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Cráneo #183: Federico Dager C.

fede



 

Federico Dager C. (Ecuador)

Desde los quince, ha procesado lo que lo rodea a través de la poesía. Junto a sus mejores amigos formó parte del Colectivo Ronaldos en donde realizó fanzines de poemas, crónicas y collage. En el 2015, queda en segundo lugar dentro del primer concurso literario organizado por la ESPOL dentro del marco de la semana de las artes. Ha participado tanto en lecturas espontáneas como organizadas, entre esas las jornadas de poesía organizadas por el Casal Catalá, hotel El Manso y el centro cultural “Fiap Jean Monet”. En el 2017 se egresa como bachiller, recibiendo el reconocimiento “Eduardo Sola Franco” por gestión artística dentro y fuera de la institución. Planea estudiar Artes Visuales.

Escribe y experimenta en:  tibiezas.wordpress.com



Chatroulette

(Después de Franny Choi)

Trasnochada se queda derramada la baba

Producto de un deseo delirante que se pronuncia diáfano dictante;

hombres que se reducen a pulsiones que se reducen a un puñal.

queman, mis entrañas

estas exigen nuevas llagas por donde escapar

y yo solo les puedo dar arrogantes acrobacias que se pronuncian entre pixeles.

caigo endurecida entre la cósmica y cálida conexión.

Entre engranajes de pelos que recubren las manos

Y carne que se despelleja para quedar cada vez más blanca e irreconocible.

Yo, una ventana compuesta por polvo, plumas y poros.

desconozco telescopios pero veo dioses que se disgregan en las retinas ya vacías

Siempre el otro y su necesidad de pronunciar

(Dice que soy un demiurgo rodando ombligo abajo por un jardín de jacarandas secas, dice)

Siempre esta soledad y su necesidad de encontrar

devorar,

Aspirar a más y ante la ausencia del tacto

Vomitar

Un hipervínculo que te acerque a mí

Que perfore las pantallas

que congele un gesto lo suficientemente honesto para entrar y descansar en cualquier rincón que apañe el cuerpo

Veo trozos

Torzos

Regazos

Manos

Labios

Una galería lo suficientemente pobre como para ser mercado

Se arquean formando refugios lo suficientemente amplios e inflamados como para no solo ser habitados si no también profanados al ritmo de la pirexia y su pirotecnia,

gotean

Se desdoblan en gesto de sumisión; muestran sus ofrendas; vulnerables y bellas,  sinvergüenzas con frustrados exhibicionismos se anestesian

Y a los costados entre lo condecorado y lo embalsamado

Ancianos bien conservados acunando a niños decapitados

Y mientras el extraño tipea, el cementerio de mis teclas jadea

Recreo una espora inconclusa donde caben todos mis huesos, y dejo que las corrientes de la tan anunciada posmodernidad me diluyan hasta convertirme en algo fácil de tragar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abulia

 

Llegó el viento de invierno  y hasta el

concreto

abraza en los días de abulia.

los que son hombres cruzan la vida hablando del próximo contrato

yo

bajo la mirada

y me topo con la piedra que me faltaba.

Preparan sus rostros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Persuasión

junto a un ceibo,

dándole la espalda al mar

recuestas tu cabeza sobre mi entrepierna de lechón

mientras Pizarnik en sus poemas se baja y se sube a la cruz

yo cuento tus dedos como si fueran clavos de porcelana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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