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Cráneo #187: Ingrid Bringas

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Ingrid Bringas (Monterrey, N.L, México, 1985) 

Colabora en diversas revistas de poesía nacionales e internacionales. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés y portugués. Es autora de La Edad de los Salvajes (Editorial Montea, 2015), Jardín Botánico (Abismos Casa editorial, 2016) y Nostalgia de la luz (UANL, 2016)



Imagen

Debajo de la piel, la enfermedad de otros, el azogue turbio
la imagen del cuerpo
morir de amor natural

Morir de muerte natural para satisfacer a los otros
para no causar pena
el deseo exasperado de agradar al otro como instinto

El deseo como condición
la muerte como imagen y condición de lo excéntrico
la dermis guarda un rostro de una fisonomía dormida

Solo ríe de noche
hay que tener paciencia la vida es un simulacro que maldice al que no tiene amigos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Otras naturalezas muertas

Todo puede ser naturaleza muerta,
el niño sin ojos,
la fruta,
una coca cola de dieta.

 

 

 

 

 

 

 

 

La fábula del deseo

No se consuela a un hombre antes de su muerte
dos de cada diez hombres mueren en la soledad
nueve de cada diez hombres mueren rodeados de flores
algunos mueren en su propio jardín
otros en su propio excremento.

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Cráneo #178: Martha Mega

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Martha Mega (Ciudad de México, México, 1991)

Escritora, performery directora de teatro. Estudió Literatura Dramática y Teatro en la UNAM y es fundadora y directora artística de la compañía Sí o Sí Teatro. Autora del libro de poemas Vergüenza (Mantarraya Ediciones 2017). En 2015 fue acreedora del Premio Punto de Partida de Traducción Literaria. Forma parte de las antologías Poetas Parricidas: Generación entre siglos (Cuadrivio, 2014) y Joven Dramaturgia Vol.3 (Libros Malaletra, 2016). Se ha presentado con espectáculos de spoken word a lo largo de México.



 

 

Sobre la puerta del matadero había
un número inmenso. Era el número cinco

despiertas gritando en otras lenguas
aunque tu madre te dio de mamar hebreo
tu padre te golpeó en tzotzil
tus secretos los guardaste en árabe

acá hay otros que dicen que se llaman
arios, mexicanos, tutsis, israelíes
lamentablemente
no eres parte de ellos
brother perdido de babel
sabrás qué responder
si alguien te pregunta
cuál es la cosa más dulce en la vida
alguien _por decir algo_ de tralfamadore
¿qué dirías?

creo que deberán inventar
mejores mentiras
o tendrán que continuar sin nosotros

que nos cuenten otra Historia
para que tomemos fuerza y nos arrastremos
como los desafortunados mamíferos que somos
hasta un bosque lejos de las llamas
un bosque hecho de todos los bosques

que cuenten una historia sobre viajar a otros planetas
vámonos a la ardiente dresden que es como una luna ardiente
o al silbante acteal vámonos
a mirar las estrellas o lo que sea que surca el cielo en gaza

que sea la noche del 13 de febrero de 1945
o la mañana lacandona del 22 de diciembre de 1995
o la tarde hace cinco años cuando mamá no regresó

si alguien te pregunta cuál es la cosa más dulce en la vida
¿logras dormir?
yo diría
despierta ahora
en cualquier lengua
salimos a quemar la ciudad mientras dormías

 

 

 

 

 

 

 

Caninos

aún antes de tener motivos
ya estaba
llena de furia
antes de tener nombre
aquello me había llamado

desde antes de ser huérfanos
todo era ya orfandad

alimenté a un perro negro bajo mi falda
nunca tuve miedo de ser una de las pequeñas
gruño no temo a las patadas los colmillos el éxito
de los grandes está cimentado en millones de fracasos
de los minúsculos si logro que uno de los grandes perros me mire
y piense
eso es terrible yo
nunca lo haré
habré cumplido mi labor para con el mundo podré
dedicar mi tiempo a preguntar
qué pisaba
cuando anduve el largo camino hasta tu casa
los huesos de qué
los escombros de cuánto
por dónde corrió antes el agua de sus charcos

algo está llorando
entre mi casa y tu casa
el camino es un largo perro hinchado al sol
entre tu casa y mi casa
mi casa ya no es tu casa
en ese rebelarnos a la cortesía popular
cuántas vueltas al mundo ha dado el agua
de la cerveza que sirvió de excusa
para salir de la fiesta y besarte
cuántas excusas ladramos y para qué

mordí a un hombre
perdí un diente escribió un poema
agradecido me decía me amaste
a tus espaldas
bella
se gesta la dulzura
quiero decir
a tus espaldas
como diciendo detrás
pero por ti
y a tu pesar
estela enferma
era pésimo en la cama y te amaba
por ese aullido nunca aprendí a perdonarlo
es una excusa dulce
como cierta tristeza temprana
infantil melancolía
como darse cuenta de pequeña de que
hay algo terrible
agazapado bajo la
con los ojos fijos en
pero está tan lejos que
apenas

 

 

 

 

 

 

 

Vergüenza del exilio

mi madre fue arrancada
del vientre
de buenos aires
la madre de mi madre
quemó las fotos de su hija
en silencio
quemó las fotos de su hija

me acuesto
en silencio
sobre la tierra fresca
junto a mi madre
sin pretenderlo
escuchamos
viejas canciones sagradas
de sus muchachos-bomba
todos los ches y los vos
como bajo agua salada

mi madre se estremece
ante el silencio
picanas
una carta de su padre en la que
cada hazaña caligráfica y alegre
de la pluma
supo
que no volvería a besarla
un hijo hermoso
fuertetriste
de aquel hombre
que eligió la patria

mi madre se estremece ante el silencio
su madre está muerta
a mí no me quedan fotos

mi madre me regaló un país
que no es el suyo
al caminarlo
todavía
me muerden los pies
sus desaparecidos
me golpean las costillas
las palabras que no la guardan
todos los nombres secos
los dioses armados
que la abandonaron

 
 

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Cráneo #168: Horacio Warpola

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Fotografía por: Wilbert Enrique Berdeja



Horacio Warpola (México, 1982)

Es editor de la revista de ilustración y poesía Gus Ultramar. Gestiona el proyecto Cine Panorama y el Laboratorio Murciélago. Es autor de los libros Neónidas 2006-2008 (Herring Publishers México), Lago Corea (Herring Publishers México), Física de Camaleones (Fondo Editorial de Querétaro-Calygramma), METADRONES (Centro de Cultura Digital-Libros Malaletra), Triste suerte de los peces voladores (DaSubstanz-GoldRain-NewHive), Gestas (Ediciones El Humo-CONACULTA), 300 versos – para la construcción de un protocyborg orgánico (Ediciones Neutrinos) y Reencuentros con hombres notables de Jänko Erwin (Mamá Dolores Cartonera). Recientemente lleva la dirección del monólogo teatral Richie Santacruz, evangelista, escrito por José Velasco. Se puede ver más de su trabajo en warpola.tumblr.com y en newhive.com/warpola



 
 

Los planos sutiles

supongamos que me tomo el líquido que contiene este frasco, supongamos que el líquido es amoniaco, supongamos que soy inmune al amoniaco, supongamos que después de beberlo salgo de mi casa caminando hacia la tienda y un hombre me mira de lejos, supongamos que ese hombre es dios, supongamos que dios se disfrazó de hombre y quiere hablar conmigo, supongamos que me confunde con otro ángel, supongamos que todos los hombres somos ángeles, supongamos que los ángeles existen, supongamos que dios se me acerca y me pide un trago de amoniaco, supongamos que guardé el frasco en mi bolsillo y se lo ofrezco, supongamos que dios no es inmune al amoniaco y muere en mis brazos, supongamos que para dios morir tan sólo significa transmutar, supongamos que transmutar es vivir, supongamos que vivir es matar, supongamos que ya no pude comprar nada en la tienda porque me quedé dándole resucitación cardio pulmonar al hombre-dios recién muerto, supongamos que revive, supongamos que revive como un monstruo, supongamos que el monstruo es toda la sociedad, supongamos que todos somos monstruos, supongamos que estos monstruos escriben poemas, supongamos que esto es un poema, supongamos que yo soy un monstruo, supongamos que los monstruos son inmunes al amoniaco, supongamos que la inmunidad es una capacidad intelectual, supongamos que el cosmos es inmune a nosotros, supongamos que nosotros a pesar de ser monstruos también somos cosmos, supongamos que el amoniaco en realidad somos nosotros y el frasco es apenas una vasija del multiverso, sólo supongamos

 

*** Texto tomado de Gestas (Ediciones El Humo – CONACULTA, 2015)

 

 

 

 

 

 

Ouija

Qué quieres preguntarle al poeta
No le preguntes por su muerte
No lo cuestiones por el más allá
Después de su vida
Pídele un poema breve
Una figura retórica
Algo que no conozcas
Una palabra que ilumine
Como potasio y serotonina
Escritura necroautomática

Qué quieres preguntarle al poeta

Pregúntale por el lenguaje de los abducidos
Un recuerdo que hayas olvidado
Alguna estampa con dislexia
Pregúntale si todavía te ama
Si todavía te reconoce

 

 

 

 

 

 

Leyes atómicas

La semilla germina hasta la primavera siguiente

Pasto crece donde antes no había pasto
Con los nuevos pastos la población crece
Los predadores crecen con el pasto
Los biólogos crecen con los predadores

Sin gente, los incendios no son problema

*** Textos tomados de Badaud Electrónico – Antología de poesía komandroviana (Próximo a publicarse)

 
 

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Cráneo #155: Andrés Paniagua

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Andrés Paniagua (CDMX, 1992)

 

Estudió literatura. Es autor del libro Usted está aquí (Ediciones Mantarraya, México, 2016). Ha publicado en las antologías Poetas Parricidas (Ed. Cuadrivio) e In Vivo (Acapulco Ed.). Ha sido publicado en diferentes revistas y sitios web, entre ellos Opción (ITAM), Letras Libres, UniDiversidad, TN, Aeroletras (UAQ), El Humo, Maestra Vida (Perú), Círculo de Poesía, Blanco Móvil y Des/linde. Ha participado en conciertos de arte sonoro como Umbral y Germinal.



Rey de las ratas [fragmento]

Construimos la memoria a partir

de las cosas que se olvidan por ejemplo lo último

que tomé de madre fue aquella amenaza: por favor no te vayas y lo

dejes solo por favor no lo dejes

después ella saldría indefinidamente

y el resto sería quedarme y escuchar una respiración intermitente

como si el hombre fuera

delimitado por una habitación sin ventanas sin paredes sin puertas

 

 

***

Dibujo el plano de una casa a partir de sus cicatrices:

cada línea trazada en el espacio es una nueva locación para la vida o lo que fue antes de ella: más preciso, el eco fosforescente de un recuerdo tan desolado

que nadie va a creer en su posible reverberación.

Sin embargo, puedo recorrer sus palabras

(la casa):

él dice:

en el exterior anochece

él dice:

al fondo de la cocina un niño empuja una piedra

hasta la pared juega un poco con ella después se sienta a su lado

la sombra de ambos

se proyecta sobre el azulejo como dos tapices

de trama vertical

simplemente están tumbados mientras afuera anochece

él dice: la sombra una piedra

puede ser la imagen más urgente para referirse a la familia

 

 

***

Conjunto de ascendientes

descendientes

y colaterales:

una piedra

que se da la vuelta y

a contraluz

sigue siendo una piedra

***

El rostro de sus hijas recorre las habitaciones.

Hurgan en cada cajón incapaces

de reconocer algo

o algo:

cualquier otro tomaría una bolsa de plástico y metería en ella

las cosas que se han quedado a la espera de un nombre

de modo que nada

pueda significar alguna forma de vacío

Así generan las sombras sus signos de vida

Pero eso sería también

hacer un inventario a favor de lo irreconocible:

rebanadas de polvo

bailoteando pacientes.

***

Hola, S.

Sólo quiero ofrecerte una disculpa por

haber sugerido que podíamos sacar y

te podíamos enviar las cosas tuyas

que estaban en la casa. Mi intención nunca

fue ofenderte sino al contrario.

No creí que fuera algo malo. Mil disculpas.

***

Pienso

ahora

en mi propia casa

***

Doy un salto para atravesar la neutralidad

de mis recuerdos (una ventana que hacia el exterior articula la casa

y lo que está fuera de ella)

plazas donde el cielo aterriza

de pie

al otro lado me repito

no voy a dejarlo solo: sé que no le han dejado de escocer las rodillas sé que seguirá ahí

gran

maravilla de la sepsis

 
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Publicado por en noviembre 3, 2016 en Cráneos, México, Poetas de los 90's

 

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Cráneo #151: César Bringas

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César Bringas (Puebla, México, 1990)

Traductor y poeta, pasante de la licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica en la BUAP, ha colaborado en las revistas Círculo de Poesía, Los Idus de Marzo, New Wave Vomit, New Spleen, Cosmonauta, Revista El Humo, Enter Magazine, El Mosco Garañón, Cinco Centros, Alternativas,  Lado B. Fue becario del Festival Interfaz 2014 en la rama de poesía. Ha ganado el VII Premio Nacional de Poesía Desiderio Masías Silva, y el Primer Premio Nacional de Poesía LGBTTTI. En 2007 quedó en la lista de honor del Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes Escritores. En 2013 algunos de sus cuentos aparecieron en la Antología Necesaria y en 2014 en la antología  pro-migrantes Migraciones. Publicó  el poemario Limosna para los pájaros en 2015 con Editorial Montea. Becario del PECDA en 2015-2016.



 

 

 

EMPERADOR CANÍBAL

Entonces lo supimos/ el golpe en la cabeza/ los ojos abiertos y cerrados al mismo tiempo/ el temblor de piernas/ los perros de la noche persiguiendo a mis caballos/ lo comprendimos jugando baraja: porque sabíamos las reglas/ porque llevábamos años jugando con las mismas cartas y caras y copas: nadie nos lo advirtió: que si estiras mucho una liga parece que regresa al mismo lugar y estado pero no. Lo mismo. Lo mismo. Lo mismo pasa con el sistema inmunológico: dijo alguien. Así que reunimos el suficiente valor para pararnos frente al espejo con el cuchillo de la comida nos hicimos un corte en el pecho: lo suficientemente profunda la herida para poder ver la ciudad de Liliput. Y ahí, en su palacio de quimeras el emperador caníbal, cuyo rostro era un puño sangrando, nos miró y dijo algo, no lo comprendimos y quizá fue la palabra “demasiado” y quizá fue la palabra “tarde”. El emperador caníbal se hacía viejo: como nosotros. Era la cuchilla demasiado afilada y que se oxida: como nosotros. En su palacio de quimeras lo supimos y nadie nos lo advirtió antes: eso era madurar.

#‎NOMEPREGUNTESCÓMOPASAELTIEMPO

Prologo:

“Si vuelves, si no vuelves…

Horacio, no nos conocemos ¿qué tendría de diferente la vida?

Si estás, si no estás… no nos conocemos y yo pensaba que eras mío”

-Paola Llamas Dinero

Hace cuatro años se murió la loca del muelle de San Blas.

Traje de cangrejos. Su sangre se volvió sal. Su vida se volvió un cangrejo,

caminando hacia atrás rumbo al recuerdo. La sangre dejó de correr,

como la mujer de Lot,

pero mejor,

porque ella no rompió su promesa   #‎Esperandolaúltimaola
Mi abuela la loca, que no piensa más que en que la muerte,

cumple años en una semana #‎Esperandolaúltimaola

No he decidido si tengo o no el síndrome de Estocolmo.

Sé de sus manos que son largas y su pelo rizado, espiralado, niño de maquinaciones infinitas, no sabe qué quiere.
¿Puedo culpar al mar de todas mis desgracias?
Tengo muchas notas dispersas por todas partes
ninguna hace un todo,                ni unen

correctamente lo que            pienso.
‪#‎Simedanaelegir ‪#‎Mequedocontigo

Ya nada es tan barato como antes, excepto tú.
No diré quién dijo eso.
Juró que todo saldrá bien.

Juró que se parecía mucho a ti.
Juro que amé/ los golpes de sus piernas/ Digo que amé/ los golpes de sus piernas.   #‎Ellalejurósuamor

 

Todos los enfermos se buscan entre ellos. Lamen sus llagas.

Se acarician bajo el aíre acondicionado en sueños limitados por las drogas legales.

El sudor en la lengua, la sal en la lengua que se parece a todas las lenguas,

como recuerdo del mar interior. Nada, nadie nunca del mar huye,

aunque nazcas, como Lot y como yo, entre montañas.

¿Quién se va conmigo? O peor aún ¿a dónde?

Epilogo:

Porque yo era un mar solamente y eso nunca fue suficiente.

Me llamaban amor pero tú…

Me llamaban amor pero tú…

Me llamaban amor pero tú…

Nunca.

-Martha Rodríguez Mega

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AGNES (VERSIÓN POLÍCIACA)

Que era de noche, en una barranca, cuando la arrojaron en una bolsa de basura, habría que aclararlo, por ejemplo.

Que como mareas dispersas, el amor y el odio, en su pecho iban de un lado a otro.

Que Abraham Torres Hernández, era el nombre que su madre al nacer creyó sería correcto, habría que decir, pues desde niña supo que era niña en cuerpo de niño. Habría que aclarar todo esto, cierto es.

A inicios de primavera, su muerte.

También aclarar que activista transgénero, en favor de la los derechos de la comunidad LGBTTTI, era Agnes Torres.

Que buscada por familiares y amigos, por redes sociales, desde el sábado anterior a su desaparición, después de perderse toda comunicación con ella, era Agnes Torres.

Que herida de arma blanca a lo largo del cuello. Mostraba.

Que el rostro quemado, porque es otra forma de destruir y matar doble a alguien, poseía.

Que veintiocho años. Que cuerpo esculpido al propio gusto. Tenía.

Que de un crimen de odio se trató, se presume.

Que de un crimen pasional se trató, se predispone por prejuicio.

Que a la hora de su hora yo estaba haciendo el amor. Recordé o habría de recordar, cuando supe la noticia.

Que Benicia Hernández Huerta, su madre, a las primeras horas de un lunes, al ministerio público, para identificar el cuerpo, acudió. Consigna el acta.

Que con el tiempo me he acostumbrado a que el tiempo, con forme a su costumbre, pase.

Que el aviso a las autoridades lo dio un niño que pastoreaba animales. Un cuerpo con marcas de fuego y el cuello cercenado, eso encontró el niño. Sí.

Que por un lunar en el cuello, más isla que lunar, más isla que marca de nacimiento, la reconoció su madre. Una mano alzada en la boca: la manera de contener un horror.

Que la madre ya una vez había aceptado que Abraham muerto estaba, pero tenía a Agnes, una hija más, habría que aclarar. Que la boca seca. Que las manos temblando. Que el horror de la segunda muerte de un ser querido. Habría que aclarar. Sí.

Que un viernes por la noche, en su automóvil la observó marchar. Que no volvió. Diría la madre sobre la última vez que vio a su hija. Que con rumbo a la comunidad de Chipilo.

Que solemos confundir a los coyotes, crueles y asesinos, con animales domésticos.

Un dejo de fidelidad. Una como caricia y engaño. Que eso hay que aclarar sobre los asesinos.

Que al caer la tarde en fuego envolvieron su cuerpo.

Que todo esto lo consignan diferentes diarios y periódicos del país. Sí. Habría que aclarar.

Sí. Yo, simplemente, doy fe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De frente el bulto. El terror. La casa pequeña.

Uno sobre otro sobre otro: las locas liosas de boca amplia, de cadera para abajo y por detrás bocas amplias que eran grandes oradores,

de péndulos colgando entre las piernas: uno sobre otro sobre

otro: las caderas secas, los cuellos trenzados, las manos: así

tan así tú y yo juncos jóvenes bailábamos al son de Juanga

una noche se quemaba en mi garganta: una dulzura de sal y tierra seca: se quemaba en mi garganta:        el silencio      inocente             asesino.

 

Los besos no te tocan las agujas sí. Volví mi cuerpo muñeco de vudú. Tengo tres en el corazón.

 

Vengo arrastrando mis huesos y mi hígado ¿lo oyes? cañería obstruida vengo sobre el vientre del niño que fui. Ahora soy el adolescente envejecido el junco joven

doblado sobre su peso que es el peso de tu cuerpo junto al mío

 

 
 

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Cráneo #141: Audomaro Hidalgo

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Audomaro Hidalgo (Villahermosa, México, 1983)

Poeta y ensayista. Es autor de los libros El fuego de las noches y Dos de copas. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía “Juana de Asbaje” en 2010 y el Premio Tabasco de Poesía “José Carlos Becerra” en 2013. Ha sido becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Programa de la Unión de Universidades de América Latina.



 

DECLARACIÓN

Yo, hijo del agua y del fuego,
hermano de los árboles,
enemigo de lo oscuro, no de la noche,
confieso mi devoción por toda clase de pájaro.
Mi derrota es no tener alas
cuando miro hacia arriba
y debo mantenerme, aprender la paciencia
de las piedras y de las hormigas.

Estoy de pie sobre la tierra,
en el lugar que el sol me ha asignado
crecen mis raíces, se hacen fuertes, resisten.
Vivo porque la vida es mi destino verdadero.
Soy un fiel seguidor de su luz.
La vida me dio este cuerpo
con vocación de árbol
que no teme a las tormentas.

 

PIRÓMANO

Mi diversión era jugar con cerillos,
encenderlos y tirarlos al piso,
a las plantas y al gato de la vecina,
a los niños de la cuadra que presumían
sus juguetes de reyes magos.

Mi diversión era robarlos de la cocina
cuando mamá salía al mercado.
Tengo marcadas las nalgas, aún duelen
los golpes que me dio papá
con una tabla por haber incendiado su farmacia.

Entre cajas, cartones y plástico,
sentado entre las llamas, indefenso,
escuché la voz del fuego,
presentí que sería mi sangre,
estaría conmigo adonde fuera,
en cuartos y países, en actos y palabras.

El fuego me habitó para templarlo,
para cuidarlo como lo hace un ermitaño
y cruzar las noches tranquilamente.

No tuve miedo de sus brazos que se extendían,
cuando caí al suelo vencido por el humo
la empleada pedía a gritos mi rescate.

Desde aquel día mi alma quedó signada.

 

ORIGEN

Llegué a mitad del verano,
una mañana como cualquier otra.

Llegué entre el acuerdo de planetas
y la alegría de mi madre por tenerme.

Iba a bordo de la tierra y me quedé en el sur,
bajo un sol total, cerca de los pájaros.

Me dieron nombre y apellidos,
no importa: soy fuego, agua, soy árbol.

Llegué a tiempo.

Creo que no hacía falta nada
para abrir los ojos
y conocer la vida.

 
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Publicado por en septiembre 17, 2016 en Cráneos, México, Poetas de los 80's

 

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Cráneo #135: Marianne Bautista

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Marianne Bautista (México, 1995)

Estudiante de arquitectura en la UAEH. Editora de la revista Metascopios. Textos suyos aparecen en diversas revistas, entre ellas ERRR Magazine, Digo.Palabra.TXT., Tierra Adentro y A buen puerto. Expele el humo de las grandes ciudades, lleva el cabello azul eléctrico y no espera que las mariposas se muevan en su estómago por nadie.



 

E L   V I C I O   D E L   E S P A C I O – T I E M P O

 

 

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Uno crece creyendo que el vacío es un espacio vacío hasta que aprende a llenarlo, rellenarlo u olvidarlo; con el tiempo, se aprende a visualizar el espacio de distintas maneras y es así como nos llenamos de vacíos. Tenemos vacíos en la memoria: olvidamos cómo aprendimos a hacer tantas cosas que ahora nos parecen burdas. Vacíos en el cuerpo: estamos llenos de agujeros y queremos llenarlos todos, nos armamos de vicios, nos volvemos cómplices del consumismo, la comida, el sexo, la cocaína, los laxantes y la música se han vuelto comunes. Vacíos en el alma: algunos aseguran no tenerla y esto se vuelve un vacío más.

La insaciable necesidad de estar llenos, no completos, no enteros: llenos. ¿Llenos de qué?

Hace tiempo que dejamos de crecer, pero seguimos creyendo que el espacio es un sitio vacío. El espacio puede no ser cualquier cosa imaginable o no, podemos construir en él un edificio lleno de nuevos espacios tan grandes o pequeños como el ojo habitante quiera verlo; podemos reutilizar un espacio olvidado y comenzar a aprehenderlo. Si entendemos que vivimos dentro de uno y ocupamos otro mucho más grande del que necesitamos, sabremos cuál es nuestro sitio.

homogéneo, continuo, tridimensional e ilimitado

 

 

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He tomado mi navío decidida a naufragar en tus manos, las que me han reconstruido el alma. La vista aquí es maravillosa y mira que el universo se ha quedado sin estrellas porque se han escondido tras el par de hoyos negros que llevas puestos por ojos. Desde que te conocí no he dejado de pensar en el vicio del espacio-tiempo ni en desenterrarme los cuchillos que alguien más me incrustó. Mi navío tiene un nuevo nombre y todavía no logro descifrar el tuyo; llevas la simpleza de lo complicado a lugares imaginarios, tomas el timón del barco que creía olvidado en costa Melancolía y luego me avientas al mar.

Te he visto llorar al atardecer: un millón de estrellas rodaron por tus mejillas, el colchón adoptó una nueva constelación y todavía no sé cómo nombrarle. Llevas puesto el abrazo infinito, los besos más cálidos y las palabras más sabias, tu nombre entero tiene más de trescientos cuarenta y cuatro caracteres, pero tú no sabes eso todavía.

D  X  M

Comencemos por hablar de cosas absurdas, déjame ponerte atención para luego perderme en tus palabras porque mi cerebro está nadando en dextrometorfano y en lo único que pienso es en girar. Te estoy hablando de otro chico. Hay una canasta de básquet arriba de nosotros por si no lo habías notado; tres puntos al que meta la luna llena en el aro. Creo que no recuerdo cómo llegar a casa, ¿Quieres una hamburguesa? Creo que no lo estoy logrando.

Deja de cantar cosas que nunca pondrías en tu cuenta de twitter. Hace frío, aquí siempre hace frío no sé qué te sorprende. Tú dices que el mareo es algo normal después de medio frasco así que optaré por creerlo. No quiero caminar, no veo bien de noche y hace mucho que no venía para acá. Si muero tendrías la culpa porque llevo tu chamarra puesta con la cartera en el bolsillo. ¿Tienes novia? No quiero morir ahora.

Qué ridículo te ves bailando solo. Ni siquiera puedo encender un cigarro porque dices que no se lleva bien con el DXM. Yo sigo optando por creerte. No puedo seguir las líneas discontinuas del pavimento si no estás frente a mí, es complicado caminar de espaldas. ¿Esto sigue siendo normal? Estamos haciendo esto complicado y hacemos como que no pasa nada. (hashtag yolo).

No quiero saber de ella ni de sus lágrimas sobre el puff, en realidad no quiero saber nada del mundo ahora. Ven, arrasemos con una ciudad entera. El sabor cereza sintética en mi boca dice que estoy perdiendo la razón, pero no puedo recordar si compre eso en la farmacia. Tomemos un taxi que sepa llegar hasta mi casa. Mira allí, la casa roja es mía, ese es mi color favorito y el del frasco con dextrometorfano también. ¿Por qué besas mi frente? Yo también me divertí, no sé si quiero verte pronto.

Ya es miércoles, esta vez podemos ir a un lugar con menos tiempo, se está acabando el xanax.

 

 
 

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