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Archivos Mensuales: abril 2017

Cráneo #183: Federico Dager C.

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Federico Dager C. (Ecuador)

Desde los quince, ha procesado lo que lo rodea a través de la poesía. Junto a sus mejores amigos formó parte del Colectivo Ronaldos en donde realizó fanzines de poemas, crónicas y collage. En el 2015, queda en segundo lugar dentro del primer concurso literario organizado por la ESPOL dentro del marco de la semana de las artes. Ha participado tanto en lecturas espontáneas como organizadas, entre esas las jornadas de poesía organizadas por el Casal Catalá, hotel El Manso y el centro cultural “Fiap Jean Monet”. En el 2017 se egresa como bachiller, recibiendo el reconocimiento “Eduardo Sola Franco” por gestión artística dentro y fuera de la institución. Planea estudiar Artes Visuales.

Escribe y experimenta en:  tibiezas.wordpress.com



Chatroulette

(Después de Franny Choi)

Trasnochada se queda derramada la baba

Producto de un deseo delirante que se pronuncia diáfano dictante;

hombres que se reducen a pulsiones que se reducen a un puñal.

queman, mis entrañas

estas exigen nuevas llagas por donde escapar

y yo solo les puedo dar arrogantes acrobacias que se pronuncian entre pixeles.

caigo endurecida entre la cósmica y cálida conexión.

Entre engranajes de pelos que recubren las manos

Y carne que se despelleja para quedar cada vez más blanca e irreconocible.

Yo, una ventana compuesta por polvo, plumas y poros.

desconozco telescopios pero veo dioses que se disgregan en las retinas ya vacías

Siempre el otro y su necesidad de pronunciar

(Dice que soy un demiurgo rodando ombligo abajo por un jardín de jacarandas secas, dice)

Siempre esta soledad y su necesidad de encontrar

devorar,

Aspirar a más y ante la ausencia del tacto

Vomitar

Un hipervínculo que te acerque a mí

Que perfore las pantallas

que congele un gesto lo suficientemente honesto para entrar y descansar en cualquier rincón que apañe el cuerpo

Veo trozos

Torzos

Regazos

Manos

Labios

Una galería lo suficientemente pobre como para ser mercado

Se arquean formando refugios lo suficientemente amplios e inflamados como para no solo ser habitados si no también profanados al ritmo de la pirexia y su pirotecnia,

gotean

Se desdoblan en gesto de sumisión; muestran sus ofrendas; vulnerables y bellas,  sinvergüenzas con frustrados exhibicionismos se anestesian

Y a los costados entre lo condecorado y lo embalsamado

Ancianos bien conservados acunando a niños decapitados

Y mientras el extraño tipea, el cementerio de mis teclas jadea

Recreo una espora inconclusa donde caben todos mis huesos, y dejo que las corrientes de la tan anunciada posmodernidad me diluyan hasta convertirme en algo fácil de tragar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abulia

 

Llegó el viento de invierno  y hasta el

concreto

abraza en los días de abulia.

los que son hombres cruzan la vida hablando del próximo contrato

yo

bajo la mirada

y me topo con la piedra que me faltaba.

Preparan sus rostros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Persuasión

junto a un ceibo,

dándole la espalda al mar

recuestas tu cabeza sobre mi entrepierna de lechón

mientras Pizarnik en sus poemas se baja y se sube a la cruz

yo cuento tus dedos como si fueran clavos de porcelana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

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Cráneo #182: Jorge Alejandro Vargas Prado

Jorge Alejandro Vargas Prado



Jorge Alejandro Vargas Prado (Cusco, Perú-1987) Licenciado en Literatura y lingüística por la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. Se dedica a escribir y a la música.

Mantiene un blog:  http://perrodenieve.tumblr.com/



Contemplación de un arco-iris de fuego mientras duerme

Muchacho,

si escribiera un poema sobre ti

se parecería al mar turquesa del Caribe

o al sintetizador que usa el dios católico para componer la canción experimental que suena a diario en los grandes edificios financieros

o a una montaña que ha recuperado su nieve

o al olor de tu camisa o de tus pies

o al agua tibia o al líquido amniótico

o a un accidente geográfico

o a un ángel con cuatro alas de diamante

o al tiempo que demoran tus testículos en rozar tus muslos cuando caminas

o a tu rostro mientras duermes

o a la nostalgia que provoca descubrir el triste secreto que esconde la música electrónica y que salvará al planeta

o a tu lengua buscando el clítoris de tu enamorada

o a mí escribiéndote esto desde una tina llena de agua caliente

o a mí viéndome el pene a mí mismo

o a mí viendo tu ombligo o el inicio de tus nalgas musculosas

un poema que se parezca a todo eso

pero que nunca, nunca, nunca se parezca al amor oficial de nuestra época.

Contemplación de una fruta luminosa

Subí a un taxi y le pedí con cariño al chofer que me lleve a la Plaza de Armas de Ayacucho.

En el trayecto observé a una anciana que es también mi abuela cargando en la espalda un charango como si fuera un robusto niño del ande. Observé a señoras hablar en quechua por sus smartphones con nuestros familiares que viven en el subsuelo o en la amazonía o flotando en naves espaciales fuera de la atmósfera. Observé mototaxis desplazándose y los confundí con una bandada de colibríes turquesa. Observé a varios perros de lana durmiendo como si no existiera hambre en este planeta azul.

Entonces, un semáforo detuvo nuestro taxi.

El chofer contempló el semáforo

extendió su brazo a través de la ventanilla

tomó la luz roja

y la transformó en una granada.

Abrió la fruta dentro del taxi para comérsela y cuando de la fruta se liberó una luz granate pude verle bien el rostro.

El joven chofer del taxi era un príncipe wari en BVD y shorts.

Era una constelación sobre el mar o un puma o la figura abstracta donde los waris veían una estrella.

Conteniendo mi sorpresa y mientras él ponía el taxi en marcha

y mientras él mordía la luminosa fruta granate

le hablé temblando.

Le pregunté por el clima

y me dijo que el clima de Ayacucho era caprichoso porque él mismo era caprichoso.

Le pregunté por las discotecas

y me dijo que en Ayacucho todos los días abren las discotecas porque todos los días él enciende la radio de su taxi y las hormigas viéndolo pasar le rinden homenaje disparando rayos láser hacia el sol.

Él era la cumbia

o un templo wari de piedra construido hasta las nubes.

Comprendí entonces, mientras lo escuchaba:

  • que el polen del mundo tiene el olor de sus axilas
  • que sus axilas tienen el olor del magma
  • que el olor de sus axilas hablaba el idioma de los pumas apareándose

Ya detenidos en la Plaza de Armas de Ayacucho vimos cómo una libélula de color calypso se detuvo frente al parabrisas, como un drone.

Ella desplegó la compuerta metálica de su boca y nos increpó en quechua diciendo:

¿cómo fue que en estas tierras trocose el reinado en vasallaje?

Callamos por 30 segundos.

Intentando expandir la compañía del príncipe wari acróbata en shorts y BVD

le pregunté sobre tours en su ciudad y me habló de la Pampa de la Quinua donde cientos de peruanos murieron luchando en la última batalla por nuestra independencia.

Luego habló brevemente del complejo arqueológico de su propio cuerpo.

Le agradecí por sus palabras y zurciéndome los labios con yauri y lana de vicuña, bajé del taxi.

Él no partió por un buen rato. Entonces vi cómo el taxi desplegaba la compuerta metálica de su boca y cantaba una cumbia y me invitaba a jugar fútbol y me decía: ven, sube de nuevo, que soy la bestia solar que dirige un príncipe wari.

Yo me solidifiqué porque soy tonto y le temo a la belleza.

Al comprobar mi parálisis, el taxi partió iluminado por la luz granate de la fruta, llevándose la gloriosa y triste historia del Perú lejos de mí.

 
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Publicado por en abril 16, 2017 en Perú, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #181: Alexander Ávila Álvarez

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Alexander Ávila Álvarez (Quito, Ecuador, 1986)

Escritor y psicólogo. Poemas suyos han sido publicados en varias revistas, digitales e impresas, de Argentina, México y Ecuador. Consta en las antologías: Grito Insurgente (Viz-ca-cha, Editorial Independiente, Loja, 2016); Oniria Cia. Ltda. (Mecánica Giratoria, Cuenca, 2014); Apuntes sobre el Incendio (Ninacuro Cartonera, Cuenca, 2013). Reside en la ciudad de Macas. Colabora regularmente con artículos y textos de opinión para distintos periódicos y revistas de la región. Conduce el blog: Apuntes de un mal poeta (https://alexanderavila86.wordpress.com/).

 



 

 

Estoicismo 

es limarse los años en las arrugas
y seguir
hacia todos los puertos
pero a ninguna parte.

(¿O ser poeta?)

 

 

 

 

 

 

 

 

Asincronía de las formas

zigzag

atajo que perdió su mapa
en la esquina donde bifurca el viento

garabato

botella de whisky abandonada
sobre una cuerda rota de guitarra

línea recta

flecha descarriada
que conoció la hipocresía del arco

diagonal

cruce de viajeros sin equipaje
fóbicos al asfalto

círculo

orgasmo fragmentado
por la neurosis de la flacidez

espiral

la voz angustiada
de un sueño disecado

el poeta (.)

límite máximo del despecho
donde confluyen las formas
como síntoma evolutivo
de desintegración

 

 

 

 

 

 

 

 

Un organismo existe 

hasta que comienza a existir
pues la vida es el síntoma
que anuncia su muerte

(la nada es la isla
que alberga la eternidad)

 

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