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Archivo de la categoría: España

Cráneo #152: Sara Ferro

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Sara Ferro (España, 1990)

Lee, escribe, dibuja.



 

Recordar como si de un cuento se tratara

Vuelta a la chaqueta abrochada.

Debajo de la cama

duerme un lobo,

he notado su respiración

al bajar descalza al suelo.

Aquella noche lo busqué

con los brazos extendidos.

No grites, no grites…

Los demás están dormidos.

 

 

 

 

 

Bosques

Bromeaba en sueños

o se le torcía la boca ya sin dientes,

soltando alaridos de lo lobo

que no come si no hay caza.

Usted no reconoce sus propias zarpas,

es descendiente de uñas cortadas,

silba despreocupado frotándose las manos.

 

 

 

 

La caza

Este hambre no se llena,

es de cuerpo húmedo

y ojo seco.

Abajo se extiende un bosque,

la terraza coloca barrotes;

contra la camisa de franela,

el sudor parece más denso.

Hay niebla en las copas,

el suelo se hace marrón intenso.

Desde lo alto

brilla en mirada envuelta por el fuego.

En el cemento se aplasta un cigarrillo

mientras entre los dedos viejos

se enciende uno nuevo.

Patas conocidas se cubren de pelo

en carreras de bucle completo.

El que caza nunca come

se somete al vacío hueco.

 
 

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Cráneo #136: Álvaro Guijarro

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Álvaro Guijarro (Madrid, España, 1990)

 

Tras una adolescencia en fuga viajando excesivamente gracias a que su madre fue azafata de vuelo y tiene un padre preocupado pero paradójicamente permisivo, a los dieciocho años entró en la Universidad Complutense a estudiar Filosofía, con la clara vocación de convertirse en escritor. Al tercer año, abandonó la carrera para estudiar cine en la Escuela Metrópolis y después fotografía -pasión que le acompañaba desde antiguo, laboratorio y luz roja mediante- en la Escuela TAI, donde acaba de ultimar un Máster en Fotografía Editorial y Fotoperiodismo, y donde ha realizado varias exposiciones colectivas, una de ellas dentro del marco de PHE 2015.

En el ámbito de la poesía, es autor de los libros: “Tránsit0” (Chiado Editorial, 2011), “Colorofilia” (autopublicado en Internet, 2012), “La postpunk amante de Tiresias” (Canalla Ediciones, 2013), “María Eugenia” (Chiado Editorial, 2015) y “Siglo XXIII” (inédito, 2015); y ha participado en diversas antologías tanto a nivel nacional como internacional como “Tenían veinte años y estaban locos” (El Gaviero Ediciones, 2011) o “Los poetas de la senda” (Ópera Prima, 2014).

www.pangeapangeapangea.blogspot.com

www.alvaroguijarrophotography.com



 

Texto inédito

 

RECADO Nº 1: Ser, durante al menos ocho horas, cómplice del mundo.

RECADO Nº 2: Enamorarme real, ideal o indefinidamente, de quince a cuatrocientas veces, ya sea de memoria, en pelota picada o desde un tejado.

RECADO Nº 3: Comprar/robar postales marítimo-paradisíacas de suvenir. Encontrar una pescadería común. Esperar a que el pescadero-carcelero se despiste cobrando a algún cliente para entonces ¡chas!, colocar cada postal bajo cada panza de cada sepia, cada dorada, cangrejo o tiburón, y abandonar la pescadería con aires de libertador.

RECADO Nº 4: Acudir a unos grandes almacenes. Ir directamente a la sección de comestibles. Arrancar de los mostradores una tripla de latitas de conserva. Ir después, con las latitas bajo la camiseta, al apartado de deportes. Buscar pelotas de tenis pack de tres. Detectarlas. Sentar los tubos en el suelo. Introducir las latitas de maíz, guisantes y menestra básica en el vacío de las pelotas. Esconder el tenis entre los dedos, sobre las orejas, y retroceder de nuevo hasta la sección de alimentación. Colocar las tres pelotitas en el espacio de las latas de conserva. Coger las escaleras mecánicas dirección moda joven. Sentir, mientras subo, que el estado de cosas se ha visto alterado.

RECADO Nº 5: Batallar dialécticamente con una farola. Situarme primero a favor y después en contra del día y la noche. Soltarle un par de chistes. Dejarnos, por nosotras mismos, ser invitados a una cerveza. Y despedirnos, ya anotadas ambas direcciones, como dos luces perfectas, como dos flashes de yo bien ebrias navegando impuramente a fase REM.

RECADO Nº 6: Allanar la llanura. Brillar el brillo. Vestir el vestido. Buscar la búsqueda. Cantar el canto. Cocinar la cocina. Llorar la lágrima. Verbar el verbo. Abandonar la casa. Quemar el Infierno. Rizar el rizo, en esencia.

RECADO Nº 7: Camelar a algún profesor insigne de antropología turno de mañana a previamente confesión de horario. Amablemente pedirle Déjeme dar hoy su clase. Recibir No casi sonrisa, educado, casi seriedad. Pasar al plan B. Hacer como si nada, No te preocupes, y cuando tire hacia el baño depositar laxante en café suyo hasta dar y lo siento ya sí nosotros, la clase, disculpándonos frente a nuestro alumnado Somos sus hijos, sus apuntes, sus papeles, su fruto de misión.

RECADO Nº 8: Migrar lo antes posible, y constantemente. No estar nunca sentado más de diez minutos y, si no hay más remedio, creer que no se está sentado, sino de pie, corriendo o haciendo girar una peonza. Migrar, transmigrar, submigrar…: cualquier derivación es válida. No estar fijo. Estar en viaje. Movimiento. Siempre.

RECADO Nº 9: Amar. Volar. Estornudar. Gozar. Bailar. Tiritar. Perdonar. Emocionar. Reír. Cantar. Silbar. Vivir. Presentir. Vivir. Besar. Vivir. Respirar. Morir. Mutar. Observar. Penetrar. Comer. Soñar. Acariciar. Olfatear. Escribir. Resucitar. Tontear. Fumarme un cigarrillo.

RECADO Nº 10: Elaborar la lista de pecados, digo recados, para mañana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARAÍSO PERDIDO

 

Faltan una media de quinientos pianos
y quince mil veinte dosis de remedios
contra el éxtasis de la procrastinación,
listado infinito de tropicales lluvias cuyos mosquitos
harían despertar al espíritu
hasta deslucir la cárcel del ensimismamiento
colocando,
por ejemplo, fresas en el escritorio del joven escriba
o botes de cristal de tinta egipcia
en el estómago de las bombillas
que dan luz al lago de columnas
donde un dios egoísta robó la sensibilidad a un niño
para exportar chupetes a Rusia
y queso de reptiles a las fronteras de Bután,
todo un arreglo sencillo
donde el tabaco juega un papel de relevancia máxima
porque ¿quién no adora su tiempo?,
¿quién no trata de hallar la libertad
esperando al autobús
o pidiendo 200 gramos de azafrán
en el mercado por el que cada vez las lágrimas aceptan
el cambio generacional,
el libro sin amarillear ni aun estando al sol del sol lunar,
la lolita efímera-efímera de turno
y el neón en lugar de la vela sola,
su acento para la exaltación y toda esa serie
de psicológicos efectos
que no vienen en las muestras de crema de las revistas
ni en los duty free que preludian los aviones?

He hablado de un niño:
¿os
habéis
fijado?…

 

 

de “Siglo XXIII”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTANGIBLE

 

 

Imagino una tienda de libros antiguos y sin precio,

enredaderas en vez de anclas

para estampar el odio estético de los portaaviones

y muros en lugar de espejos

cuando se escucha taponada la música en el baño

de un mundo donde el mérito

crezca a raudales de entre las musas y los museos

y la lección de ayer sea de hoy,

para que los sofás sean trampolines y el invierno

la pauta del mayor romanticismo

en esta nuestra época de duelo, pavor y suicidios

por no oír la carta de postres

e introducir el pelo todo entero en un estampado

donde prime el rubí y el óleo

por encima de la alcantarilla y su triste ensoñación,

a no ser que la virtud se expanda

y crezcan palacios de los ojos y huesos del calor

o una banda de narcotraficantes

atienda a la íntima plegaria de las flores infantiles

escondiendo el oscuro su pistola

para invitar a café a la casera de su alto estandarte

siendo ya inútil toda reputación,

para que vuelva el inocente pecado de la palabra

y los teléfonos se cortocircuiten

porque un rayo vuelve a ser una serpiente metafísica

en el cielo que siempre será todo

un espectáculo radiante para los iluminados monjes

pero también para aquella mujer

y aquel hombre comunes que, mientras los deseos,

expandiéndose por los altares

de las aventuras exquisitas y las terroríficas historias,

duermen en su alquiler movible,

creyendo creer creer creer que nada tienen que decir.

 

 

 

 

 

 

de Siglo XXIII (inédito, 2015)

 

 
 

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Cráneo #102: Andrea Abreu López

Abreu



(Andrea Abreu López, Icod de los Vinos, Tenerife, España, 1995)

Estudia Periodismo en la Universidad de La Laguna y cultiva la poesía y la sobrerrealidad que vive en los cielos rasos. Escribe desde que tiene ojos para ver la belleza. Ha realizado un curso de poesía con Coriolano González en la Escuela Canaria de Creación Literaria. Sus poemas los podrás encontrar en http://elcieloraso.blogspot.com.es/. Recientemente ha publicado en revistas digitales como Círculo de Poesía, Revista Versados, Por qué tiemblan o La Tribu de Frida.



 

 

Utilidad de mi reloj

Un pájaro azul se ha alimentado
de mis ojos todo este tiempo.
Ciego las horas como topos.
Muerte, me dueles en la sangre.

 

 

 

 

 

 

 

Viaje

A Alejandra Pizarnik, por ser hermosa sin saberlo.

qué extrañas formas
del agua prismática y la distancia
sólida
detrás del azul
y la ventana y lo otro detrás del
vidrio
y lo otro se me asemeja huraño
rostros destapados
pero solo corteza
en las monedas los bolsos
los pájaros los tickets
los brazos cruzados y los zapatos
de los que esperan el próximo tranvía

 

 

 

 

 

 

 

Diálogo sobre el amor

 

VOZ PRIMERA

la “s” retorcida como un labio partido serpentea
dentro de mi cerebro

 

VOZ SEGUNDA

¡Shhhhhhhhh!

 

VOZ PRIMERA

cierro los dedos antes de dormir y los coloco
en mi pelvis para que las sombras
no me toquen donde no es debido
oigo la misma palabra cada vez que levanto
las cejas: sexo sexo sexo

 

VOZ SEGUNDA

amor…
en esto consiste:
dos muertos que hablan con las lenguas
afiladas en un idioma malicioso
yo también tengo miedo de que se parezca
demasiado a la violencia
como cuando los cuerpos superpuestos
se golpean y parece doloroso pero aún
así nosotros lo llamamos
hacer el amor
fare l’amore
fair l’amour
VOZ PRIMERA

túnel
¿es túnel la palabra implícita en mujer?
todo entra en mí
soy hecha de hueco
camino al lado del río y los pájaros me atraviesan
por debajo
porque soy un puente que viene de la costilla
del hombre
mi madre me hizo hueco
mi padre la atravesó
y la oscuridad dejó de ver
la televisión siguió hablando de hacer el amor

 

VOZ SEGUNDA

¡Shhhhhhhh!

 

VOZ PRIMERA

la “s” retorcida como un labio partido serpentea
dentro de mi cerebro

VOZ SEGUNDA

¡Shhhhhhhh!
no escuches lo que las sombras dicen
vienen a contarte palabras terribles como:
gonorrea
sífilis
VIH

 

VOZ PRIMERA

¿cómo se puede hacer el amor?

 

VOZ SEGUNDA

solo hay que introducir masa en la oquedad
y permanecer allí hasta que el frío pase
y en la negritud se deje de hablar de gonorrea
de sífilis de la retina de los ciegos
de todas las enfermedades del amor

 

VOZ PRIMERA

yo apenas acabo de nacer y tengo veinte años
mi madre no me enseñó a volar
me tiré de las ramas y me dejé caer
hasta llegar al mundo
tengo aún el cascarón en la cabeza
me limpio la sangre del corazón con
las plumas blancas ahora corruptas

 

VOZ SEGUNDA

¿tienes miedo?
yo también me asusté porque no sabía que
el amor era un golpe seco de masa y túnel
pero ahora sé lo que es el amor
porque en un libro leí que se parecía a esto

 
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Publicado por en abril 4, 2016 en Cráneos, España, Poetas de los 90's

 

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Cráneo #93: Irati Iturritza Errea

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Irati Iturritza Errea (Pamplona, España, 1997)

No nació de ninguna boca, a pesar de dedicarse a gestar bocas y voces que la reinventan cada día. Ha tenido la suerte de poder participar en algunos proyectos bonitos, como las antologías Orillas, Ultravioleta y Anónimos 2.3, la colección de relatos Itzulerak: barne bidaiak o el fanzine El ñu circense. Le gusta leer, escribir, quejarse y hacer galletas.



 

***

He inventado un lenguaje anterior a la náusea
y ahora digo
soy el nudo rompiéndose soy
un animal que finge estar enfermo
todos los animales
todos los enfermos
y no escribo
no tengo miedo
no recuerdo lo que no he vivido
no pienso en ninguna mano
no tengo manos
no escribo

He inventado un lenguaje anterior a mi nombre
he escrito un poema para decir manos, nudo,
náusea, animal,
enfermo
he dicho miedo miedo miedo

El miedo sólo existe si no puedo nombrarlo

***

“Hay en mí animales en bruto que se extinguen con cada explicación”

Natalia Litvinova

 

Un día decido volver a nacer de mi boca. Una vez fuera, afirmo que yo no nací de ninguna boca, pero que a veces soy un pájaro que no logra ver sus alas y otras veces un perro que ladra a escondidas y dice ser un pájaro que no logra ver sus alas. Yo no nací de ninguna boca, pero sí es cierto que alguien se revuelve aquí dentro y trata de correr en todos los sentidos al mismo tiempo. Corre hasta que mi cuerpo decide romperse en mil pedazos. Voy pegando todas las piezas y paro cuando me doy cuenta de que un cuerpo no puede decidir romperse en mil pedazos. Vuelvo a correr en todos los sentidos obligándome a mantenerme unida. Mientras corro, oigo cómo alguien dice mi nombre, pero yo no me llamo y  estoy formada por miles de manos. Las miles de manos miran las huellas que dejan mis dedos en la mesa de la cocina, siguiendo el compás de un piano que nadie toca. Pienso que no escribo un poema, sino una película de terror, pero luego lo niego: ni esto es una película de terror, ni un cuerpo puede decidir romperse en mil pedazos, ni yo nací de ninguna boca. Pero sí es cierto que hay en mí animales en bruto que se extinguen con cada explicación, y sí es cierto que a veces se atacan los unos a los otros.

Mientras ocurre la masacre, me siento en primera fila y observo. Hacia el final, mi oreja derecha, que también podría ser un ciervo llorando en mitad de la noche, se acerca y me recuerda que el ancla es un estado transitorio. Cuando todo termina, aplaudo.

Espero en la sala hasta que el espectáculo vuelve a comenzar.

***

Llenarse la boca de mar para ocultar la sal previa

Fingir que antes no dolían estos ojos
tras cada luz tras cada
imagen
inconexa
fingir que nada existía
antes del agua

Renombrar así la sed y todas las miradas

 
 

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Cráneo #61: Lara Peiró Agüera

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Lara Peiró Agüera (Valencia, España, 1994)

Poeta, traductora residente en Berlín.. Ha publicado en varias revistas digitales y portales. Además forma parte del proyecto de Hot Babes, antología bilingüe de poetas jóvenes, editado por la Editorial Ojo de Pez. Es autora del libro Poeta en Berlín (2015). En la actualidad trabaja en la traducción de una antología de poesía joven alemana.


 

 

U7

“Y la última etapa es la de más dificultad;
y me quedaré tirado donde se secan las hierbas,
y sólo habrá para mí putrefacción y eternidad.”

Lolita, V. Nabokov

Afinas tu arco en su juventud
pero Roberto no pasa de la U7
porque tu abuela le devuelve
la vida en esporádica plenitud.

No tendría por qué quedar esperanza

pero queda
y quedará
por la paradoja de su ausencia,
por el rastro de su eterno
y equidistante silencio.

 

 

 

 

 

 

XIII.

Es esta ausencia
la que me hace añorar
el instante de un golpe de ola
de un rayo de sol
dormido en la sal
de mi cuerpo,
de la espuma que lame mi pie descalzo,
de un rumor de oleaje
lejano como la infancia.

 

 

 

 

 

MAGO

Eres un muro,
un laberinto sin salida
un golpe certero
en lo más profundo del alma
El sonido del acierto a la diana.

Y sangro
cielos
tinta
luz
Un mundo entero
Mi mundo entero de luces y sombras.

Yo, la causa más perdida de todas:
un punto en el espacio.
Pero tú ya sabías que la línea recta
no podía ser el camino más corto. ¿Cierto?
Eres el muro al que trepo para tocar otro cielo.

Mago, dime el secreto del truco.

En el sueño te busco
en el puente rojo de torres
aunque nunca hayas estado,
yo te busco allí
Y te veo al final o creo verte: tus brazos se abren como alas.

Yo corro porque me gusta
correr sobre puentes.

En la recta me pierdo
En el sueño me pierdo

Y tú, mago,
en la vida me encuentras.

 
 

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Cráneo #53: Berta García Faet

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Berta García Faet (Valencia, España, 1988).

Es autora de los libros Manojo de abominaciones (XVI Premio de Poesía “Ana de Valle”; Ayuntamiento de Avilés, 2008), Night club para alumnas aplicadas (VII Premio Nacional de Poesía “Ciega de Manzanares”; Vitruvio, 2009), Introducción a todo (IV Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena”; La Bella Varsovia, 2011), Fresa y herida (Premio Nacional de Poesía “Antonio González de Lama” 2010; Diputación de León, 2011) y La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015).


 

 

 

FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN NEOCLÁSICA

 

La función de producción neoclásica
nos dice que el crecimiento sostenido del amor
depende del capital (de si te pago
la cena) y del trabajo (de si te trabajo
por las noches y la oscuridad y el frío).

Pero no es cierto. Este aserto vil y simplista
se hace el loco, disimula
porque sabe que la armonía es inadmisible
porque sabe que las frutas acaban pudriéndose
y el pan florece y las ratas sobreviven
(el corazón es proteico; la boca un afilado
cuerno de unicornio; el corazón cívico, moderno,
recicla libelos de repudio, aúpa
moteles-Alcatraz, cuerpos-refugio):

el crecimiento
incesante del amor
sólo obedece
−para el que no lo sepa aún, a estas alturas
del fracaso y los puñales, lo repito−
a los besos sin más, aislados, sitiados,
a los ojos en valor absoluto, sin signo
ni color.
No tiene sentido, lo siento
muchísimo: por eso los matemáticos
sufren e hipan tanto (pero como consuelo consulten
el discurso cinematográfico del Nobel de John Forbes Nash).
Nada de causas. Nada concreto. Todo inconexo. Sólo
emociones, espasmos, sacudidas
irrazonables y arbitrarias, basura, nudos.

Y cuando se apagan
−no me preguntes por qué, puesto que son absurdas−
has de saber que se han muerto para siempre
y no vale ya ahorrar ni invertir ni estimular
iniciativas privadas de reseducción o concilio,
y no vale ya lamentarse por el riesgo
que te ha estallado en la cara, pues no hay remedio
ni segundas oportunidades de ganancia,
porque no hay nada ni ojos incoloros
de tan pintados para reflejarse dulcemente
ni besos ni te quieros largoplacistas
(ni iris ni anillos ni orillas ni seda).
El ciclo
de explotación se ha agotado: estabas advertida.
Todo ese amor muta en asco
y desencanto. Deslocalización: huyes a otro,
compras rímel, guiñas, triunfas
y, de nuevo, a sudar y a esperar la reproducción
del eterno retorno del amante que dice
que prefiere volverse a dormir a su casa.

 

***Texto tomado de Night club para alumnas aplicadas (Vitruvio, 2009)

 

 

 

 

 

 

 

CASTING

 

Hola venía por lo del casting
“Futuras Pensadoras Célebres”
Sí, pase por aquí ¿Nombre completo?
¿Edad? ¿Fecha de muerte? En nombre
de todo el equipo le damos la bienvenida
(Me adhieren una etiqueta con un diecisiete
y entro a la sala, estoy muy nerviosa, hipo, estornudo;
me he preparado una descripción definitiva
de la vida: soy joven y ambiciosa) Buenas tardes.
El título de mi ponencia es / bueno, lo cierto
es que había pensado en “Los ojos de Émile”
pero sería estúpido porque no lo conocen
(entre otras cosas porque está muerto) /
Mejor empiece ya. De acuerdo. Mi tesis es que la vida
es un vodevil (muecas y flores y números
musicales)

pero de repente ¿ven? hay un perro
con vómito, está muerto en la acera
y no es ningún truco (o un gorrión
recién hecho, aplastado en la calle).

La vida es un vodevil –equívocos,
tropiezos, Keaton cayéndose y ligas
de novia–

pero de repente una niña
se muere de cáncer
y no es ninguna broma. Hay amantes
y de verdad que lo agradezco, son tan
dulces, y hay casualidades, Celan y piñas,
hay sol y Atlántico

pero un vagabundo
rumano con pulgas, con arrugas
sucias (no tiene nada más) me pide
dinero señorita, que Dios
la bendiga.
Así, la vida es un vodevil
(me traes de tu viaje un trozo del muro
y pan recién nacido y burdeles y luz)

No le doy ni un céntimo (musito
lo siento, señor)
porque ambos queremos
gastarlo en coñac.

Bajo de la tarima
y aún me tiemblan las piernas, lo hecho
hecho está, qué fracaso, Dios, qué penosa:
he balbuceado, no he sonado convincente
¿Bibliografía? Eh Conrad, Rilke, Nueva
York. Interesante, te llamaremos, muchas gracias,
adiós muchacha. Muchas gracias
a ustedes. Refunfuño
por lo bajo. En la tarima otra aspirante
melosa bella mejor
diserta sobre epistemología
¿A quién quiere engañar? El de la camisa azul
se la está comiendo con los ojos:
en breve le propondrá un atajo para pasar a la Historia
besos mediante
en el despacho del director. Bueno,
tiene su morbo. Yo ya tuve mi oportunidad
pero la desprecié: el de la corbata
me sonrió muy insistente
pero yo insulté muy efusivamente a Kant.

Y lo volvería a hacer,
pero
llorando.

 

***Texto tomado de Introducción a todo (La Bella Varsovia, 2011)

 

 

 

 

 

 

 

poema sobre mirar el cielo de noche y pensar muchas cosas

 

yo que opino que la hipermetropía es una manera legítima de existir y que intento ser buena persona y que estudio mucho ética y metaética y yo que lloro mucho con David Hume y con los galgos maltratados y con los viejos maltratados y con la contaminación de las heces de las gallinas y sus obscenas celdas del tamaño de un folio A-4 y sus viscosas fiebres del tamaño de un subcontinente y yo que creo en los tirabuzones de los páramos y yo que ignoro todo y que me pregunto qué hacer sin lenin y sin cielo qué hacer con el mundo y su cabello cardado y reseco y cómo tocar sus huesos arcaicos y su praxis y el humo de su belleza impenetrable y yo que siempre siento la presencia de un muro fratricida del sabor umami de la leche cuando quiero verter una palabra amable y desaliñada en la gorra entreabierta del mendigo o del músico y yo que sé bastante del amor y que lucho activamente aunque con sueño o con sueños excesivos a favor de la pandemia global de perdón y de esperanza que arrase el planeta tierra tal y como lo desconocemos de una vez por todas y yo que sueño excesivamente sueños de carácter excesivamente erótico y a veces perverso y abrupto y que nunca le perdonaré a mi especie Auschwitz Rosa Parks el Estado-Nación el dinero el niño muerto y yo que olvido mucho y que propongo encender una vela con todos vosotros juntos para recordar todos nuestros olvidos y yo que hurgo en la ranura del logos y no encuentro nada y yo que tengo un progenitor A y un progenitor B y un hermano y una hermana y yo que aun así ignoro todo de la muerte y me pregunto qué cantar cuando anochece y qué cantar que no insulte al famélico o al translúcido o a la mujer bajo las piedras del odio y yo que tirito con virginal desasosiego en el instante crítico de tener que elegir un campo cromático favorito o un animal favorito o un juicio moral verdadero tan sólo un juicio moral verdadero yo me río un poco con envidia un poco con amargura sí lo admito me río un poco con amargura un poco con envidia un poco con resentimiento de la seguridad ontológica del hombre medieval, qué enternecedor

***Texto tomado de La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015)

 
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Publicado por en septiembre 24, 2015 en Cráneos, España, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #39: Rosa Berbel

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Rosa Berbel (Sevilla, España, 1997).

Algunos de sus escritos han aparecido en revistas, fanzines y antologías digitales especializadas. Una selección de sus poemas fue traducida al portugués por el poeta Joao Guerreiro y apareció en la web Num só grito. Ha sido antologada como una de las 15 voces de la poesía posnoventista española, por Luna Miguel. En la actualidad trabaja en un proyecto conjunto con Patricia Úbeda titulado Paraísos Olvidados. 

 


 

 

 

 

Reescribir la tradición

Reescribir la tradición
en el instante mismo en que ponemos nombre,
en que arañamos quedamente
en la incredulidad, el desarraigo, la ausencia de verbo,
nuestra meta es
que la boca se nos llene de este placer
silenciado e inconmensurable.
Hacer un sumario de la historia universal
en varios versos
y dinamitar las runas bíblicas
de una civilización bondadosa.
Reescribir, reescribir, ejecutar la destrucción
y el olvido.
Arrancar la página, herir lo sagrado,
reprimir los abrazos de violencia y reutilizar las letras
para crear infinitos testamentos
y parábolas y dioses y culturas paralelas
a esta imagen.
Acariciarnos los párpados y las huellas,
que nuestra mirada y nuestra sensibilidad
sean axiomas que mitiguen la desesperanza.
Tomar como referencia unánime
todos los poemas escritos,
todas las estructuras creadas,
todos los juicios cometidos
y después tumbarlos.

 

 

 

 

 

Diario de hospitales

Lo habitual era entonces
abandonar trotando el hospital-hogar
como quien corre así desde el lugar del crimen
reseñando
las lesiones del próximo cadáver.
En sus manos el nombre, la causa de la muerte o de su vida,
cincuenta y seis minúsculas cicatrices de guerra
de las que arañan el tiempo de hora en hora,
una biografía escrita a golpe de rechazos;
estas serán de ahora en adelante
tus únicas heridas.
Pienso en lo que supone la muerte
cuando se reconoce así: en pasillos anónimos,
despojando a los amantes de la sangre de un rato
dilatadamente humano. Pienso en las miradas de acero,
en las huellas de plástico, en las impermeables
sonrisas de bienvenida al mundo. Queridos,
no sé cómo ni dónde deshacerme
del miedo al cuarto vacío,
a la casa vacía,
al hospital desierto.
Lo habitual era entonces aprender a llevar
la vida a cuestas, reubicarse en la nada,
crecer lento.

 

 

 

 

 

 

Manifiesto melancólico

Formáis parte de una raza incapaz de adentrarse en las miradas,
una raza paralela y melancólica
que confunde la distancia con escondite extramuros.
Y así quisiera buscaros generosamente, miembros de mi tribu,
en todas las ciudades que piso,
en ellas, plagadas de tierra y polvo y templos entumecidos,
allí, buscar las fisuras de un cuerpo anónimo,
esa euforia ennegrecida que guardo entre mis dientes.
Pero dónde estáis, vosotros, bestias, que os adentráis en los espejos,
que transformáis la reminiscencia en pírrica victoria.
Yo, también dispongo la palabra en el hueco del pasado.
Yo, al igual que vosotros, monstruos de la nostalgia,
fuerzo el huracán tras la despedida.
Os veo llorando por las calles y quisiera deciros:
vosotros sois el profeta
vosotros sois abanderados de este horror universal y mundano
de color púrpura
llamado soledad.
También nosotros necesitamos una cura contra el caos.

 

 
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Publicado por en agosto 8, 2015 en Cráneos, España, Poetas de los 90's

 

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