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Cráneo #165: Alexandra Espinosa

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Alexandra Espinosa (Bogotá, Colombia, 1995)

Nació en un hospital que ya no existe. Estudiante de Psicología. Lleva el blog: Efervescer (http://efervesciendoymesiendo.blogspot.com). Finalista del Premio nacional de cuento la Cueva III y la Beca de Creación en Berlín “Stadt historias de la Gran Ciudad” (2015). Algunos poemas suyos aparecen en: Los perros románticos, tenían veinte años y estaban locos, Revista tn y consta las antologías 1.000 millones: Poesía en lengua española del siglo XXI y Pasarás de moda (Editorial Montea).



 
 

 

La manera correcta de sostener el tenedor sobre una cena fría

Quería crear un personaje que fuera verdaderamente sincero
porque yo nunca he podido serlo,
es decir
quería despertar temprano en la mañana,
hacer un par de bromas sobre mi propia cara y después volver a dormirme,
y ya no tener que pensar en lo mucho que iba a costarme
cargar con esta expresión de dolor durante el resto del día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Salir y cenar

Hace un par de días
dejé de comer mientras las mujeres gritaban
porque a pesar de ser fuerte,
inclusive lo suficientemente fuerte,
creía que no podía cambiar nada.

Dios me hablaba de cerca, respiraba en mi oído
destruía mi sueño binario de la vida,
mataba lo que las piedras decían.

Dios me hablaba, y ponía su vibración en mi cabeza,
hacía que sintiera un gusano dentro del cerebro
palpitando y llorando,
húmedo y triste.

Esta otra existencia dentro de mí
era mucho más significativa que mi propia existencia,
y yo trataba de entender su lengua muerta,
su ruido incómodo,
el insecto que todo lo ve, todo lo oye, todo lo conoce, todo lo siente.

Dios me hablaba y su voz potente
se confundía con la voz potente de los demás.

Si hay lágrimas habrá saliva.

Estaba en una posición difícil
porque sabía que él veía todo el tiempo a través de mí
deseando lavarse mi boca con jabón perpetuamente,
pero el mundo había sido una fiesta violenta siempre
y no parecía que fuera a terminarse.

Sin embargo yo estaba equivocada,
puedo cambiarlo todo,
siempre he podido hacerlo

 

 

 

 

 

 

 

 

ENTROPÍA

La primera escena es una madre llorando sentada en una cama, las manos vacías de la tristeza sumándose rápidamente a todo lo que es. La sangre, los pequeños coágulos de colores irrumpiendo en el espacio de la piel, la bondad obstaculizada por el horror.

La segunda escena es una chica llorando bajo la tristeza de dos cuerpos patéticos que se mueven sobre ella. La forma estúpida del amor es solamente el espacio entre la mentira de una promesa y un orgasmo. Pero no es eso el amor, sabemos que el amor esta hecho de aquellas cosas que no tienen nada que ver con el cuerpo.

Maquino un plan que fundamentalmente me permita salir. Amo mi pequeña cárcel blanca con entrada de rayo de luz a las 4:00 pm, y el ruido de los automóviles, los restaurantes. Quisiera encontrar la ternura de nuevo: un montón de flores que recubren el cielo con delicada tristeza. Buscaré la planta que muere donde todo lo que adoras comienza, la desesperación de un feriado.

Hay demasiada angustia un día en el que no llegan noticias de nadie. El cerebro delimita el tiempo, los segundos a menor velocidad remueven la luz. Espero una imagen desconocida de la dicha, que se sobreponga de manera abrupta y bestial sobre mi propia piel, sobre las manos que recurren al sigilo, al silencio, la elipsis. Siempre tenemos el mismo sentimiento elaborado hace millones de años por una ruptura icónica en la mitad de la estepa africana, el imperio de las bocas cerradas.

La primera escena es un perro ladrando en África, un perro que siempre ha estado de pie con las fauces abiertas, un perro que está firme e inmóvil frente a una puerta cerrada. En su hocico revienta un pequeño colmillo blanco dentro de la oscuridad de su lengua. La primera escena de mi vida es un ruido imperceptible.

 

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Cráneo #163: Zeuxis Vargas Álvarez

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Zeuxis Vargas (Quetame, Colombia, 1981)

Licenciado en Psicología y Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Sus trabajos han sido publicados en varias revistas culturales tanto fuera como dentro del país. Algunas de esas publicaciones son las siguientes: Las cosas que aprendí; libro de poemas, editorial Seshat 2016. Fabulistas de la intimidad; Revista Quimera de España. Raúl Gómez Jattin, La poesía como necesidad; Ensayo. Revista Rara-Avis de la Universidad Pedagógica Nacional. Mitológicas; Revista Asterión de Barranquilla. Diatriba contra Rilke; Portal Renata del Ministerio de Cultura. Fue participante del taller de poesía y cuento “Ciudad de Bogotá” 2010. Además, fue Colaborador y escritor en la antología “Primera visión de autores cundinamarqueses”. Secretaría de cultura de Cundinamarca. Diciembre de 2001. Autor de las cartillas: Los mártires también son héroes (módulos maestro y estudiante), ofrecidas e implementadas en los 8 colegios de la localidad de Mártires- Alcaldía mayor de Bogotá D.C. 2011, Colombia. Creador del Ambiente de aprendizaje Idipron para la planeación del 2014 en la Unidad de protección integral La Rioja – Idipron. Otros trabajos suyos han figurado en diversos portales de poesía y cultura tales como: Los fabulistas de la intimidad: los auténticos extraviados; About poesía en español, Estados Unidos, 2013. Selección de poemas Aridez; Entremares Magazine, Alemania 2014. Selección de poemas; revista virtual Crear para leer; dirigida por la escritora argentina Marta Roldán. Artículos de reflexión pedagógica; página del movimiento humanista: paz, fuerza y alegría dirigida por Enrique Amigo, Chile.Por último, el poeta ha sido catalogado en el centro virtual de la biblioteca University Harvard y en la OEI. Actualmente se encuentra realizando difusión de su primer poemario “Las cosas que aprendí”, publicado por la editorial Seshat.



DESOLLANDO EL LLANTO

Yo que tengo por costumbre esta manía,

esta verborrea pegada

como cuero roto entre los labios,

yo que grito y berreo

hasta ponerme hinchado el corazón

y los puños morados

de tanto darle a nada y resentido.

Yo que me levanto a veces

con cierta repugnancia

arrinconada y susurrando,

tengo que decir,

que no es veneno lo que pasa

sino un sabor originario

que a veces nos pone a todos

de luto hasta los sueños.

Esto de tener que vivir como saliendo a escena

(como porfiando viento,

muecas de fastidio entre los ojos),

es apenas un motivo

para echarle fuego hasta la sombra.

La vaina sencilla de levantarme con fastidio,

de saber que vuelvo al ruedo aniquilando quejas

tiene cierta insistencia de aguja

punzado la carne

o cualquier cosa que posibilite un grito.

Es que crecer, de pronto,

con el olor de la sangre a ras de aliento

es como ponerse a recordar

lo echado a perder entre los sueños.

Que lo serio es esto;

ponerse a vivir como si fuera cierto.

Llevar del pescuezo y a rastras,

la sonrisa de hipócrita al trabajo,

ponerse a hacer familia;

abultar con cansancio las rutinas,

llegar como despierto hasta un domingo;

ponerse a mirar los días

como si fueran diplomas colgados en el pecho

y llorar, hasta reventar la sombra

como pompa de jabón entre los dedos.

Es que gritar así no lleva a cuento

sino a meras certezas de cuchillo.

Es esa rasquiña,

esa esquirla poniendo rojo el desespero.

Yo tengo esta manía,

este desagrado hacia el reloj de las esquinas,

esta gana de bajarme del mundo para siempre,

de ponerle tarjeta de vencido

a la mueca de amor que me vendieron.

Es que cargar de pronto

con tanto lío de silencios

perpetrando ciertas decepciones,

con el capricho de saludar amigos

y encontrar sorpresas como si fueran rostros,

le vuelve arisca el alma a uno,

le carga con fastidio las cobijas.

Yo tengo desgarrado algo

que se me sale, a veces, a maldecir los días;

la sensación de no hallarme,

la negación del tiempo

haciendo estragos en mis huesos.

Es que uno, a veces,

se levanta muerto

rajado a la mitad,

apenas floreciendo monotonías

y bostezando hastíos.

Es que uno, a veces,

se echa a podrirse

encima de contritos desalientos,

se nos eriza el compungido

o una gana de rompernos las entrañas

nos pone a mirar cualquier soledad con odio

hasta estallar lamentos.

Es que a veces, yo, como cualquiera,

enervado con ciertas cosas

que le sacan filo a la tristeza

me pongo en el oficio

de desollar el llanto.

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCRIBIR
Registrar el universo por el respaldo,
acumular todos los datos posibles
de la harija y la pátina,
preparar el informe
de las imágenes que nunca existieron
y pensar que se inventa.
Sortear la pena de no crear,
producir siluetas enteramente echadas a perder,
dejar que un texto muera sin lector inventado
y soñar que el viento puede descifrar el amor.
Dejar versos en la espalda de un muerto,
dejar caer una letra como si fuera una porcelana
y sentir en un cuerpo dormido
el calor de la ternura.
Vivir los días creciendo o casi consumiendo,
acumularlos para la fecha festiva de las márgenes
y oír que tienen nombre,
que se van llenando de fantasmas.
Construir un propósito al levantarse
para poder caminar seguro del suelo.
Sospechar que hace falta algo
para que sea completo el humano
que dejamos de acicalar en el baño.
Concentrar entre los ojos una promesa,
dar por sentada toda la experiencia
y saber que está vacío, todavía,
el gesto para sonreírle algún día a los recuerdos.
Escribir,
escribir hasta que comencemos
a aparecer entre las cosas.

 

 

 

 

 

 

ODISEA

Hablar desde lejos

como si ya fuéramos ausencia.

Declarar con las palabras

el abandono

que dejarán las cosas en nosotros.

Destejer este poema

como si de verdad fuéramos Penélope.

 
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Publicado por en diciembre 13, 2016 en Colombia, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #144: Hannah Escobar

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Hannah Escobar (Titiribí, Colombia, 1985)

Es Química Farmacéutica de la Universidad de Antioquia. Actualmente trabaja para el Ministerio de Salud y protección social de Colombia en la Dirección de medicamentos y tecnologías en salud como asesora en diferentes procesos. Asistió a los talleres de escritura de la Corporación Prometeo en la ciudad de Medellín. En 2014, ocupó el segundo lugar en el Premio Nacional de Poesía Obra inédita de la Tertulia Literaria Gloria Luz Gutiérrez con su poemario De la Propensión a olvidar todas las cosas, cuyo lanzamiento fue llevado a cabo en el marco de la Feria del Libro de Bogotá 2015. De igual manera, adelanta un proyecto artístico que tiene como eje fundamental la estética, conocido como Insustancialismo o Insustancialismo Sintético.



 

DE LA METAMORFOSIS DE LAS PLANTAS Y EL INEVITABLE CICLO DEL RETORNO

Regular, irregular, accidental
El modo triple de la metamorfosis
El triángulo, la estupidez de la trinidad
Una excrecencia monstruosa decía Goethe,
La literatura de las flores es una ciencia,
Una ciencia perfecta.
Estuve pensando entonces en la espiral infinita,
En el ciclo del retorno,
Del retorno a mí,
Del retorno al útero,
Al fuego,
A la tierra,
A la química porosa que todo lo descompone
Con sus oxidaciones y reducciones,
La ictericia, el agujero negro y el origen,
La madriguera de conejo y el nacimiento.

Allá al fondo el sol
Allá arriba el sol
Todo es sol.

 

 

 

 

 

SOLEDAD

He llamado a la puerta
A alguna puerta
A todas las puertas
Luego del primer suicidio
Nadie queda realmente vivo.

La fiebre, Ofelia.

El cuerpo de Ofelia era más blanco que los otros cuerpos
Y más inerme.

He llamado a la puerta
A alguna puerta
A todas las puertas
He llamado hasta que se me cayeron las uñas
Incluso he llamado con los dientes.

Nadie respondió nada
Ahora adentro es igual que afuera.

 

 

 

 

 

 

ELEGÍA FUNERAL A UNA JOVEN DORMIDA

Rilke ha muerto
Orfeo ha abierto los ojos y tiene sed
El cuerpo de una joven blanca reposa sobre mi cama
Rodeada de flores, parece el otoño.

Le he preguntado a mi madre si habrá de quedarse much
A dormir,
Mi madre ha dicho que debemos preparar la mortaja.

He entrado  a hurtadillas a mirarla
A hurtadillas como un ángel pequeño
Con el ardor de la infancia en el corazón
Con el brillo de la infancia en los ojos
Con la impaciencia de la infancia en las manos.

Le he preguntado a mi padre si la conoce
Su nombre, un nombre,
Mi padre ha guardado silencio.

Afuera las flores
El olor a jazmín era insoportable

 

 
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Publicado por en septiembre 26, 2016 en Colombia, Cráneos, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #130: José Rengifo Delgado

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José Rengifo Delgado  (Popayám, Cauca – Colombia,  1994)

Cursa la carrera de Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia. Segundo lugar de la categoría adultos en el IX Concurso de Poesía Inédita de Cali (2014). Fundador y editor de “Culo de guayabo editores” (la expresión “culo de guayabo” significa “qué resaca tan hijueputa!”) junto a Sergio Muñoz de la Silla Renca, Adolfo Guerrero y Miguel Urrego. Seleccionado para la antología “La memoria de los días. Breve antología de poesía en español” por Ediciones O, México (2015).



 

 

 

PAUSA

 

cómo concilio la muerte de mi india

con la blancura de la cocaína

 

cómo concilio el destierro de mi abuelo

con el río molino en el que vomita un borracho

 

cómo concilio la marcha de la selva

con este charco de gasolina entre mis uñas

 

cómo te concilio, llorona

si han lanzado el nuevo garrafón de caucano

 

cómo concilio al diablo mordiendo piernas

si lo último que recuerdo es querer ser un samurái

 

no hay nada que unifique al mundo

pongo pause a todo lo reproducido

el cel, el ánime, netflix, la ventana

 

estoy intentando conectarme al mundo

y no puedo asegurar que algo esté vivo

 

 

 

 

POEMA

 

Leí a punto de dormirme:

 

Todo es un plato iniciado que dejaste

 

Entre ello: los parques sin mariguaneros

las esquinas sin algunas esquinas

las casetas de vigilancia sin wachimanes

los postes doblándose

el dulce sin mate

el guaro sin azúcar

las matas sin tiempo

 

 

 

 

ESTO NO ES UN BAMBUCO NI UN PASILLO ARRIADO

 

florcita mentirosa

que no vuelas

morrongueas tras las cortinas de mi

ciudad larga penuria de los hombres honestos

 

no le hagas caso a los bambucos porque estoy borracho

linda payanesa quedate calladita

no deletreés mi nombre

no me busqués el lado

estoy más prendido que 7 de diciembre

 

florcita mentirosa

eres tan bonita

engañas a los borrachos con tus morronguerías

morronguerías morrongas

 

mejor te dedico un pasillito arriado

linda payanesa

princesa de mi salchichón

 

que las palomas caguen solfeos

y entre lo calladito del centro a estas horas

paradita como un poste

me des último aliento

 

 
 

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Cráneo #115: César Cano

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César Cano (Armenia, Colombia 1994)

Es un poheta afrancesado, con refinadísimos gustos y discretísimos modales. En sus horas libres alcanza la iluminación mediante repetidos golpes a una pared con la cabeza. Actualmente se dedica a piratear y (a veces) a plagiar la obra de sus demás amigos pohetas.



 

 

 

Pohema de cuando estuvimos con dami y bob en el df casual, y dice así:

Había una cita entre el mezcal y yo
escrita donde generalmente se escriben
los encuentros casuales que son citas
podía estar escrita en las nubes
o en la piel de un jaguar o del gato de un vecino
pero yo creía que estaba escrito en un volcán de México
y entonces
cuando probé el mezcal
me sentí que actuaba en la novela de lowry que me gusta tanto
que estaba ahí
entre las líneas
las que no escribieron
ahí estaba yo
emborrachándome
y esperaba a que dami y bob
llegaran en un taxi
llegaron cuando yo ya no era yo sino otro
yo
un poco más borracho
(para ser claro
estaba confundido)
en un bar donde iba a haber un recital
en una calle del DF que yo había
consultado previamente
en google
le di las indicaciones a mis dos amigos
pohetas re pohetas
embalados en el avión cogiendo un taxi
en un taxi re cogidos de la tarde
ya había empezado el recital
pero yo estaba en el baño vomitando
cuando llegaron mis amigos
y estaban los poetas más poetas
más famosos  re famosos de méxico y españa
y nosotros por colombia
subiendo como Nairo
escalando montañas botellitas de mezcal
botellas de tequila
volcanes de mezcal
ríos de lava de tequila
damian estaba muy borroso
y desafío a otro poeta re poeta
y hacía imágenes hermosas
con un machete con luces de neón
bob estaba muy borroso haciendo abdominales
una dos tres abdominales
hizo tantas que consiguió que otra poeta
re poeta lo besara
(no sé si me explico:
no recuerdo bien las cosas)
pero estaba entre la gente
me fui al baño y me eché un pase
y otro pase por la puerta de salida
por fin libres de bebernos el DF
antes de que el primero se desmaye
y lo tiren a un barranco
o a una zona peligrosa

 

 

 

 

 

“Si me encierro ven a verme un vis a vis”

La pereza me mastica lenta
mente
me arranca a cigarrillos las cosas que estaría dispuesto hacer
como que tengo el culo pegado a la cama
re cosido
si pudiera correr lo haría
si pudiera limpiar el inodoro
y no perdiera las manos en el intento
lo haría
pero estoy dispuesto a madrugar mañana
salir a caminar y después bañarme
ver una película y leer una novela
a la vida no le importa que yo haya nacido cansado
las cosas siguen sucediendo
el días es día y nada más que eso
puedo intentar hacer algo con los pedazos que me restan

otro ratito y ya no más lo intento

 

 

 

 

 

Si no te veo
mi amor
me pongo esquizofrénico

(Pasaste como en una 4×4
y dejaste un polvero en la trocha de mi corazón)

Empiezo alucinar en las muchachas
en un ventilar de ventanas & paisajes transparentes
tengo la frenético cabeza descompuesta
& no se calla ni cuando hace silencio
mi amorcito dormido en las películas
yo pongo fotos de ti en los telescopios
claro que delirar es un síntoma de estar enamorado
las cáscaras crujen igual que el algodón que limpia sangre
ramita sosteniéndome la noche
temblorcito en el ojo cuando me preguntan algo
delirio frente a ti es ser honesto
la realidad me enferma tanto hasta la fiebre
desvarío es quedarse lejos cuando dices tonto
mi fotografía antigua que me hace llorar
mi gotita de limón cayéndome en los ojos
lunarcito en las mejillas
mi bálsamo de fluidos trimestruales
mi corazón en salsa de aguacate
caldito de pollo cuando estoy enguayabado
mi punto de intersección en todos los planos cartesianos
dónde estás que no pasas por mi calle
por mi río de miel sin pez ni avispa
mi infarto a tres minutos por segundo
mi déficit de respiración en las piscinas
te veo pasar como un desmayo
como cuando la muerte se acerca y me sonríe
te espero en la esquina del océano índico
luego iremos a tomar el sol al polo norte
mi doble seguro a la puerta en un barrio peligroso
mi eterno momento de estupidez adolescente
a veces pasa alguien y te confundo y lo atropello con un beso
la boca de los ancianos sabe a cementerio
nada es tan frío como las baldosas por la noche
pienso que besarte debe ser como besarte
todos los lunes hace un invierno infernal en mi casita
dónde estás que quiero verte
escribirte balbuceos con palabras cursis
mi copita de aguardiente con café por la mañana
mi televisorcito que se apaga cuando empieza el noticiero
estoy  fermentándome en un cajón para que vengas a sacarme
mi dulzura de viajar por los rincones
carreteras callejones claros de bosque en tus pupilas
mi farolito-luciérnaga intermitente en la cabeza
necesito que me calles la boca cortándome los dedos
necesito que me busques debajo del sol al medio día
voy a ahogarme en un vaso de tinta
voy a colgarme de un columpio si no vienes
voy a cerrar las puertas & a quitarme los zapatos

 

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Cráneo #112: David José Márquez Bolaños

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David José Márquez Bolaños (Cali, Colombia, 1983)

Estudiante de Licenciatura en literatura en la Universidad del Valle. Le escribe cartas al mundo desde el ojo de un huracán. Publica en varios blogs de su autoría, entre ellos: Cantos Naturales, Hojas al vacío, Poemas del éxodo y Cubierto de tierra en la red social Tumblr. Publicado en la antologías poéticas, entre ellas: Licorería de babel (Editorial El Silencio), Pueblerinos, Las palabras emigran (Universidad del Valle) y en diversos blogs dedicados a la poesía en Latinoamérica. Ha participado en el grupo de Teatro Kabuki de Armenia y en la Universidad del Valle en el grupo Humo teatro. Autor del blog de cuentos Desde las galeras y el patíbulo en la red Tumblr.



Diario 31

(Fragmento)

II

Provengo de una ciudad que apesta a lixiviados
y la gente se le avienta a las bestias de acero
en los ríos de concreto para ser esquivados entre insultos
así mismo tus caricias deberían evitarme
porque solo tengo espinas
llagas que arden como el diablo
y cicatrices como heridas vivas en la memoria
vengo hecho un fantasma que se transforma en tigre
cuando el reflejo del anuncio publicitario titila
igual a un anima en pena
después de una esquizofrenia
y despierta en la penumbra
y corre como alma que la llevan los mil demonios en la proa
imitando a un murciélago
que desea colisionar contra los parabrisas
y luego soy una salamandra embarrada
íngrima columpiándose en los juegos abandonados del parque
ruedo hasta gastar la suela de los zapatos
y la ternura de mi abuela
siembro cactus en canículas radioactivas
y robo flores en los cementerios
como mendigando el abrazo de los muertos
duermo en los puentes
porque mi casa es un infierno
y amanezco arrodillado
suplicando anestesia
en las puertas cerradas del psiquiátrico

LABERINTOS INTERMINABLES

Antes de Dios no había ninguno y no habrá ninguno después

Apocalipsis

Todo comenzó por el fin

Luis Ospina

Hoy en la noche voy a suicidarme, aunque no recuerde el camino de regreso a casa. Cada vez que me separan de mis padres, lloro como un loco, entonces me vendan los ojos y todo es un flujo de oscuridad e incertidumbre, sin espacio, ni tiempo, una cinta de virtual grabación en negro, fechada en el 3047 después de los ciborgs, es la cinta de  mi madre acariciándome el cabello la noche eterna, esa noche que publicamos en las redes sociales: “Viuda de una tarde de domingo soleado”. Es el heptágono de la mente, el vector cúbico interno formulador del vector cúbico generador del radion, el patrón cúbico primigenio.

Ciego, sordo y mudo de llanto; corro, troto y me arrastro mendigando monedas para abordar un tren en los subterráneos y comprar un poco de agua… Las calles nunca se terminan, ni la basura, ni la gente. Tropiezo contra una mujer cubierta de tierra, vestida con bolsas plásticas negras, sentada en las raíces de un árbol caducifolio. Solo atinamos a contemplarnos las grietas y las cloacas en una canícula de vampiros, unificados en un cubo bí-axial precipitamos el hiperátomo del patrón cubico primigenio; según el principio de la sinergia diaria.

Edificios colosales repletos de diminutos cubículos, donde los soles atrincherados detrás del teclado, digitan el tiempo y el espacio del vacío. Las flores solo existen en las fotos de las tumbas, si un cementerio huele a jardín; yo quiero morirme, no hay aromas de rojos y ardientes pétalos, solo conozco la putrefacción de los cuerpos abandonados en las entradas de los hospitales y el hedor a sangre coagulada.

Perdido, borracho de insecticida, remendado de puñaladas letales. Traté de suicidarme, varias veces, en el psiquiátrico; cabalgué yeguas blancas mientras caían en abismos de tormentas eléctricas, me aventé a la selva para ser devorado vivo por guacamayas, animales salvajes e insectos letales. Me colgué con las vendas que me ataban a la camilla, me disparé en el corazón con un revólver, me volé los sesos dos veces con una escopeta doble cañón. Me comí una copa de vidrio triturado con helado de vainilla y fármacos. Aunque no lo veas, la boca me sangra, un fantasma no muere: ¡vida espeluznante!

Llaves que no abren ninguna puerta, buscar la salida de emergencia y gritar… En la madrugada, aunque no pueda ver a mis padres en los  laberintos interminables ¿Por qué están muertos? Están muertos comprando en los hipermercados, no sé cuándo nacieron. Todas las mañanas los veo partir 0.1 antes de los ciborgs; abandonan un planeta hostigado de basura y el veneno que supuran las industrias. Voy a suicidarme. Iré a morirme a un potrero lleno de vacas, me cortaré la yugular, mi sangre es de la tierra. El heptágono de la mente es expulsado en dos secuencias: Diario 33, siete años de profecía, 1993-2002 antes de los ciborgs… Hiperátomo cúbico de la mente de la Madre Tierra.

DES-NUDOS

Saco de mi bolsillo los pedazos de un espejo roto
vos te quitas un talismán astillado que ya no augura
allí se encuentra nuestro abismo de la infancia
y el reflejo desfigurado
de ambos monstruos.

 
 

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Cráneo #104: Michael Benitez Ortiz

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Michael Benitez Ortiz (Bogotá, Colombia, 1991)

Sus textos han aparecido en varias antologías en América Latina y España, en las revistas: Puesto de combate, Marabunta, Surgente, entre otras. Ha publicado dos libros. Tiene en preparación: Una mosca en el tocadiscos y Papeles para leer en el bus (segunda parte de su trilogía Papeles para leer…). Ha ganado algunos premios literarios, entre ellos: Primer premio en la modalidad de narrativa en el Concurso Literario Nacional e Internacional de Relato y Poesía “Palabras sin fronteras”, Argentina, 2013. Tercer premio I Concurso Internacional De Poesía Grupo Literario Poeta Osvaldo Ulloa, Chile, 2012. Co-dirige la editorial Ediciones con Tinta Ebria.

Escribe en el blog: https://michaelbenitezortiz.wordpress.com/. Contacto: https://www.facebook.com/michael.benitez.3994

LADRIDOS II

 

Y el sublime poeta dedicó sus versos al sol

y éste con sus rayos de fuego lo quemó

Y la luna con sus frías caricias sanó sus heridas

¡Y al marica poeta le cortaron la cabeza

y quemaron su cuerpo en la hoguera!

PARABELLUM

 

***

Voy a ensuciar sus días, estornudar en su desayuno, a enseñarles que los conceptos no son cuchillos sino lápidas mugrosas… para que vean que cuando se tiende la cama vuelan las angustias, y otras manchas, que se pegan a las sábanas en las consecutivas noches anteriores, o que cuando uno se lava los dientes hacen maromas en el lavamanos los besos alicorados que se aferran a la lengua como las sanguijuelas desnutridas que son.

 

***

Porque cambiar el bazuco por el cristianismo

no es rehabilitarse

Es cambiar de jíbaro.

 

***

La noche cae

Se   tropieza

Me aplasta.

 

***

Nunca escribí versos memorables

porque cuando los imaginé

estaba borracho

y se me olvidaron.

 

***

En el baño

siempre—

al lado del papel higiénico

es necesario

un libro

de poemas.

 

 

 

 

EL PAÍS DE LOS POETAS

Mi país

según las estadísticas

quién lo creyera—

es el hogar de la mayor parte

de poetas del mundo

Ahora que me fijo

se ven por todas partes

en todas las calles

con esos gorritos de intelectuales

que lucen muy bien

con su sonrisa retórica

Caminan felices

porque ya se tomaron una cerveza

con César Vallejo

O con César Cano

Que viene siendo más o menos lo mismo

Preñan flores

en todas las esquinas

con versos de los grandes poetas

aprendidos de memoria

Fuman marihuana desde las terrazas de sus casas

y le echan piropos a las muchachas

que salen corriendo

Y si hay algo cierto

es que

¡cómo sufren los poetas colombianos!

con signos de admiración y todo—

la vida y las editoriales

son muy crueles con ellos

Y que después que no se diga que en Colombia

no hay talento

eso sería una imprudencia

con nuestros queridos

poetas colombianos.

 

 

ANOCHECE EN LA PALMA DE MI MANO

Mastico pensamientos

Chicles de piedra

Los dientes son cubitos de hielo

Hey, el concepto, no olvide el

concepto”

Tropiezo en los puntos suspensivos

Caigamos de nuevo

en nubes de vidrios rotos:

Yo sé que el sol es un balón de microfútbol que se le olvidó a un niño pobre en el cielo

y me dicen que estoy loco y yo les digo que por lo menos no tengo libreta militar

No bailo ni en el verso libre

 

Mis ojos me miran a mí mismo colgados en el viento

cuando llueve en los sueños de los perros.

 

 

 

 

INDIGENCIA

 

Dicen

Que se la pasa leyendo papeles que recupera de la basura de los manicomios

Y escribiendo con tinta trasparente,

Que se emborracha de noche

—No por la noche—

Y que le gusta bien fría.

También dicen

Que trabaja en un sueño O mejor En una pesadilla

Y que dios, en persona, lo coronó con aureola de ateo.

Eso dicen

De mi amigo

Que escogió

Como costal

La poesía.

 

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