RSS

Archivo de la etiqueta: Bolivia

Cráneo #170: Lucía Rothe

15879347_376066742773818_1996314650_n




Lucía Rothe (La Paz, Bolivia, 1994)

Estudia Filosofía en la Universidad Mayor de San Andrés. Ha publicado la plaquette Ensayo de transición (Maki_Naria Editores, Chile, 2016)



 

 

 

(4) Estoy en el campo Julio,
Acá no hay más que tierra fallida
Estoy desenterrando con las manos incluso
Te juro, mira
No hay nada más que esta tierra
Está seca desde hace ocho años
Pero hay que escarbar me dices
Hay que saber dónde los han escondido
Seguimos sin saber que pasa,
Yo no he entendido nada de esto
No he tenido que escribir con la urgencia
Con que me dices que el campo está minado
Pero las minas están apagadas
Porque ya nadie se acuerda de ellas.
Estoy buscando, te juro
Quiero que todo lo que no he tenido que vivir
Me sirva para seguir de pie en el campo
Ya no entendemos, nosotros,
Que se trata de algo que va más allá del partido
Es verdad que en este campo huele a muerto
Es verdad que no hay suficientes manos
Que cada vez nos importa menos,
Pero sigo porque me sé tu nombre
Intuyo que no tengo tanta valentía
Pero sigo rascando la tierra,
Lamiendo rastrojos
Quemándome la garganta con la paja seca,
Te juro que acá no hay más que tierra fallida.

 

 

 

 

 

 

 

 

(9) La conclusión postnihilista frente a los Aceleradores de Protones: una
revolución neoimpresionista

El sobrecogimiento es la interna de la inutilidad
Hay fragilidades convergiendo
Como caminar el mismo lugar que recuerda cosas
Lo inerte no estudia convencernos
Mejor es comer para reivindicar la realidad
O coger sin pensar mucho en la trascendentalidad
La burocracia del pensamiento moderno fatiga
Se nos entumecen los dedos de tanto responder y opinar
Si hay para ser imbécil
Es hasta mejor convencerse de la belleza de la espacialidad
Es
Pa
Cio
De preferencia vacío
O con una muy buena ocupación.

 

 

 

 

 

 

 

 

(10) Este es un cuerpo denso que se espesa con la decadencia
Este es un cuerpo denso imitando el olor de los taxis de la tarde
Un compuesto denso de aire reusado y grisáceo
Un compuesto de amalgamas tristes de ciudad naranja y triste

Dentro del invernadero de los ojos empañados se acurrucan como gatos las caras
que no nos da la gana de reconocer por la tarde.

Maldita ciudad naranja maldita ciudad naranja gris maldita ciudad mugrienta
naranja y gris
Maldita ciudad imberbe friolenta y repetida
Mil veces repetida en las sombras y las calles viciosas de postal
Mil veces explotada, derretida y basureada.

Mi cuerpo denso se recorre espeso como la ciudad a la hora del almuerzo
Mi cuerpo denso se postra en el asfalto se tapiza los pulmones.
Los pulmones son ácidos de agua con azúcar
Los pulmones son áridos de agua con azúcar
Sobre la carpa del señor Jesucristo señor de las incandescentes
Sobre la carpa del señor Jesucristo.

Anuncios
 
 

Etiquetas: ,

Cráneo #159: Roberto Oropeza

14961296_10153806680836577_317570218_n



 

Roberto Oropeza (Cochabamba, Bolivia, 1986)

Publicó el poemario Invisible Natural (Editorial Yerba Mala Cartonera, Bolivia, 2009). Ha participado en varios concursos literarios, entre los cuales se destacan: “Tiempo en contra” que le permitió asistir al IV Festival de Poesía Internacional en Sucre-Bolivia (2010); obtuvo el primer lugar en el VIII Concurso de Poesía Mio Comteco Móvil (2011) y el primer lugar en Concurso de poesía joven, Fundación Pablo Neruda (2016). Fue publicado en  f/22 Antología Poética (La Ubre Amarga, Bolivia, 2011); Microcosmos, antología de poesía juvenil (Editorial Torre de papel, Bolivia, 2013); Tea Party II: muestra dinámica de poesía latinoamericana (Editorial Cinosargo, Chile, 2013) y Guatapu: Voces Poéticas de Latinoamérica (Editorial Aratiku Produktion, Paraguay, 2016). Actualmente es editor en Yerba Mala Cartonera.

 
 



 

En el cine

Será que la oscuridad nos hermanaba de alguna forma
cerrábamos los ojos ante el terror
y lanzábamos gritos
cuando el héroe vencía al villano y se quedaba con la protagonista.
Otro mundo era posible,
hasta que se encendían las luces
y regresábamos a casa
sin banda sonora para nuestra rutina,
cerrando los ojos cada vez con mayor insistencia.
No habrán subtítulos para esta pena.

 

 

 

 

 

 

Perder los lentes,
reducir la velocidad de los pasos,
ver las calles de forma borrosa
todos los extraños son aún más extraños,
pero pronuncian palabras afectuosas al pasar
como el cazador que atrae a la víctima hacia su emboscada.

 

 

 

 

 

Todo esto va a terminar
llegará el tiempo en que los recuerdos pierdan su color,
asentimos con la cabeza
mientras exhalamos el humo que
lentamente se enreda en el cabello de la mujer que observamos en el bar
tan inaccesible desde aquí.

 

 

 

 

 

Rutina

Hay que salvarte de que no te caigas en las gradas
hay que ahuyentar a los pájaros para que no les tires piedras
hay que peinarte porque eres una mujer solitaria
que regresa silenciosa a casa
a preparar la cena
antes de dormir al hijo
con el arrullo disonante de todos los días

 
Deja un comentario

Publicado por en noviembre 18, 2016 en Bolivia, Cráneos, Poetas de los 80's

 

Etiquetas: , ,

Cráneo #143: José Villanueva Criales

14159693_10209344205098914_1441066404_n

 



 

José Villanueva Criales (La Paz, Bolivia, 1992)

Es diseñador trágico. Forma parte del proyecto de la librería contracultural y de editoriales independientes Factótum, en su ciudad natal. Trabaja con la imprenta y editorial Gran Elefante, con la que ha sacado un poemario y algunos fanzines.



rotomártires

ángel es igual que policía
mejor las bolas amaestradas de mis ojos
las bolas intermitentes de mi billetera
las bolas del gato ciego que cabalgo
caigo parado sobre las causas más estrafalarias
evitando la voluntad de los astros y de los ministros
-qué más se supone que hace un chico con su vida?
esta forma obligatoria de sentir
esta forma obligatoria de festejar
hace que salten los interruptores que confunden lo patético y lo clandestino
es la dosis de violencia gratuita necesaria para sobrevivir al espíritu de mi tiempo
a un año de que empezaran a llover familias de chinos
sobre la ciudad supina
todavía somos las peores personas que conocemos.

 

 

 

 

 

 

 

nuevos nobles

no sólo es que no tenemos auspicio
también nos gusta leer en braille mientras miramos la tele
son los misterios del autocultivo y el autoflagelo
haciendo cosquillas a los ciegos en la calle
nunca cambies pero ponte más fino
nuestras únicas muletas son emocionales
y necesito que permanezcas para poder cambiar
cuando la voluntad merma por las rendijas que abren nuestros proyectos
-te hablo a ti que entiendes todo lo que escribo!
nadie está sólo y eso es lo que nos contamina
por eso nuestra agua huele pesado
fantaseando con calculadoras cargadas
mientras el chofer se duerme pero nadie quiere despertarlo
presagiando el nacimiento del primer alteño con seis pijas
todavía no sabemos qué hacer con la nuestra

 

 

 

 

 

 

 

usucapión

mi misión es su misión
nunca antes pensar había sido tan tabú
nunca antes amar había sido tan vulgar
cuando intentas empezar a trabajarte
pero ya tienes trabajo y eso te pone triste
-no te muevas de aquí hasta ser dueño de lo que pase!
hasta hallar en esta voz todo lo que he venido a decirnos
a esta época de la historia la llamaremos bolivia debe morir con nosotros dentro
pongan veneno en los esteroides del cholo rey de esta cofradía
hay demasiadas cosas de las que burlarnos
y ya que el desconcierto nos erotiza
deberíamos pensar sólo en lo que nos hace distintos
cultivar el bochorno
descoser el escudo
y que los barrabravas se suiciden a puñetes.

 

 

 

 
1 comentario

Publicado por en septiembre 23, 2016 en Bolivia, Cráneos, Poetas de los 90's

 

Etiquetas: , ,

Cráneo #99: IRIS KIYA

666450cd-5839-4550-91fa-d94198d16cde



 

IRIS KIYA (SEBASTIAN MELMOTH) (La Paz, Bolivia 1992)

Ha estudiado literatura en la Universidad Mayor de San Andrés. Ha publicado los poemarios Manicom(n)io fra(g)tal, colección postmortem (2010), 24 cortos y un prólogo en braille para Gelinau Laibach (2013). Actualmente es parte de las editoriales Género Aburrido y Maki_naria ediciones.



 

 

 

Ceci n´est pas une pipe
Ceci n´est pas une Smith & Wesson
Ceci n´est pas une camera
Ceci n´est pas une tranchée

Debajo la trinchera,
encuentro a mi padre a mi madre y a mi hermano

Debajo la trinchera,
acribillo sus ojos de azufre,
relleno las cuencas con plata y los epitelios restantes con saliva y cal

Debajo la trinchera,
cuento con la compañía de un fotógrafo y un soldado

Debajo la trinchera,
el fotógrafo me insinúa una toma a blanco y negro

Debajo la trinchera,
el soldado me habla de Carter y los cuervos,
le tiene miedo a la flacidez
y a los besos de las mujeres bonitas

Debajo la trinchera,
el fotógrafo me mira por el ojo de la culata

Debajo la trinchera,
el soldado y el fotógrafo
se suben a una avioneta y ponen el disco número ocho, pista tres
suena Paganini
y en el intermedio

el violín se mezcla con el sonido de la avioneta

Debajo la trinchera,
hay asfalto,
una ventana,
una cámara,
y una Smith & Wesson

Debajo la trinchera
mis huesos se están cosificando por la cal

El fotógrafo me muestra un rollo sin revelar

  1. Debajo la trinchera un hombre
  2. Debajo la trinchera una mujer
  3. Debajo la trinchera un niño

 

Debajo la trinchera,
encuentro los cadáveres de mi padre, madre y hermano

Pound se ha estado alimentando
de garbanzos y setas,
setas que esconde en los rincones de su almohada
en el psiquiátrico
come garbanzos a deshoras, porque ya no puede
pensar en las elegías o en las servilletas de papel.

Pound se ha estado alimentando
de garbanzos y setas
entre las 6 y las 12
lee cuartillas y luego las reescribe
pensando en Aura y en la guerra

Pound ha estado leyendo
cuartillas,
y el psiquiátrico donde reside
solo cultiva garbanzos y setas

Pound se exacerba con
sus psicosis, con Aura,
con los garbanzos y setas.

Pound mira disimuladamente las esquinas
azuladas del periódico y recae en una
foto, una mujer de rasgos tenues y mirada
perdida.

Es ella, dice Pound

Entonces cae en el vórtice,
en el animismo.
En la soledad del psiquiátrico.
En la soledad de la espera por Aura.
En la dieta de garbanzos y setas.
En las cuartillas que se dilatan en el papel,
cuando Pound llora por ella.

Pound llora por una mujer que no conoce,
llora porque se imagina que ella espera
a un veterano en una plaza cualquiera
entre las 6 y las 12, justo
los días martes y jueves,
cuando esconde los garbanzos
y las setas dentro su almohada
o entre las 6 y las 12
los lunes, miércoles y viernes
cuando lee cuartillas sobre la guerra
o entre las 6 y las 12
los sábados y domingos
cuando, a causa de la soledad,
mira perplejo el reloj,
y se dispone a fumar un cigarro,
y cuenta todos los granos de
garbanzo, esperando que las setas
terminan con su cuerpo,
a causa de la alergia

 

 

 

 

 

 

 

Este es el proyecto de un beso,
un beso que se esconde en la violencia
ꟷde los cuerposꟷ
cuerpos que desfilan con las pancartas impuestas,
pancartas que dicen:
Un buen soldado muere por su patria
Un buen soldado alza las armas por su patria
Un buen soldado se alimenta de la tierra
Un buen soldado sufre de hambre
Un buen soldado traiciona a su amigo
Un buen soldado se muere de hambre
Un buen soldado se masturba a las 3:00 am
cuando nadie lo escucha
Un buen soldado no busca morir por su patria,
busca matar por su vida
Un buen soldado no se enamora, ni pide perdón
Un buen soldado escribe sus memorias
Un buen soldado lee el periódico y busca
trabajo de conserje, profesor, constructor, escritor, mesero
Un buen soldado camina por las calles
apuntando con su mano o sus ojos, como si fuera un arma.
Un buen soldado llora por las noches, cuando
ve a su madre en zapatos de tacón
Un buen soldado se levanta a las 5:45 am
e iza la bandera junto a su hijo.
Un buen soldado no cree en el azar,
ni en las cartas, ni en los juegos
Un buen soldado no ríe, pero si peca
Un buen soldado se baña todos los días
y se agrieta la espalda contra el muro
Un buen soldado va a la iglesia,
aunque no sepa rezar
Un buen soldado se enamora, aunque no sepa dar un beso
Un buen soldado no escribe cartas de amor,
escribe novelas policiales
Un buen soldado no lee a Whitman, lee a Pound

 

 
2 comentarios

Publicado por en marzo 24, 2016 en Bolivia, Cráneos, Poetas de los 90's

 

Etiquetas: , ,

Cráneo #34: Giovanni Bello

11694767_10155775480565224_5491598335337390584_n

Giovanni Bello (La Paz, Bolivia, 1988)

Estudió Historia. Es militante de la literatura y el rock. Ha publicado varios fanzines de poesía. La editorial Almatroste publicó su colección de poemas de adolescencia Los castillos verdes, Yerba Mala Cartonera una selección de sus ensayos sobre rock y literatura llamada Mixtape y Perro Calato de Tacna recientemente publicó un folleto con dos ensayos suyos bajo el título de Contracultura-Marxismo-Indianismo. Fue coorganizador de la 1ra FLIA-La Paz el 2013. Recientemente expuso una versión intervenida gráficamente de su plaqueta Superficies que sabemos que no nos pertenecen (SQSQNNP) en la muestra de poesía gráfica “Temporosos amorales” organizada por sus compañeros del Club de los poetas feos. Esta puede ser descargada en:

https://es.scribd.com/doc/260030014/Mi-propio-SQSQNNP


 

 

La extenuación de los textos

Cuando la filosofía contemporánea recomienda
Tener cuidado con las palabras
Se refiere al cariño con que nos cuidamos
Los que nos amamos
Pero todos los textos se han extenuado
Y a veces perecería que lo mejor
Fuera dejar las cosas sin desentrañar
Aunque qué es el amor
Sino tener el corazón a la intemperie.

Siento  la triste impresión de descentramiento
Que me deja la lectura de tus autores favoritos
Y me pregunto ¿Qué significa la palabra “periferia”
En un mundo tan descentrado como el nuestro?

Hoy he visto con curiosidad
Cómo las nalgas de una mujer se agitaban inertes
Sobre el motor de una motocicleta,
Qué fuerza interna hace que los cuerpos choquen y se amalgamen
¿Qué sentido tiene la fuerza centrípeta de eso que antiguamente
Los hombres llamábamos amor
Cuando en el centro ahora solo hay citas
De autores que ya están muertos?  

 

 

 

 

 

 

Del lenguaje como implosión

¿Qué puede escuchar un oído
Cuando se apoya en otro oído?
Roberto Juarroz,Dividendos del silencio

Solo después de leer la conferencia de Juarroz
Termino de comprender
A qué te referías cuando decías
Que teníamos que tronar el mundo para alterarlo,
Aunque de todas formas soy de la opinión
De que el lenguaje no por ser atronador
Está fuera de nosotros y de nuestros cuerpos.
A esta hora solo me acuerdo de la tarde de antes de ayer
En que tenía la cabeza hecha un tambor
Porque habíamos llorado hasta el agua cruda
Que acabábamos de tomar,
Y yo pensaba en la inconveniencia
De que esa larga canción arabesca,
Del álbum que escuchábamos, sea el segundo track,
Pensaba en que hay que hacer del rock una religión
Para así justificar tanto desvelo;
Cosas intrascendentes
Para la explosión que hay al revés del Ser.
Pensaba en que te amo
Y si está bien
Que ya no entienda con claridad porqué.

 

 

 

 

 

 

Tú exacerbas mi feminidad
La Romi cantando con el cuerpo,
Con los audífonos puestos sin importarle que la gente la mire,
Las uñas descuidadas de la Fabi
Y su gesto de insolencia,
Tú cuando saltas de emoción como una niña
Al sentirte impresionada por algo en la calle.
Últimamente he llegado a inferir
Que veo en su femenidad
Un estado de delicada indefensión
Amo tu vulnerabilidad, pero me siento culpable por amarla,
Escribo esto porque me da miedo dormir y tener pesadillas,
Escribo esto escuchando el álbum de uno de tus ex amantes,
Y yo también me siento vulnerable
Porque no puedo negar que es un buen álbum.
Luego, cada vez que voy a tu casa
Veo ese cuadro que te hizo otra de tus antiguas parejas
Y aunque creo que no es tan bueno
No puedo evitar imaginarte posando para él
Y hasta me da lástima que no haya podido capturar la belleza de tus ojos.
La otra noche pesábamos en la casa que podríamos construir
En ese disco de los Beach Fossils
Que te he pasado cuando empezábamos a salir
Y que según tú, tiene sonoridades chinas,
En la casa que podríamos construir para los dos
Dentro de una naturaleza muerta de Vermeer,
Brumosa y con vajilla de porcelana.
No sé si te has dado cuenta pero tú exacerbas mi feminidad
No sé si te has dado cuenta
Pero esa noche te he hecho el amor con suma violencia,
Sentía que descoyuntaba tu cuerpo
Porque tu cuerpo y el mío ya eran lo mismo,
Después de eso ha sido el silencio y la noche y me ha hecho frío,
El tremor delicado de tu sexo anticipa que el calor siempre vuelve,
Quizá encuentre en tu sexo el mío
Quizá sea tu cuerpo la casa en que podamos vivir felices juntos
 
 

Etiquetas: , ,

Cráneo #26: Christian J. Kanahuaty

11268923_1087578371259644_871450043_n

 

Christian j. Kanahuaty (Cochapamba, Bolivia, 1982)

Escritor y politólogo  Estudiante de la Maestría en Sociología de FLACSO-Ecuador.

En el campo de la investigación en ciencias sociales publicó las investigaciones Movilización Indígena por el Poder (2012) y La Maquinaria Andante: Historia, poder y conflicto en la ciudad de El Alto. (2013). Y el libro de ensayos, Ensayos de memoria (2014) todos ellos publicados por la editorial Autodeterminación de La Paz, Bolivia.

Tiene publicadas con la editorial Correveidile de Bolivia las novelas Invierno (2010) y Te odio (2011). Su trabajo en poesía forman parte de las antologías Cambio Climático, panorama de la joven poesía boliviana (Fundación Patiño-Bolivia) y Changement d’ambiance panorama de la jeune poésie bolivienne. (Editions Patiño. Ginebra, Suiza), Tea Party I (Cinosargo editores-Chile) y Traductores del silencio (Sanatorio editores-Perú). Cuentos suyos forman parte de los libros La nueva generación (Ed. Correveidile-Bolivia) y de Imposibilidades posibles, I antología del cuento maravilloso en Bolivia (Ed. Kipus-Bolivia). Nuevos Gritos Demenciales, antología del cuento de terror (Ed. 3600. La Paz) y de la revista Intravenosa N 14 de Argentina. En crónica es parte del libro: Bolivia a toda costa, crónicas de un país de ficción (Ed. El Cuervo, dos ediciones-Bolivia).


 

 

Aproximación primaria

Reconozco en el latir de las rocas,
en el océano que emerge del río,
y en las estrellas,
que de tus palabras
todas hablarán.
Quizás en el tiempo
ya seamos olvido
incrustado en este paraje sin follaje.
Estaremos distantes.
Perdidos en el espesor
que nos recordará la infancia;
y como la infancia no debe ser recordada
desde ese momento
habitaremos
simplemente
las pieles del silencio.

 

 

 

 

Noche aún

Bajo las luces de una ciudad sin cuerpo,
en la primera idea de un nombre,
con el reguero de pólvora en los pies;
quizás sin esperar nada a cambio,
solamente un suspiro:
unos puntos suspensivos:
El espectro de verte
y no saber si eres real,
allá en la infinidad
o en lo concreto de tus abismales sílabas;
Que en noches invocadas
se quedan suspendidas en el grito
de un sol egoísta y blasfemo
que evita que el cielo sea azul,
que ahoga el mundo,
y que hace que el olvido crezca
como las raíces de un cementerio
que de tantos nombres completos
que ha soportado,
hoy,
llega a tocar tu puerta
para preguntar por mí.

 

 

 

 

Cuaderno de ruta

He decidido volver sobre el manuscrito,
hojear esas viejas páginas escritas,
reeditar el pasado para encontrarme en él.

Buscar la forma de tu lenguaje:
ocultar mis palabras y encontrar las tuyas,
ocultar el paisaje y revelar el contorno.

Nada más simple
que volver sobre lo escrito,
la intención de decir lo que el silencio duda.

Encontrarme en las hojas,
Olvidarte en sus líneas.
Dejar de estar, para poder ser.

 

Etiquetas: , ,