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Cráneo #109: José Manuel Barrios

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José Manuel Barrios (Montevideo, Uruguay, 1983)

Su obra literaria se conforma de: Investigación Poética/ Explanans. Editorial Zignos, Lima, 2007/ Democracia. Linardi Risso, Montevideo, 2007, obra premiada con un Fondo Concursable del MEC (Uruguay). Hábito, Corpus Geneticum (inédito). Telos/Virga: Yoga. Editorial Literal, Limón Partido: Ciudad de México, 2011. Atari. Editorial Mental, Montevideo, 2011. Her Bodhi et XXII Sigilli, Montevideo Editorial Mental, 2014. SILICIO (libro colectivo). Red de los poetas salvajes, Ciudad de México, 2009. Bagrejaponés (libro colectivo). Editorial Mental, Montevideo, 2010; Milena Caserola, Buenos Aires 2010. Más instrucciones para el año XIII [Antología de poesía oriental], Catafixia: Guatemala, 2012. Inverso (compilación de la obra del poeta uruguayo Julio Inverso), Literal: Ciudad de México, 2013. Atlántida, Rastro de la Iguana Editores (libro colectivo con Héctor Hernández Montecinos, Yaxkin Melchy y Ernesto Carrión).

Trabajó en el colectivo performance Cuarteto Prozac, dirigido por Raúl Nuñez, se destacan las obra Democracia 1984 (Encuentro de poesía experimental, MEC, 2009), Prozac Sale (Casa de los Siete Vientos, 2010). Her Bodhi [Cuerpos en Proceso], Lablt, obra presentada en el Slam de Montevideo FILBA 2015.

Se ha presentado en diversos festivales internacionales como País Imaginario en Lima (2007), Poquita Fe de Santiago de Chile (2008), Vértigo de los Aires de Ciudad de México (2011), Desembarco Poético en Guayaquil (2015), entre otros. Forma parte del colectivo Editorial Mental.



MUÉRETE HIJO

Después de la inundación pensé en quedarme quieto, solo, escribiendo en las paredes de mi habitación. Pero la mano comenzó a latir. Quien no ve sólo escribe lo que no existe. Criaturas débiles que te roban la escritura y el sueldo.

A pesar de estar aquí deberías irte de tu casa. De nada sirve quedarte si eres tu quien se queda a apagar el desastre que tus huesos decretarán.

Vete lejos, vete al suroeste, allí no hay océano y las personas ignoran que la circunferencia de sus ojos es el calco de los cuerpos celestes.

Por eso cuando los veo me siento vivo.

Vete lejos, persigue la estrella del Este. No olvides a la muchacha que no superó la muerte de su padre, y se tatuó “Mae” en la pierna, y se tatuó “Pae” en el brazo.

En sus manos existe un tesoro que en las tuyas ya no vale nada.

Vete lejos, muy lejos, donde no haya señal del trabajo ni de los miedos. Piensa en tu hermana: ella crecerá y se hará mujer, y entenderá lo único real es irse lejos, muy lejos, donde no se pueda ser hijo.

*** Texto tomado de Alma (2015)

 

Ejemplos poéticos prácticos para vivir en democracia

1

Tenés ojos color militar.
Con tus senos yo haría jabones.

2

agitación
se conmueve
después
es como si no hubiera existido
como si
tus gritos nunca hubiesen buceado mi páncreas

3

esos rayos me enredaron
no la viga
no el tractor
esos rayos me enredaron
por eso
cuando volviste con tu sombra yo había hecho un avioncito para estrellarlo contra una mampara transparente

4

¿manoseando los tobillos fue
que financiaste el incendio
de esos senos inflamables
que aumentaban con la noche
y se ahogaban con el agua?

¿y no eras tu la llama?

5

no espero nada ni el encaje
la aceptación
ni las refracciones
la cruda aceptación
estoy acá
boqueando
y mi respirar va de derecha a izquierda

6

la textura de tu sonrisa sostiene mis explosiones

7

jamás volver a inventarte
pero sobre todo
saber disfrutar del atragantamiento
ordenar ordenarme para invalidar de cuajo todas las premisas

8

¿entregados a la luz
de sobremanera
a la invención
de una hora más
que alargara la rotación del mundo?

9

digerir los atajos que me aspiré
en la suma melancolía
nadie quiso salirse a tiempo de eso
y menos calificarlo
y menos calificarse
y menos calificarla de puta

el deseo se apaga

necesito que mis branquias se lluevan hasta incendiar las cartas
incorrectas enterradas mis nueve ojos
hoy tengo una sonrisa de llama
un cavilar de telaraña

*** Texto tomado de Conferencia (2009)

YARIEL

(fragmento)

En las paredes de mi habitación la aurora deja paso al camino. Claridad por las lagunas salpicadas en la tierra hostil. Para amanecer hay que arder. Lo que sobrevive es la pregunta.

También horrendo cualquier anclaje que nos confirme la presencia del ojo como dificultad. Prestidigitador. Tranca Rua Del Tiempo.

Son las floraciones tus hijos, y todo lo velludo que florece soberbio. El tallo que da luz. El embrutecimiento sobre tus eclipses nocturnos. Juegos de la luz sin ninguna cara.

Sin Causa Has Obrado

Pensaste paciente que no sería tu hora. No la era. Pero has obrado de acuerdo a tu destino, y por esto eres del todo admirable.

Pero dejaste que los reptiles entraran a tus casa. Dejaron la lacena descubierta de símbolos y migas de pan. Langostas veloces atraviesan mis tobillos. Arrancan parte de mis tendones. Enseñan la regeneración.

Reencarna, entonces. Yariel.

Las lombrices te darán poder. Cómelas. Adentro del sarcófago comenzará el segundo alumbramiento. El porvenir de los espectros de luz.

*** Texto tomado de Casa de estudios Yariel (2015)

 

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Cráneo #96: Gisella Aramburu

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Gisella Aramburu  (Rocha, Uruguay, 1986)

Pasa la primera parte de su infancia viviendo en las escuelas rurales de distintas localidades del departamento, en las que su padre se desempeñaba como maestro residente. Desde chica devora libros, dibuja hedonistamente, y se interesa por distintas manifestaciones artísticas. El gusto de su hermano mayor por la Literatura Fantástica y el Rock marcarán sus intereses de forma definitiva, y desde antes de saber lo que era la Literatura afirmaba que enseñaría “a los niños a leer cuentos”. Escribe desde que sabe escribir, primero historias fantásticas (descarados plagios que fue emoconante perpetrar) y luego también poesía. Siguió su vocación y estudió Profesorado de Literatura en el Centro Regional de Profesores del Este y, desde su egreso, practica la docencia en liceos públicos de distintas localidades de Maldonado, Lavalleja y posteriormente Rocha, donde vuelve a radicarse en el año 2011. Ese mismo año su breve poemario Grabadora de Viaje resulta seleccionada en la antología Urgente: Poesía Emergente, surgida del concurso del mismo nombre convocada por el Centro Cultural de España, en la que se recogen diez poemas de diez poetas uruguayos de entre 20 y 30 años. Participa en diversas revistas literarias y Ciclos Poéticos, y en 2012 reincide publicando Ritos Salas Limbos con Trópico Sur. Actualmente escribe en confortable soledad y lleva adelante el proyecto editorial independiente Bestial Barracuda Babilónica. Sigue enseñando Literatura y lo seguirá haciendo.



Ajusticiamientos (Poemas de comedor)

I

en la vertical sonora de la novena
la niña con el suave traje de conejo
sostiene firmemente la metralla
bum cae estrella
bum a quemarropa/ a pólvora
perfuma la noche las narinas
esfuerzo de materia en combustión
querida
lo sabemos
te mintieron que no duele
del dentista al cementerio
y los ojos rasgando el tiempo de las cosas
hasta que merezcan el alma del silencio.

 

 

 

 

 

 

 

Cerradura Exterior

la llave mantiene a salvo la casa
de sus propios huéspedes
la llave previene el suicidio
o su posterior descubrimiento
la llave es la histeria necesaria del poema
una llave mal/cierra el paraíso al mal/nacido
y abre a la luz esa misma puerta solitaria
una llave mantiene a salvo la casa
una llave mantiene a salvo la casa
y abre a la luz esa misma puerta solitaria
una llave mal/cierra el paraíso al mal/nacido
la llave es la histeria necesaria del poema
o su posterior descubrimiento
la llave previene el suicidio
de sus propios huéspedes
la llave mantiene a salvo la casa

 

*** Textos tomado de Ritos Salas Limbos (Trópico Sur, 2012)

 

 

 

 

 

 

Crítica a la lírica

“Los poemas son problemáticos
no sirven
se desahogan como prostitutas borrachas
en el hombro de los desconocidos
resultaría más lógico
delimitar más su círculo
al ámbito psicoanalítico”
Se lo dicen ante el muñón
y la sangre seca
ante los ojos arrancados se lo dicen.

 

***Texto tomado de Grabadora de viaje (Antología Urgente: Poesía Emergente, Centro Cultural de España, 2011)

 
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Publicado por en marzo 8, 2016 en Cráneos, Poetas de los 80's, Uruguay

 

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Cráneo #60: Martín Batallés

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Martín Batallés (Montevideo, Uruguay, 1981)
Nací en Montevideo, Uruguay, en 1981. Sigo viviendo ahí. Saco fotos, hago dibujos, diseño afiches y tapas de discos. Por ahora escribí dos libros de poesía, que pueden leerse en www.martinbatalles.com

 

 

Tengo ganas de salir a manejar
ver un accidente
en un lugar muy alejado
y elegir
al más sano de los accidentados
un niño de cinco años
salvarlo de morir abrazado a las trenzas de su hermana
llevarlo a casa
como a un gato
calentarle los huesitos en la estufa
darle una
segunda oportunidad.

 

*** Texto tomados de Sin nombre, Tapa negra (2007)

 

 

 

 

 

 

 

No sé si estarás cómodo ahí
tapado con una colcha de seda
y unos claveles horribles
que te pusieron en la mano.
Toda tu familia estaba ahí y me vieron
y me dio vergüenza que me vieran.

Recién salí a fumar
había pájaros picando en la vereda
que se van a espantar cuando pase tu auto negro.

 

 

.

 

 

 

 

La última noche

estuviste
muerto de frío
antes de morirte
ya estabas muerto de frío.

Ninguna frazada hubiera sido suficiente
para calentar ese cuerpo.

Al final te envolvieron
y te pusieron en un bolso viejo
mi madre te dejó
un mono de trapo
que todavía tenía tu baba.

Amé la carne picada
odié a Martín
y a Santiago
hubieras dicho
si hubieras podido hablar.

 

***Textos tomados de Sin nombre, tapa blanca (2010)

 

 

 

 

 

 

Cazafantasmas

Voy a precisar tijeras
una sábana blanca
y maizena
para que sea el alma.

Las tías se fueron de la casa
te despertás
y estoy parado al lado de la cama
no trates de abrazar la sábana
porque adentro no hay nada.

Por la ventana los árboles
son esqueletos que bailan raro.

Si un viento golpea la puerta
y nos deja encerrados
entonces decime
en serio
¿a quién vas a llamar?

 

***Inédito

 
 

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Cráneo #41: Leonardo de León

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Leonardo de León (Minas, Uruguay, 1983)

Es profesor de literatura. Estudió cine, y fue guionista y director del cortometraje Pero la puta madre. Colaboró con las revistas Iscariote, La letra Breve, y con los suplementos culturales de Brecha y Caras y Caretas. Fue columnista de libros de la revista Megafón de Bs. As. Ha publicado: No vi la luna (Premio Nacional de narrativa Banda Oriental), Confirmación del aliento (2012, Premio de poesía Pablo Neruda para jóvenes poetas), El Nirvana de Apolo (Premio Casa de los Escritores, 2012) Detrás del murallón de los rituales (Premio Casa de los Escritores, 2013) y dos libros de haikus: La selva en la semilla y Pequeñas catedrales. Prologó el poemario El descuido de Silvio Mattoni.


 

 

Suicida

No aguanto más, vencido me declaro
ante ustedes, los presentes y ausentes
de mi vida. Me han dado suficientes
puñaladas de sol. Si me disparo

tendrán que responder ese descaro
y velar mi bala. Torpes y urgentes
remorderán la duda con mis dientes
atragantados por mi desamparo.

Mi muerte (mi venganza) será larga.
En las fiestas y las conversaciones
sobre los hombros sentirán mi carga.

(Mentira, se reirán, son las razones
que elaboro para olvidar su olvido)
Ya es hora (¡bang!). Me borro con el ruido.

 

 

 

 

 

Intersecciones

Cuando me otoño tú me primaveras
y me praderas mientras me colinas
te barco entera cuando me marinas
te viento fuerte si me cordilleras.

Te nido cada hueco si me hogueras
te astro los rincones si me estrellas
te paso y peregrino si me huellas
te útero si tú me calaveras.

Si yo te manicomio, me locuras
me aguas por los ojos si te río
me hiedras mientras yo te escalofrío

te verso cuando me literaturas.
Te apetito, me bocas y me ancianas
te ocaso y cada noche me mañanas.

 

 

 

 

 

 DOS
Mirar con el ojo sereno del tornado
mientras el mundo gira y se deshace.
Ser el centro imperturbable del caos
que llora el espiral de los escombros.
Hacer de la vida un túnel que se tiñe de polvo
y equidista la pupila:
feroz calidoscopio de la nada.
Sentir por última vez
la arrogancia de mirar lo que te queda.
Prolongar la fiebre hasta que arda
y se ahogue en la inercia de su fuego.
Flotar como un recuerdo
y al final
cerrar el párpado redondo del tornado.
Dormirse para nunca haber nacido.
Morir enteramente:
sin un mundo al que volver
de tu sueño o pesadilla.
Ser el último testigo de tu aliento:
nombre sin objeto
aire sin lugar.

 

 
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Publicado por en agosto 15, 2015 en Cráneos, Poetas de los 80's, Uruguay

 

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Cráneo #33: Diego de Ávila

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Diego de Ávila (Maldonado, Uruguay, 1984)

Vive en Montevideo desde el año 2002. Formó parte del proyecto Milcuernos, revista literaria mensual de distribución gratuita (2002-2004; 29 números), y .Txt, escritura reciente del Río de la Plata (2006-2007; 11 números. Y 2009-2010; 12 números). Organizó los encuentros anuales de artistas varios Etcétera. Fue integrante del grupo Editorial Mental, con quienes ha publicado: Bagrejaponés (Editorial Mental, 2010), y Piedra del sol de noche (Editorial Mental, 2011). Participó en los eventos perfomáticos Droguen al poeta, presentados anualmente en Mingus Bar, Mundial de poesía, y Mercado Negro. Sus textos aparecen en la antología venezolana de poetas uruguayos Los hijos del fuego (El perro y la rana, 2010), en la revista Brasil 2014, coordinada por Sandra Santos, y en la antología de poesía iberoamericana Más instrucciones para el años XIII, de Manuel Barrios. Próximamente se edita su libro Ecuador por la editorial Trópico Sur.


 

 

 

Primero escribo mal. Pero luego crezco
y capto el espíritu y lo corrijo. Me lleva
muchísimo tiempo, y es una experiencia pesada
como un buey, como una densidad
de la comida.
Y luego lo corrijo cuando soy un afluente
pero no me enorgullezco.
¡Si he tenido mis días!
Y al final era demasiado
o sino poco.
Me enorgullece que sea lo mismo
si después corrijo lo que acabo de decir
y tengo mis días otra vez.
Cuento que me fue bien.
El relato que contamos cuando se hace
de día.
Y decimos no más: amaneció.

 

 

*****************************************

 

 

Llevo un año sin pescar.
Un año entero en aguas y tiempo extraterrestres.
Por qué bajé hasta aquí, no tengo idea.
Escribo en una mesa de piedra,
canteros difusos, llevo un camino de agua polvorosa
sobre el pensamiento árido de los granjeros
(me provocan, siembran soja durante kilómetros):
te explica lo que me hizo dudar, inquietarme en otra dirección;
te explica las antenas que tiene el campanario del monte
muchos kilómetros hacia adentro
sin agua, sin moscas, sin amor, sin caminar.
El campanario me reconoció y silbó.
Fue así que hice algo muy esperado por mi generación:
creí en el malvivir del año próximo, lo medité
al final del año, los estallidos,
las promesas dedicadas a los otros
me las dije, después de cerrar la boca pensé:
¿Por qué voy a pescar?, vivo colgado de los camiones,
no tengo sal ni arena en la boca,
miro en los desiertos dos cielos a la vez.
¿No es maravillosa la pirámide que construí para la tragedia
de una mitología sin cabeza?
¿No es maravillosa la enredadera
que molesta el paso de las aves?.
¿Yo cantaré por ellas? Cuando el sol se levante,
a la caída del cielo,
cuando la mañana llegue exhalando
para cambiar las cosas de lugar,
yo diré: viví durmiendo toda la noche.
Cuando oigan la campana de piedra,
pregunten por el ruido marítimo, pregunten
por el año del pescador: ¿por qué,
por qué? De ti habla siempre la fábula,
me dicen los agricultores y los recolectores
delante del monte reseco.

 

 

*****************************************

 

 

 

Sigo presintiendo cosas de las noches de verano.
Y observo que afuera, en una palmera dentro del campo
las contingencias que se viven de una sola manera
saben que el verano no se acaba
para lo demás, cuando cierran a las doce mis propias horas
de andar a pie por la carretera. Anduve
por las montañas que rodean la ciudad,
un río alrededor de un pueblo,
el aire de la madrugada que me sigue mientras
escribo y hablo sobre una palmera.
Presiento que me pasa algo.
Memorizo palabras para el carnaval, e inauguro una muestra hoy;
llego abrazado de una mujer, y me expongo para que digan,
para que me pregunten sobre el final de mi país,
una parte que conocí cuando me iba;
todos mis amigos, que se quedaron,
no saben de lo que estoy hablando,
y cuando se los cuento,
echan a correr viajes interiores, huyen de mí,
lo sé porque nací con ellos y los he visto crecer
en diferentes casas,
y un día regresé y jamás les creí
que hubiesen cambiado: nunca se terminarán.
Les pregunté: ¿se han interrogado
cómo es posible que un viajero que vuelve
de su carretera siga siendo el mismo vestido con otras ropas,
hablando el idioma de los enemigos?
Soñaban, soñaban serenamente; lo sé porque dormía
con ellos desde tiempos muy antiguos.
Me iba. Les mandaré fotos desde el campo sin ondulaciones.
Presencié una palmera con la que estoy obsesionado,
les voy a mandar un foto de eso desde allá.
A vos te llegará una carta un día miércoles;
a vos, a vos más, sin cara y sin gestos,
porque así se hace,
trataré de recordarte para toda la vida.
Ramas celestes se quedaron a dormir.
Enero.
Ramas en el pelo, ramajes en la casa
de mi reiteración:
vos sos Diego de Ávila, en esta ciudad de tierra,
yo vivo aquí, yo soy Altura aquí en un cerebro como nunca lo viste
entonces Diego de Ávila de ciudad natal en el centro,
seguramente oíste que, no
-le dije que jamás había vivido en el centro de algo,
me recordó una vendimia donde mis amigos se despedían de mí
sin celebrarme. Ahora entiendo que ellos
eran los celebrados, y no hubo respetos de mi parte,
mientras les hablaba de la carretera
estaban ya muy lejos, apretados
entre los muros de un pasillo de su espíritu mental,
en el análisis de retorno al pico
de la montaña brumosa que levantaran
Cinco Sueños en una sola noche.
Yo y mi mujer mirábamos absortos. Yo,
porque la miraba de pronto y comprendía las cosas que habían a su alrededor;
ella, porque entendía, me miraba y me sacaba fotos,
el foco aplicado contra el pecho,
todo borrado
el campo traviesa. ¿Se han interrogado
sobre las brumas que les quedan a las cosas mal logradas?
Verán que a todo lo llamarán igual, como a mí.

 

 
 

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