después piensa que no tiene nada y duerme y al despertar recuerda que ayer era millonario

entonces me dijiste

que todos los días se pierden cosas

y que a veces pierdes aquello que nunca habías pensado perder y pides desde lo más profundo que alguien lo encuentre,

que alguien lo encuentre

y lo guarde con cuidado.

Que alguien con el corazón sano lo encuentre y lo guarde con cuidado, porque, es importante, por sobre todas las cosas,

tener el corazón sano.

 

No estoy aquí para no decir nada

 

 

Pensar en ti es encontrarme en una ciudad,

en medio de tu pelvis, a la que debo darle nombre,

pero yo nunca he visto tu pelvis,

entonces imagino que somos dos personajes

no mencionados en la insoportable levedad del ser,

imagino que la ciudad se llama Praga,

imagino que Praga tiene lindas calles donde

los turistas no saben quién es Milán Kundera y

que es mi ciudad favorita porque estoy en ella contigo.

 

No quiero recordar la lista de cosas que nunca te dije

y estar aquí para ver otra vez por la ventana

una luz equidistante, que podría ser la de tu casa,

o la de cualquier casa pero yo pretendo que sea la tuya.

Intento no meditar en el número de veces

en que tuve el ánimo tan bajo que ya no quise

entender la forma cómo funciona todo.

 

Ya no quiero regresar a casa con las manos en los bolsillos.

Quiero saltar al vacío como saltaría un suicida de un puente

sólo que después de caer quiero abrir los ojos

y ver Praga y hablar con Teresa y preguntarle

si le gusta la ensalada de pollo,

quiero emborracharme con ella y vomitar en alguna

esquina de tu pelvis. Sólo que después, quiero fingir demencia,

y no saber mi nombre, ni recordar cómo era Bogotá

la noche que esperaba que tomaras tu autobús de regreso,

ni imaginar que Praga tiene lindas calles porque tal vez

no podamos ver las calles de Praga más que en los volantes

de publicidad de las agencias de viaje.

 

No quiero saber más del dolor anquilosado en los cuerpos

de todas las personas que no tienen planes de viernes

por la noche, todos aprendieron a no tenerle miedo a la oscuridad

y el dolor es ya, lo bastante oscuro para que las moscas

estén buscando la salida.

No estoy aquí para ver tu boca moverse como

en los videos donde nunca acabo de comprender lo que dices,

ni para guardar silencio mientras todo cambia.

Quiero estar en otro lugar que no sea mi casa,

que se parezca a mi casa pero que no sea,

y no quiero compartirlo con nadie.

 

 

 

 

Un accidente a mitad de la vía

 

me pone muy triste,

 

nadie muere, ni expulsa sangre a borbotones,

 

no hay luces y sirenas rodeando el lugar,

 

no hay guantes blancos, ni recogimientos,

 

no hay reconocimientos familiares,

 

ni llantos desgarradores.

 

Hay un pobre diablo que quería morir

 

siendo atropellado y no pudo.

 

Sigue vivo e inconsciente.

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1 comentario

Publicado por en enero 6, 2016 en Colombia, Cráneos, Poetas de los 90's

 

Etiquetas: , ,

Una respuesta a “Cráneo #77: Daniela Gaitán

  1. AdanCastle

    enero 11, 2016 at 8:14 pm

    hermosos poemas: reparadores, como la muerte.

    Me gusta

     

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