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Cráneo #36: Luna Miguel

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Luna Miguel (Madrid, España, 1990)

Vive en Barcelona. Trabaja como redactora en PlayGround y como editora de El Gaviero. Es autora de los libros de poesía Estar enfermo, Poetry is not dead, Pensamientos estériles, La tumba del marinero y Los estómagos. Varias selecciones de estas obras se han editado en el extranjero: Bluebird and Other Tattoos y Stomachs (Estados Unidos), Musa ammalata (Italia), Más allá de la quietud (Argentina) y Museo Anatómico (Suiza). Poemas suyos han sido incluidos en compilaciones como 40 likely to die befote 40: An introduction to Alt Lit y han sido traducidos a una decena de idiomas. También ha publicado el cuento Exhumación, escrito junto con Antonio J. Rodríguez; ha coordinado varias antologías de poesía contemporánea, como Tenían veinte años y estaban locos; y ha traducido obra de Marcel Schwob y Arthur Rimbaud.

@lunamonelle /// www.lunamiguel.com


 

 

 

ARRANCASTE ESTOS DIENTES CON UN HILO

Aprendo lo que significa sarro cuando aprendo lo que significa diente.
Mamá escondía mis incisivos entre sus tesoros,
quería que el recuerdo de la infancia mordiera al recuerdo del tiempo,
quería, quizá, que algún día yo los encontrara tan tiernos y tan brillantes
como al principio. Aprendo lo que significa basura cuando aprendo
lo que significa luto. Tiro entonces las muelas, los colmillos,
las ridículas gotas de sangre seca que aún huelen a empaste y a anestesia
en aquellas pequeñas cajas de madera que guardaba en su cajón.
Me deshago de mis dientes. Me deshago del recuerdo, lo tiro a la basura
porque lleva consigo palabras que no quiero. Aprendo que ahora el sarro
se parece demasiado a las cenizas. Mi boca. El sabor grisáceo de la
muerte. Mi boca. El sabor grisáceo de los dientes blancos. Mi boca.
Me atraganto impaciente con su leche. La bebo hasta que eructo o la bebo hasta que lloro. Aprendo lo que significa lágrima cuando aprendo
que ella se ha marchado y que mis manos y mis ojos y mi infancia
fueron su mayor tesoro.

 

 

 

 

 

TENÍAS PURPURINA EN LOS DEDOS

Puedo abrazar al viejo frigorífico antes de que se lo lleven.
Puedo escribir que tenías purpurina en los dedos y que la purpurina que arde huele a cuento de hadas.
Puedo morder la cola al gato.
Puedo morder la barbilla a mi marido, porque es mío, porque es mío y sabe a fruta.
Puedo llorar y decir que lloro, y no sentir vergüenza de mis pómulos rosados.
Puedo ser cursi.
Puedo bailar desnuda con las ventanas abiertas.
Puedo pintarme las uñas cada una de un color.
Puedo limpiar la casa sólo una vez a la semana.
Puedo negarme a leer las noticias.
Puedo negarme a escuchar los aviones.
Puedo negarme a alimentar a los mosquitos con mi sangre espesa, llena de babas.
Puedo inventar una canción de cuna para los niños sordos, sólo hace falta voz, sólo hace falta un cuello alargado en el que podamos retumbar.
Puedo decir que estamos asustados.
Puedo decir que el hambre es un invento de nuestros dientes para no sentirse tan solos.
Puedo escribir mil veces la palabra cáncer, porque el cáncer se reproduce mil veces. Es un asesino incesante, y yo también soy una asesina incesante, y juro que me voy a vengar.
Puedo soñar que beso a un poeta inventado.
Puedo soñar que soy una gota de lluvia ácida.
Puedo gastar todas mis vidas de Candy Crush hasta sentir al fin que he muerto. Que he muerto en el mundo mágico de los caramelos.
Puedo dejar el gas abierto.
Puedo encender todas las velas.
Puedo tentar a las catástrofes domésticas, o cortarme un dedo, o cortarme un pezón, o cortarme un cabello y después comerme todos mis restos.
Puedo querer un bebé.
Puedo desear un bebé.
Puedo amar la estúpida y entrañable idea de ansiar un bebé con todas mis entrañas.
Puedo hacer el amor conmigo misma.
Puedo preñarme con amor a mí misma.
Puedo decir yo, yo, yo, yo, yo, yo y yo, y sin embargo estar aquí sola.
Puedo respirar bajo el agua.
Puedo entretenerme con cualquier mosca.
Puedo coleccionar fotografías de mi madre y pegar su rostro pálido en las alas de una paloma.
Puedo volar.
Puedo volar.
Puedo prender fuego a todo cuando me plazca.
El aire aquí huele a polvo de hadas.
Ya no hay purpurina.
Ya no hay destellos.
Abrazo a la nevera vieja.
Ya no queda cuerpo.

 

 

 

 

 

PADRE

padre sale de casa con las ojeras
padre tiene asco y tiene náuseas
padre clava su polla en la vagina enferma
padre quiere un hijo con un nombre sencillo, convencional
padre no sabe que madre gasta dinero en pruebas de embarazo
que madre se mira al espejo y llora desconsolada
que madre tomaba drogas y teme la esterilidad
padre sabe que en ocasiones lo maternal es un capricho
un obvio remedio a la muerte o una venganza de vida
padre no sabe que madre escribe estas palabras mientras cruza el océano hacia méxico
madre no sabe que mientras tanto padre se hace pajas pensando en la vagina enferma
padre y madre se echan de menos y tienen ojeras y tienen náuseas
padre y madre gastan todo el dinero que ahorran en cócteles de penicilina
padre y madre no son padre y madre
padre y madre se aman hasta los huesos y te aman hasta los huesos
padre y madre quieren que vengas
padre y madre tendrán asco y tendrán luto hasta que no puedan nombrarte

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