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Cráneo #32: Rolando Benegas

cráneo

Rolando Benegas (Choré, Paraguay 1984)

Estudió Letras en la Facultad de Filosofía de la UNA (Universidad Nacional de Asunción). Ganador del Premio Juan S. Netto de Literatura 2008 con su poemario: “Del silencio y otras obsesiones” y del concurso de cuentos cortos Jorge Ritter 2013. Ha participado en antologías con la Academia Literaria Kavure’i de la Facultad de Filosofía UNA.


OTROS POEMAS INNECESARIOS

en el pucho de la tarde se cuaja una canción,
en el pucho de la tarde
caben días, noches,
semanas enteras,
eternas.
Solo yo carezco de sitio
cuando la tarde fuma y fuma
el cigarro de mi propia vida.

mi nacimiento es un derramarse
una desesperación de cáscaras y hojas malogradas
un pez gigante nadando entre musgos
y todo
y tanto

y nada


entonces llega la mañana
y uno se calza las manos, la voz, el café;
uno se apuntala al día con su camisa,
se sabe invencible y llora,
se conoce temeroso y ríe;
se fabrica esas pequeñas trampas
para no tener que ver
que la vida no es más que una vitrina
donde se apaga el hombre.

supongo que uno puede tropezarse con la vida
cualquier día abierto, distinto
yo no lo sé.

 

 

 

 

DEFINICIONES APÓCRIFAS

vida
habito el pequeño descuido de mi muerte

duda
la incertidumbre es preferible a todas las formas de la verdad

lejanía
separado de tu cuerpo por kilómetros de espacio, pienso:
lástima que a veces la distancia equivoca sus víctimas

confesión
desgajado de ti,
la raíz de mis días
se corrompe en la sombra

acto
voy despertando guaranias
en tu guitarra dormida

opciones
se recomienda:
injertarse a la bolsa de valores,
ofertarse en un escaparate para coleccionistas,
fastidiar al gobierno hablando en voz alta,
o dejarse llover los días
acurrucado a la esperanza.

 

 

 

 

POEMAS INNECESARIOS 

entre el ir y el rinev hay pasos decapitados, dolores que se derriten
en los ojos, bajan por la sangre y se amontonan como mugre entre la uña y el cielo. entre el ir y el rinev hay una imagen, un grito, una sonrisa. entre el ir y el rinev la muerte espía insomne las muecas de la vida.

la ciencia, el filósofo, la poesía: todos hablan de buscar la verdad absoluta del hombre, cuando que lo cierto es que el hombre es apenas una mentira improvisada.

me duele el pie de tanta metafísica, tanto verbo y tanto sol. pero la verdad salta sin poesía, a boca de jarro: mañana he de morir y me estoy velando.

mi hombre cuelga de mis ojos con todo el resto de su vida, su pequeña vida, como si le faltara el aire, el pulso, la palabra. un hombre colgando de sus propios ojos, ¡y no poder gritar que vengan a socorrerlo!

esta costumbre de tumbarse al día con la vida en los ojos; esta costumbre absurda de dejarse brotar sombras en el pulso; esta costumbre terca de existir tras el rostro; esta costumbre tonta de asomarse al día con un pie gastado; en fin, esta costumbre triste de llorar al tiempo sin saber por qué.

 
 

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