RSS

Honoris Cráneo #5: Maurizio Medo

16 Oct

14502106_10210545514575374_996243321_n



 

Maurizio Medo (Lima, Perú, 1965)

Es autor, entre otros libros de poesía, de Manicomio (1a. ed., Santiago de Chile, 2005, La calabaza del diablo, 2a ed. Lima, Zignos, 2007; 3era ed., La regia cartonera, Monterrey, 2013; 4ta ed., Mantis, Guadalajara, 2013; 5ta ed. Varasek, Madrid, 2014); Dime novel (1era ed. Ediciones Liliputienses 2014, Arequipa; 2da ed., 2015, Luzzeta ediciones, Guadalajara) y parte de su obra reunida fue publicada en Ediciones Liliputienses en el año 2015 con el título Cuando el destino dejó de ser víspera en el año 2014. Editó también las antologías de La letra en que nació la pena: muestra de poesía peruana 1970-2004 (2004), con el poeta Raúl Zurita; País imaginario, escrituras y transtextos. Poesía latinoamericana 1960-1979 con el poeta español Benito Del Pliego (Amargord, Madrid, 2013) y el diálogo Escribir contra la pobreza, con el poeta Eduardo Milán (Monte Carmelo 2007).

Su obra poética que ha sido parcialmente traducida al inglés, francés, checo, croata, portugués e italiano, aparece en antologías tales como Pulir huesos: Veintitrés poetas latinoamericanos (Galaxia Gutenberg, 2007), La mitad del cuerpo sonríe. Antología de la poesía peruana contemporánea, de Víctor Manuel Mendiola (FCE, México, 2005), Festivas formas. Poesía peruana contemporánea, de Eduardo Espina (Colección Poesía, Editorial Universidad de Antioquía, Colombia, 2009) e Intersecciones. Doce poetas peruanos, de Ernesto Lumbreras (Calamus, México, 2010).



 

 

6.

La poesía se perdió en esa frecuencia hasta
dejar atrás las flores, todas  puestas al rojo vivo,
el tiempo suficiente para empezar a discutir
sobre las diversas vicisitudes del clima, y ya no
del poema que se come a sí mismo, o debería

si abusó de ciertos lugares comunes.

Como, por ejemplo:

a) los dilemas del yo que ceden ante la velocidad
del lenguaje en una carrera de postas, cuya meta
está en ninguna parte, pero en las  antípodas
de las grandes verdades;

b) las referencias culturales planteadas con el fin
de inducirnos a consultar Wikipedia y encontrar
el sentido, como quien se va de compras y regresa
con una gualdrapa, puesta en oferta
para ningún caballo;

c) el nihilismo lato  (con el cual se culpa al pasado
situándolo en el Greenwich de un futuro
no detectado en el sensor del GPS);

d) la estructuración de una nueva moral
a través de ecuaciones

 

 

 

 

 

 

 

15.

No pretendo obtener la jubilación como el más viejo

de los jóvenes poetas, título obtenido por walkover

ante mis contemporáneos, o tal vez por la ceguera
que cuenta como lazarillo a una escritura, también ciega,

hecho que, en sí,  explica se confunda un vals con el

ruido de fondo en el que transcurrió, pues “la ceguera
atañe también al oído”, especuló Borges al pensar en Sábato,
pero como un pretexto para hablar de sí

I would prefer not to, el mantra de Bartebly me ronda

meridiano dictando el argumento que podría utilizar
Mañana renunciaré al trabajo, jubilándome en algún
otro menester, sin duda, más productivo que brindar
boyante por haber cruzado el Rubicón del medio siglo

Un ritual semejante a un responso festivo, el cual
se interrumpió cuando mi mujer observó: “¿qué pasa?,
andas lacónico”, y recordé  esa nostalgia como propia
del linde en el que elegí leer a Melville, antes de resignar
musitando sumiso, “ahead last”,
ese pérfido eslogan borgeano

 

 

 

 

 

 

 

 

27.

A Lolo y Santiago Vera Cubas

“Yo solo recuerdo a mi pata Elvis que vivía por allí
Antes de escribir el grueso de Acajo mundo
en Llachón a orillas del Titicaca”, dijo Rodrigo
Vera, quien pudo ser mi vecino

Cualquiera de los dos

Santiago es su mellizo desde hace casi treinta,
cuando yo vivía en el barrio de los poetas y
ellos por aquí, en La Cantuta

El barrio de los poetas no es Barranco

¿Entonces cantamos “Volver”?

No podemos cantar “Volver”, en esta dimensión
pasado y futuro convergen donde la moda vintage
hace que todo parezca contemporáneo

Pero, a pesar de esta impresión, nada asegura
que lo seamos de algo

“Juégate una pichanguita de mi parte”
se despide Rodrigo y sí, el fútbol une lo que divorció
a los poetas, ¿alguna vez estuvieron unidos?

No por el idioma, por sus derivados

Aunque hasta hoy ignore quién eligió este atajo,
evidentemente por no encontrar otro camino
y descubrir que el centro estaba en otra parte,
lejos de La Cantuta o de Santa Beatriz

Ese fue el barrio de los poetas

Westphalen me habría dicho “es ridículo”
(como leer a Jaroslav Seifert en español)

Él vivió en Emilio Fernández, lejos de La Cantuta
y del barrio obrero de Zizkov

La poesía no tiene barrio

Es errante, un centro errante –acoté una vez,
como me lo recordó Lafferranderie

Pero va por otros órdenes, en los cuales
se puede oír al futuro, que está oculto
hasta que le llegue el turno
de aparecer en escena

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 16, 2016 en Honoris Cráneo, Perú

 

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: