RSS

Archivo de la etiqueta: Azael Alvarez

Cráneo #25: Azael Alvarez

aza

 

Azael Alvarez (Guayaquil, Ecuador, 1993)

Co-fundador de la editorial alternativa Dadaif[cartonera]. Colaborador en El Último Jueves, colectivo de acción literaria. Textos suyos aparecen en “Cerrado por reparaciones” (Antología del taller de creación y vanguardias literarias. Dadaif [cartonera], 2012). En “Desembarco poético Pleamar 1” (Casa de las iguanas, 2012).

 

La gente herida interpreta las palabras

que escucha a través del prisma de su dolor.

 

 

In progress

(Léase como locomotora sin freno)

Me gustaría extrañarte tanto como los extraño a ellos

ya me vi gamera leí sobre el rococó estreché la mano del rey camarón y me tomé una foto con daniel vinueza ya chupé afueriva y vomité en los cañones ya me vestí de cuadros y salí con gorditos me vestí de mujer y tomé pedrito y ya mezclé la biela con todo lo que pude ya te topé en la calle y te saludé en las peñas ya me vi memento y ya sé de drogas me metí poppers en un motel con un doctor de cuarenta y ocho años vi a un man prender un maduro en krugger y reconozco el olor de la triki ya probé los ácidos y puedo nombrar diez tipos de marihuana –también fumarlas- ya paseé por quito y vacilé con más de tres maricones en una fiesta ya tuve miedo en un rave y hablé en san pedro  ya estuve en la católica y me cambié a un instituto estatal ya me reí de la tv y me arrimé a huilo me fui de quito pisé el cajas escuché ayahuasca en vivo volé por bucay y no me cuidé en salinas ya dibujé naïf y me estudié el dadá publiqué en una antología y escribí un diario me lloré a otros tipos y me coquetearon muchas chicas besé al cronopio y odié a al antropólogo marica me vacilé a alexander y me piqué por un manaba rico janio me rechazó y me mamé a nelson compré en el coleccionista y me tripeé el edoc olvidé a leidi gaga y escuché darc sait of de mun entero ya estuve en una marcha tengo mi cuarto sé hacer reír a extraños digo los y las siempre que doy mi opinión vi una película de Björk y bailé salsa conocí fotógrafos y escritores ya estuve en una murga  abusé de mi cuerpo y tomé agua al día siguiente desayuné frío y estuve solo me rompieron los sueños los paradigmas la nariz y el orto ya soy grande

(Para)

Deseo tanto y tú sigues de pie, como un obelisco negro sobre mi frente, recordándome que soy producto de las malas decisiones de alguien. Es la una y ochenta y ocho a eme y te extraño, como se extraña a la primera madre, la que no rechaza.

Guayaquil 7/6/13

 

 

 

Japi berdey

En el décimo día de Agosto desperté sacudido por un sismo de 8.8, cuyo epicentro fue el 2011. Debe haber una fuerza cósmica enorme detrás de quien sueña con alguien que lleva años muerto o fuera de su vida, que al final es lo mismo.

Escribo esto a las cuatro y treinta y seis de agosto de 2014. O del 2012. Realmente ya no me agarro de horas o fechas.

Me parece extrañísimo que yo siga teniendo que estrujarme contra gente que huele exactamente igual a ti en el transporte público. Que cada vez que hago un nuevo amigo y me agregan al feibú, te tenemos como amigo en común. Como una corona de hielo puesta sobre mi cabeza por un dioshombreosonerviosodefrentenorme. Que todos los buses que cojo pasan siempre, al menos, por un lugar en el que caminé contigo.

Quizás es mi obsesivo-compulso ideal de encontrar coincidencias hasta en la etiqueta del champú. Quizás sufro de eso que padece mi mejor amiga. Lo de encontrar conexiones que no existen, ver en elementos sin sentido un orden que no es.

De pronto es que llevo años cogiendo los mismos putos buses y que sigo viendo sitios en los que estuvimos porque nos caminamos toda la puta ciudad, porque estábamos tan putamente chiros. Caminamos tanto porque esta ciudad es tan chiquita, y más cuando se la pone al lado de una pesadilla tan grande como volver a verte. Pesadilla que se ve chiquita al lado de una pesadilla más enorme, como sería no volver a verte. Pesadillas de gigantes azules en un planeta salvaje, ciudades minúsculas como camafeos en los que se guarda la fotografía de una hormiga bebé. Enanísima, como este puerco pueblo en el que todos nos conocemos y todos nos hemos culeado entre todos. Por eso todos nos hemos visto y nos tenemos en el feibú. Por eso te tenemos todos agregado. Porque nos hemos puesto a beber licor barato juntos y nos hemos bebido el semén y otros fluidos de los demás.

Porque hemos charlado sobre poesía después de mandarnos profundos y malévolos tragos; de alcohol, no de semén. Bueno, también. O no.

De pronto, Guayakil es una mota de polvo sobre la esquina de un copo de nieve con enanisno, un pañuelo embarrado con los mocos de la oligarquía y el sudor de los comerciantes.

Un pañuelo en el que todos los maricones hemos coqueteado con esos maricones que están en una relación con otros. Esos otros del clóset, obviamente. Y esos maricones de pluma o de clóset que viajan en los mismos putos buses desde hace 3 años usan tu perfume. Quizás usabas un perfume tan barato, pero tan barato que todo Guayakil lo puede comprar, ke todo Guayaquil lo compró. Seguro era de esos que se venden en los catálogos de Yanbal y que para el día del Padre se ponen a mitad de precio. Por eso me veo obligado a olerte cada mañana mientras viajo al instituto o cada tarde mientras me dirijo a la casa de un maricón que no huele a ti y no te tiene como amigo en feibu para tener sexo, más que por cariño, por necesidad.

 

 

Mi dios tiene cabeza de gorila

Terminé convirtiéndome, en efecto, en el rostro de mi amado. Soy mi amor platónico.

El cuerpo se estira y recoge, luego de despertar. Cepillo mis dientes y cuatrocientos escalofríos se deslizan por mi espalda, como pingüinos en celo. Mis tetillas se enfrían al margen de una foto de perfil bien elegida.

Soy guapa. Soy rica. Soy de la clase alta, sin sitio.

Act Pero vuela
Vers Dale 😉

Suceden tres preguntas fundamentales en cerca de cuarenta y siete mensajes

 

Dos pedazos de sanduche de huevo caen casi sin ser masticados por ese museo de gritos que tengo por garganta. Mojo las ganas en café. The History Channel en mi sangre y Animal Planet en mis bóxers de banda apretada. Qué antinatural he sentido siempre la ropa. Como un montón de sogas minúsculas que sólo privan de sol a partes tan bellas del cuerpo. Ocultan de la luz el simio que fui de niño.

Un whatsapaso y se me rompió la servilleta con la que estaba sosteniendo mis nervios. Llaves nerviosas y tu sonrisa de burro cómico que, al parecer, recuerdo bien-tan-bien como todos los culos que me aventé pensando en tenerte comprándome un helado.

Entre monosílabos reconozco un código. Es la clave para entrar a tu carne. La tinta en tus manos aún es visible. Acabas de soltar el celular y SEXO EXPRÉS está escrito en toda tu frentesota.

Mordida calenturienta y beso de diecisiete años de edad. ¡Sí, desnudo yo, como tiene que ser! ¡Desnudo, como los primeros humanos!

Lenguetazos barren mis cicatrices. Y las bacterias en su saliva sanan como sal.

<-SOY TÚ SOMOS YO ERES ELLOS->

FINALMENTE SOY TUYO

Y te entregaría el chiquito como Abraham ofreciendo a su hijo, como Ofelia ofreciendo sus mamas; si no tuviera la mesiánica intención de penetrarte

Y NO

Estamos en una relación de cuatro patas de araña. Escribimos esto en espera de que mi mano se vuelva espada y divida la sangre.

Es tarde

Somos pecado

Somos mi asco

Tú también resultaste ser una comadreja puta

 

Me retuerzo, sobre la cama de mi infancia. Al calor de tu garganta, todo el vacío entre mis átomos se encoge. Me contraigo. Por unos segundos soy ese cubo de azúcar infinito. Soy siete billones de cuerpos en un protón.

Kilómetros de versos

Docenas de víctimas

Y en una sola venida botar todos esos años de malestar.

 

 

Etiquetas: , ,